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Familias, a la expectativa por la vacuna contra el covid-19 para chicos

Paula, de 6 años, no volverá a clases presenciales hasta estar inmunizada; convive con sus abuelos. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Paula, de 6 años, no volverá a clases presenciales hasta estar inmunizada; convive con sus abuelos. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Paula, de 6 años, no volverá a clases presenciales hasta estar inmunizada; convive con sus abuelos. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Aunque es el anhelo de algunos padres, la vacuna contra el covid-19 para niños probablemente no estará disponible ni para septiembre, al inicio del próximo año lectivo 2021-2022 en Sierra y Amazonía. En el mundo, las farmacéuticas no cuentan aún con aprobación para aplicarlas en menores de 16.

Proveedores como Pfizer -cuyas dosis para mayores de 18 años son las únicas que han llegado al Ecuador– han reclutado a chicos de 12 a 15 años para sus ensayos. Buscan verificar seguridad y eficacia en este grupo.

Nikolaos Kyriakidis, experto en inmunología de la UDLA, explica que los estudios en niños serán distintos a los de la fase tres, que dieron paso a la aprobación de las fórmulas. Ya no se harán en decenas de miles (30 000 a 40 000 personas); incluirán a 2 000 o algo más de chicos.

En un contexto de retorno progresivo a clases presenciales, que los niños no sean parte del plan de vacunación preocupa a madres como Carolina Casanova. “Paula -subraya- volverá cuando sea 100% seguro”.

La mujer piensa en sus padres, de 56 y 61 años. Su hija cursa el segundo de básica en un plantel fiscal de Quito. Y compartiría con sus abuelos, luego de pasar unas horas con compañeros, de hogares que no sabe si estarán en riesgo de contagio. También teme por su bebé, nacida hace un mes. “No quiero exponerlos si no es necesario”.

En el país viven 5,9 millones de niños y adolescentes, de hasta 17 años, el 34% de la población, según el INEC al 2020. Y de más de 290 000 casos de covid-19, un 5,6% corresponde a chicos de 5 a 19 años.

El presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Pediatría, Fernando Aguinaga, afirma que por el momento no se ha comprobado que los beneficios de la vacuna sean mayores que los riesgos en los niños; pero recalca que cuando finalicen los estudios, esta población tendrá que inmunizarse.

Además recuerda que el SARS-CoV-2 tiene efectos menores en la mayoría de niños. Pide a los padres educarlos en el cumplimiento de medidas de bioseguridad, pues “la pandemia vino para quedarse”.

Manuel Baldeón, director del Centro de Investigación Biomédica de la Universidad UTE, señala que uno de los objetivos de la vacunación es lograr la ‘inmunidad de rebaño’. Para ello se requiere que un porcentaje sobre 70% de la población reciba la dosis, por eso es necesario -dice- que lleguen a los niños. Tanto Pfizer como AstraZeneca -ambos proveedores de Ecuador- han anunciado que ya se encuentran realizando los estudios clínicos en adolescentes y niños.

Desafortunadamente, comenta Baldeón, con el sistema de gestión de vacunas local las fórmulas para infantes quizá lleguen en el 2022.

“Los niños tienen un sistema inmune diferente. Hay que verificar cómo reaccionan; si necesitan una, dos o tres dosis”, dice el académico.

Aunque la vacuna de Pfizer está probada en personas desde los 16 años, en Ecuador se decidió que únicamente la recibirán mayores de 18. Y los más jóvenes estarán en los últimos grupos de la ‘fila’, según el Plan Vacunarse del Ministerio de Salud.

Las personas de más de 65, que son parte de los grupos prioritarios por el peligro de desarrollar enfermedades graves, representan el 7,5% de la población. Del total de contagios, un 12,8% ha sido en ese rango etario. Pero son quienes más requieren terapia intensiva y fallecen.

A Alexandra F., quien pidió la reserva de su apellido, le inquieta la posibilidad de que sus hijos de 9 y 12 años salgan de casa. Ellos se han mantenido casi encerrados en este año, desde la emergencia sanitaria.

La señora teme que sus hijos lleven el virus de la escuela a la casa, e infecten a su padre de 66 años, con quien conviven gran parte de la semana. Le gustaría que las vacunas arriben apenas sean aprobadas.

Al igual que ella, Gloria R. no enviará a su hija de 11 años a la escuela mientras no esté vacunada. Aunque es realista y dice que eso no sucederá al menos hasta la mitad del 2022. “¿Y si las nuevas variantes del virus afectan más a los niños?”, pregunta y confiesa que siente miedo.

El inmunólogo Kyriakidis anota que el seguimiento del efecto en los niños será de hasta seis meses. Por eso coincide con el pálpito de Gloria R., de que las dosis para infantes estarán disponibles para los niños ecuatorianos hasta el próximo año.

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