1 de octubre de 2018 00:00

Actividad nocturna de Rumichaca se dinamizó en los dos últimos años

Ibeth Aguilar ofrece bebidas calientes de 19:00 a 07:00, en el lado ecuatoriano de Rumichaca. Foto: Javier Montalvo  para EL COMERCIO

Ibeth Aguilar ofrece bebidas calientes de 19:00 a 07:00, en el lado ecuatoriano de Rumichaca. Foto: Javier Montalvo para EL COMERCIO

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Washington Benalcázar
Coordinador 
Redacción Sierra Norte (I)

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Rumichaca no descansa. El puente, que enlaza a Ecuador y Colombia, se activa al ritmo que le impone el movimiento migratorio, el comercio internacional y el transporte fronterizo, durante el día y la noche.

Dos años antes, el viaducto internacional estaba desolado luego de las 21:00, recuerda Nelson Narváez, de la Asociación de Cambistas de Dinero Ciudad de Tulcán. Pero, desde el año anterior, con el flujo de viajeros, principalmente de Venezuela, hay actividad.

Ese paso se ha convertido en la principal puerta de ingreso de los ciudadanos de esa nación. El año pasado de 288 005 venezolanos que arribaron a Ecuador 227 810 lo hicieron por este paso. Mientras que de enero a agosto último llegaron 638 222. De ese total, 556 553 cruzaron por la línea que divide a Nariño (Colombia) con Carchi (Ecuador). Eso cambió la dinámica local.

Ni siquiera el frío que alcanza los 8 grados centígrados en las madrugadas paraliza las actividades. La baja temperatura más bien impulsa a una veintena de puestos de venta de agua aromática, café o chocolate caliente, que se desarrollan a los dos lados de la frontera.

En uno de ellos, equipado con una humeante cafetera, Ibeth Aguilar ofrece las bebidas desde las 19:00 hasta 07:00.

Por un vaso de chocolate con leche, la venezolana, que fue contratada para laborar en el lado ecuatoriano, cobra USD 0,75 o 2 000 pesos colombianos. Nada de bolívares, aclara, haciendo mención a la moneda de su país.

En la orilla colombiana, Carmen Fueres, oriunda de Otavalo (Imbabura), ofrece gorras, guantes, bufandas y abrigos de lana. Antes laboraba en la mañana. Pero desde agosto, cuando se abarrotó Rumichaca con miles de foráneos, lo hace en dos jornadas, de 05:00 a 08:00 y de 20:00 a 23:00. En ese horario hay más demanda.

La comerciante indígena vende hasta tres docenas de prendas diarias, que las trae desde su ciudad natal.

Protegida con una gruesa chompa y una cobija, recorre las aceras que están cubiertas por cientos de maletas.

Algunas sirven como camas sobre las que intentan dormir los viajeros. Casi todos tienen el rostro cubierto con mantas, para enfrentar el frío. También hay niños en los brazos de sus padres, que esperan concluir los trámites migratorios.

La mayoría de foráneos prefiere prendas baratas, de USD 2 y 3. Pocos solicitan los abrigos de 8, explica la comerciante.

Antes, Fueres vendía en el lado ecuatoriano. Pero ahora en esa zona tiene una fuerte competencia de expendedores que han llegado de Riobamba (Chimborazo), atraídos por el inusual flujo migratorio.

Homero Ayala, encargado del Centro Nacional de Atención en Frontera (Cenaf) de Ecuador, como se denomina al edificio de las oficinas públicas de Rumichaca, explica que las dependencias de Migración, Aduana, Agrocalidad y Antinarcóticos laboran 24 horas durante todo el año.

Sin embargo, el fenómeno migratorio también atrajo a transportistas y amplió los horarios de atención de tiendas y restaurantes en la frontera.

Uno de esos negocios es la Embajada de Colombia, una casa de cambio de divisas y restaurante, que se mantiene abierta de día y de noche.

Un funcionario del lugar explica que desde hace tres meses ampliaron el horario de atención de 12 a 24 horas. El objetivo es aprovechar el auge en el principal nexo terrestre de ambos países.

Por eso, durante estos días en Rumichaca es posible encontrar a toda hora desde platos de comida hasta seguros de accidentes de tránsito, que se exigen a los vehículos que circulan en Colombia.

Los taxis y furgonetas también han ampliado su horario de funcionamiento. Así lo explica Luis Chugá, mientras conduce una unidad de la cooperativa Atahualpa.

Chugá calcula que aproximadamente 100 taxistas de su cooperativa y de la Rápido Nacional aprovechan la noche.

La ruta con mayor demanda es entre Rumichaca y la terminal terrestre. Por el recorrido de 12 km se cobra USD 3,50, por uno o cuatro pasajeros.

El cambista Nelson Narváez, cobijado con un poncho de lana, espera clientes. Rememora que antes de febrero del 2012 se cerraba el puente internacional de la frontera con una cadena durante toda la noche.“Era una medida de seguridad porque antes Rumichaca pasaba abandonada”.

En contexto

Hace seis años, el tránsito de personas y vehículos por el Puente Internacional de Rumichaca se abrió las 24 horas. Desde el 2017, el flujo de extranjeros, especialmente de venezolanos que cruzan de Colombia a Ecuador, produjo un auge comercial en el lugar.

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