9 de September de 2009 00:00

Las fiestas por ‘La Churona’ finalizaron ayer

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Redacción Loja

Con un manto rojo muy largo, un velo de tul blanco, un vestido de color rosa y una corona de oro asomó ayer la imagen de la virgen de El Cisne, en las afueras de la Catedral de Loja.

Unas 5 000 personas se agolparon, desde la madrugada, para estar cerca de la imagen. Bajo un sol intenso, que empezaba a calentar el ambiente, se cumplió la ceremonia religiosa, a las 08:30.

Con este acto, los priostes, peregrinos y autoridades lojanas cerraron una larga jornada festiva, que empezó el pasado 1 de agosto en el santuario de El Cisne.

En medio de aplausos, cánticos y lágrimas, los devotos de ‘La Churona’ siguieron la ceremonia. Era la última que se celebra en un ambiente festivo y con gran afluencia de peregrinos, especialmente de Cuenca. También los lojanos aprovecharon el día de feriado por esta fecha, para visitar el santuario.

Los priostes como Jackeline Contento y su grupo de devotos de Cuenca financiaron  los juegos pirotécnicos, los globos, el incienso y las bandas de pueblo…

El obispo de Loja, Julio Parrillas, visiblemente emocionado, extendió bendiciones a la multitud y agradeció a los priostes azuayos, porque tradicionalmente se encargan de organizar los actos para ‘La Churona’.

Luego de la ceremonia, la imagen fue cargada en hombros para  una procesión que duró 20 minutos, por la plaza central. Una veintena de priostes azuayos portó banderas, adornos florales y quemaron incienso a lo largo del recorrido. 

La cuencana Gloria Fernández no pudo contener sus lágrimas entonando el cántico ‘Qué bella eres Reina de El Cisne’. El sonido de trompetas y bombos de las bandas de la Policía y la Asociación Reina de El Cisne anunciaban el cierre de las fiestas.

A las 10:20, la multitud pugnó por tocar el manto de la imagen y persignarse frente a ella. En medio de aplausos, bendiciones y el viva María, la Virgen volvió a ingresar a su altar dentro de la Catedral. Allí permanecerá hasta el próximo 1 de noviembre, cuando emprenda su retorno a su santuario, a 71 kilómetros de distancia de Loja.

En los últimos cinco días, la capital lojana recibió a miles de peregrinos y turistas que durante las noches mantuvieron copada la plaza central. Allí se celebraron misas en honor a la santa.

En estas ceremonias, los priostes ofrecieron la quema de castillos y música. Ayer por la tarde, la plaza Simón Bolívar y las cinco escuelas de la capital lojana que sirvieron como albergues quedaron casi vacías. Por la noche se quemaron los últimos siete castillos, acompañados de vacas locas y otros juegos tradicionales.

Otro acto que se realiza por la presencia de la virgen de El Cisne en la ciudad es la Feria Internacional que estará abierta hasta el domingo. Hay vendedores peruanos, colombianos y chilenos.

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