17 de junio de 2019 00:00

El flujo de ­ciudadanos venezolanos comenzó a descender

Antony Ávila (gorra), su esposa Angie Acosta, dos amigos y dos niños compartían anteayer un almuerzo en Rumichaca. Foto: Washington Benalcázar / EL COMERCIO

Antony Ávila (gorra), su esposa Angie Acosta, dos amigos y dos niños compartían anteayer un almuerzo en Rumichaca. Foto: Washington Benalcázar / EL COMERCIO

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Washington Benalcázar
y Jorge González (I)

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Los migrantes de Venezuela continuaban cruzando ayer, domingo 16 de junio del 2019 de Colombia a Ecuador, por el puente de Rumichaca, con la esperanza de llegar a Perú, pese a las medidas de restricción que se aplican desde el sábado 15 de junio.

Una de ellos es Angie Acosta, que junto con su esposo, su hijo de 4 años, su primo y una amiga que lleva a un pequeño en brazos, aspiran a llegar a Lima.
“Allá están mis padres y hermanos. No tenemos pasaportes ni visa, pero confiamos en que las autoridades nos ayuden”. Así comentó la mujer que, al igual que sus compañeros de viaje, permanecía sentada en la acera, mientras comían sopa y arroz con pollo, envasada en tarrinas y ubicadas en el piso.

Los adultos reunieron USD 2 para comprar un almuerzo, mientras esperaban realizar el trámite de ingreso a Ecuador.

La avalancha de viajeros fue mayor entre el miércoles 12 y sábado 14 de junio, comentó una funcionaria de la Oficina de Migración, de Ecuador. Sin embargo, ayer disminuyó el flujo.

Aún no se han revelado cifras oficiales, pero se estima que de 6 500 que cruzaron la frontera el jueves último, los trámites diarios bajaron a 3 500.
Mientras algunos foráneos formaban fila, otros dormían y se alimentan en las aceras.

Hubo algunos que incluso armaron una especie de carpas, con plásticos y mantas, para enfrentar el frío de la noche, que en esta zona del país desciende a 6°C.

A pesar de los inconvenientes, un sentimiento de esperanza acompaña a los viajeros.

José David Pinto, nativo del estado de Anzoátegui, tiene como destino Chile. Porta pasaporte, pero no posee visa.

Se enteró de la medida que impuso Perú mientras cruzaba Colombia. Antes ya estuvo en Ecuador y Perú, pero cree que hay más posibilidades laborales en la nación austral. Piensa que le permitirán atravesar ­Perú, porque estará de paso.

Sueña con llegar a esa nación y seguir enviando dinero a su familia que está en Venezuela. Pero el mayor deseo de este administrador de Empresas es llevar a sus padres a Chile.

El flujo de migrantes venezolanos en la frontera sur de Ecuador disminuyó este domingo 16 de junio del 2019. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

El flujo de migrantes bajó en la frontera sur

La acumulación de viajeros en el Centro Binacional de Atención Fronteriza, en Tumbes, Perú, empezó a descender. El sábado último, la visa humanitaria para entrar a Perú se extendió a 5 000 ciudadanos, por debajo de los 8 000 que cruzaron el día previo.

Ayer, los extranjeros iniciaron el día con una llovizna que les causó molestias en sus trámites. Varios tuvieron que cubrirse con sábanas, abrigos, maletas, plásticos o paraguas. También tuvieron que resguardar sus documentos en fundas para evitar daños.

Las agencias internacionales, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) preveía para ayer una afluencia menor de 5 000 ciudadanos en Tumbes.

Ahí, además, se identificaron varios ‘cuellos de botella’, que generaron aglomeración. Algunos se quejaban que llevaban hasta tres días en el lugar y no podían ingresar a Perú.

Una de ellas fue Yusmari Monge. La mujer no podía sellar su ingreso pese a que llevaba dos días en la fila, junto a cuatro nietos menores de edad.
“Tengo ocho días viajando desde Venezuela. Estamos haciendo cola y los de Migración me sacaron de ahí para llevarme a otra oficina para el sellado. Luego una persona nos indicó que no querían venezolanos ahí y perdí mi turno. Es muy humillante”, reclamó.

También Luis Hernández, otro viajero, cuestionó que se habilitaron 15 ventanillas para registrar la salida de Ecuador, mientras que para entrar a Perú se abrieron 30.

“Eso ocasionó demoras. Nos han tenido esperando horas y hoy (ayer) nos hemos mojado con la lluvia. Hay gente con niños pequeños”, señaló.

Otro de los problemas que se constató fue la confusión por las excepciones que garantiza la visa humanitaria. Según esa garantía, las personas en extrema vulnerabilidad, como niños, mujeres embarazadas, adolescentes y adultos mayores pueden entrar al Perú sin necesidad del documento.

También quienes tienen un familiar residente en Perú. Varios migrantes que podían acogerse a esas condiciones hicieron fila para obtener refugio al no contar con la visa.

Así lo hizo Yosmari G., quien inició el trámite de refugio tras 10 horas de espera. Ella llegó con un niño de 5 años. “Yo no sabía de esa excepción”.
Según Diana Gómez, coordinadora de Proyectos de Emergencia de la OIM Perú, hay un escenario nuevo que originó la visa humanitaria, lo que ocasionó la confusión.

Es por ello que se ha ejecutado un plan con otras ONG para orientar a los viajeros. “Hemos llegado al pico histórico más alto. Hay que cumplir ciertos trámites”.

La directiva comentó que se prevé una reducción importante de migrantes en los próximos días, porque bajó el flujo en las fronteras de Rumichaca y Cúcuta.

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