11 de marzo de 2020 00:00

Comité pide que el barrio La Floresta, en el norte de Quito, sea patrimonio

El redondel de La Floresta es el eje alrededor del cual se construyó el barrio.

El redondel de La Floresta es el eje alrededor del cual se construyó el barrio. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

valore
Descrición
Indignado 11
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 2
Contento 30
Ana María Carvajal

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Sauces, arupos, acacias y otras especies de árboles adornan las aceras de las 76 manzanas que conforman el barrio La Floresta, centro-norte de Quito.

Fundado en 1917, en lo que era una hacienda, este barrio con 102 años de historia presentará el próximo 19 de marzo el libro ‘La Floresta, testimonios de vecindad y patrimonio’, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la U. Católica.

Se trata de un trabajo que recoge la historia de este barrio en el que conviven los locales del sastre, la costurera, el carpintero y el zapatero con un cine, una casa-teatro, universidades, estudios de moda, talleres artísticos y artesanales, restaurantes elegantes y huecas de manjares tradicionales.

La Toledo en la década de 1950. Foto: Cortesía

La Toledo en la década de 1950. Foto cortesía Fundación Zaldumbide

Producto de la organización del Comité Pro Mejoras -que tiene unos 27 años- y de los estudios técnicos del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), se armó una lista que incluye a 155 casas que están en el Régimen Transitorio de Protección, durante dos años, contados desde marzo del 2019 la mayoría y el resto, desde septiembre del mismo año.

Esto significa que los bienes son de interés patrimonial. Verónica Ludeña, técnica en bienes inmuebles y espacios patrimoniales del IMP, explica que por protección, los dueños de esas construcciones no pueden derrocarlas, por lo menos hasta que se defina si se suman o no al patrimonio nacional. Esta decisión está en manos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Lo que sí pueden hacer es vender la propiedad o realizar trabajos de mantenimiento o rehabilitación, en coordinación con la Comisión de Áreas Históricas del Municipio. También pueden hacer construcciones nuevas si el predio incluye un terreno vacío.

El redondel de la Zaldumbide en la década de 1950. Foto: Cortesía

El redondel de la Zaldumbide en la década de 1950. Foto cortesía Fundación Zaldumbide

El libro de La Floresta, además de relatar la historia del barrio que antiguamente fue una comuna y tuvo su propio cabildo, tiene el objetivo de ser un insumo que los miembros del Comité usarán para solicitar al Municipio que el barrio entero sea declarado como patrimonio urbanístico de Quito.

Su presidente, Maximiliano Donoso, señala que las viviendas que describe como chalets con retiros a los cuatro costados y con jardines con especies endémicas son solo una parte del valor del barrio. Esa construcción que nació del redondel de La Floresta (foto principal) y se extendió poco a poco, también es, según su criterio, una estructura que debe protegerse.

Lo apoya Rocío Bastidas, parte el Comité, quien destaca la presencia de congregaciones religiosas, las universidades Católica, Politécnica, Salesiana y la vida cultural del barrio como parte del patrimonio. Ambos agregan que ese tejido social que mantiene vivas las tradiciones es parte del encanto de una zona en la que sus habitantes lograron frenar “la mariscalización”.

Un grupo de contratistas trabaja en la construcción de la urbanización Zaldumbide, en 1950. Foto: Cortesía

Un grupo de contratistas trabaja en la construcción de la urbanización Zaldumbide, en 1950. Foto cortesía Fundación Zaldumbide

Desde hace 20 años, el cine Ocho y Medio, dirigido por Mariana Andrade, se convirtió en el centro de un movimiento cultural que incluye a pintores, músicos y cineastas, sin afectar la naturaleza residencial e íntima de la zona. Ella señala que se debe proteger La Floresta como un barrio con personalidad, sin perder la mirada hacia el futuro.

Andrade cree que puede haber equilibrio entre el crecimiento vertical de la urbe, que se discute en el Plan de Uso y Gestión de Suelo para los próximos 12 años, y la protección de la esencia del barrio.

Los vecinos plantearon su idea a la edil Luz Elena Coloma, de la Comisión de Áreas Históricas. Ella cree que La Floresta “es un lugar estratégico y apetecido para el desarrollo inmobiliario, pero eso no es lo único que tiene valor”, pues es un barrio con carácter y ese es su aporte para la ciudad.

Pero Ludeña dice que solo el Centro Histórico tiene declaratoria de patrimonio en área continua (barrios enteros). En el resto del Distrito hay declaratorias selectivas. El IMP propondrá mantener como patrimoniales los tramos que ya están en Régimen de Protección Transitorio. Esa lista podría crecer si el INPC así lo decide.

Explica que factores como la diversidad de tipos de uso suelo, que norma la altura de edificios, es un impedimento para una declaratoria global. “Esto podría coartar la libertad del ciudadano a edificar. Lo que sí vamos a plantear son conjuntos patrimoniales, en las manzanas con más bienes en la lista”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (16)
No (3)