Familias buscan en los mercados de Quito sus alimentos para enfrentar el confinamiento

Las familias acudieron a los mercados de Quito, como el Chiriyacu y el Mayorista, para comprar productos que usarán el fin de semana durante el confinamiento. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Las familias acudieron a los mercados de Quito, como el Chiriyacu y el Mayorista, para comprar productos que usarán el fin de semana durante el confinamiento. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Las familias acudieron a los mercados de Quito, como el Chiriyacu y el Mayorista, para comprar productos que usarán el fin de semana durante el confinamiento. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Los comerciantes del Mercado Mayorista de Quito esperaban la llegada masiva de compradores para la mañana de este viernes 30 de abril del 2021.

La realidad fue diferente. Si bien hubo familias que adquirieron sus productos allí, la concurrencia fue menor a la semana pasada, dice Aida Lita, comerciante de frutas.

“En los días de feria esto está llenísimo, pero hoy las ventas están bajas“, se lamentaba la mujer mientras miraba las cajas rebosantes con uvas, que de no venderlas hoy, para el lunes cuando termine el toque de queda dispuesto por el presidente Lenín Moreno, se echarán a perder.

“El sábado es el día que mejor vendemos, pero ahora nos prohíben y entendemos a las autoridades, pero también esperamos que nos den soluciones”.

Lita cuenta que el año pasado ella y su familia se contagiaron de covid-19 y tuvo que cerrar sus dos bodegas de frutas durante cuatro meses. Despidió a dos trabajadores y perdió USD 60 000.

“Recién estamos recuperándonos y ya nos vuelven a confinar. Pese a que nosotros, que sufrimos el covid en carne propia, aprendimos a tener más cuidado, usamos siempre mascarilla y alcohol“.

En uno de los bolsillos de su delantal guarda una botella de alcohol antiséptico y cada vez que recibe o entrega un billete se desinfecta las manos.

En el Mercado Mayorista no todos están preocupados por el peligro al contagio de virus, pese a que las recomendaciones de distanciamiento social y medidas de bioseguridad llevan 13 meses de vigencia.

En las zonas, en donde están las pescaderías, por ejemplo, la gente se abarrota alrededor de cunetas con pescado, mariscos y hielo. Los vendedores intentan entre gritos atraer a los compradores a los que rodean entre dos y tres personas. Allí se encontraba Gilbert Navas. Él trabaja en un restaurante de comida costeña. Vende desayunos y almuerzos. Este viernes acudió al mercado para comprar los productos con los que elaborará el menú de la próxima semana.

“Nosotros hacíamos las compras los sábados, pero por la prohibición nos toca hacerlo el viernes y congelar todo”. Según Navas, la diferencia con la semana pasada es que existe un ligero aumento de precios en productos como el brócoli, que pasó de USD 0,36 a 0,50.

Guido Sevillano es otro cuidado que optó por hacer las compras para su casa este viernes. Llevó, sobre todo verduras y hortalizas. En su hogar son cuatro personas. Tres se quedarán recluidos todo el fin de semana, excepto él que es guardia de seguridad y debe salir a trabajar.

Para el comerciante Wilmer Astudillo, las ventas este viernes fueron bajas. Cree que esto se debe a que los negocios como tiendas y restaurantes paralizarán sus actividades este fin de semana y toda la cadena de distribución se ve afectada. “Queremos que las autoridades sepan que necesitamos trabajar y para poder hacerlo necesitamos las vacunas, porque aquí ya muchos compañeros se han contagiado y muerto”.

En el mercado Chiriyacu, en el sur de la ciudad, los vendedores tuvieron una mayor actividad comercial. Según Mariela Villota, quien tiene un puesto de lácteos y huevos, esto sucede porque este mercado abastece a familias más que a los comercios.

“Todo el día ha estado lleno. Hemos vendido como un sábado de feria”. Nery Hidalgo, una compradora, llevó para su casa frutas, verduras y papas. En su caso dice que prefiere el mercado por sus precios. “Si falta un poco de ser más cuidadosos con las medidas de bioseguridad, como la limpieza, pero también es cosa de que cada uno desinfecte todo al llegar a su vivienda”.