30 de abril de 2017 00:00

500 familias lo perdieron todo en las lluvias

Las lluvias en El Oro provocaron el deslizamiento de una casa

Las casas fueron destruidas por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves. Foto: Cuenta de Twitter Secretaría de Gestión de Riesgos

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Bolívar Velasco

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En los cuatro meses del invierno, 500 familias quedaron damnificadas a escala nacional. Perdieron sus viviendas y enseres domésticos en las inundaciones y deslaves.

Manabí es la provincia con la mayor cantidad de familias que se quedaron sin nada, según el último reporte de la  Secretaría de Gestión de Riesgos. Los demás damnificados están en Loja, Guayas, Napo y en menor proporción en otras provincias (ver gráfico).

Los damnificados de Manabí son principalmente de los cantones Rocafuerte y Portoviejo.

La provincia costera comenzó a sentir los estragos de las fuertes precipitaciones desde inicios de febrero y desde entonces no han parado las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de montañas en la zona rural.

En el primer cantón manabita se activó un refugio para 14 familias (46 personas) del sitio Positos, pues lo perdieron todo. El desbordamiento del río Portoviejo ocurrido el 8 de abril destruyó una docena de casas, que ya habían quedado maltrechas por el terremoto del 16 de abril del año pasado.

Sin más opciones, las familias levantaron covachas con caña guadúa, lona y láminas de zinc sobre una planicie de tierra en el sector de Sosote. El espacio donde vive Mercedes Valencia es de zinc y cuando llega el mediodía el calor se torna insoportable.

Su morada es pequeña, pues apenas tiene 12 metros cuadrados. En ese reducido espacio están su cama y otra más en la que duermen sus dos hijos; una está encima de otra. Hacia un lado se colocaron la cocina, la nevera y el televisor, que hacen las veces de veladores de las camas. El piso por el que caminan es de tierra y cuando llueve todo se vuelve fango.

Las viviendas que las familias de Positos perdieron son parte de las 225 que se destruyeron durante las inundaciones o deslizamientos, según Gestión de Riesgos.

Actualmente, las autoridades levantan un censo para saber exactamente dónde y cuántas viviendas se perdieron. En la evaluación se verifica si el terreno es de su propiedad o si rentaban, informó el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. También se indaga si las zonas son de riesgo o vulnerables a inundaciones.

Tras la anegación del 8 de abril último, las familias de Positos fueron trasladadas a la Unidad Educativa Simón Bolívar, ubicada a cinco minutos de su refugio, que ese día se inundó. Pero con el inicio de clases debieron salir de las ocho aulas y retornar a sus covachas.

El sitio Pisloy, ubicado en la entrada a Portoviejo, aún sigue anegado y las 50 familias que viven en carpas y en casas improvisadas ruegan para que el sol evapore las aguas estancadas. Es la única forma de que se evacuen, pues no existe un canal de desfogue; la especie de laguna que se formó, adquirió un tono verdoso, tras 21 días de estar represada.

En Portoviejo, 63 familias aún permanecen en el albergue del exaeropuerto Reales Tamarindos.

La familia Posligua Morrillo se resignó a que su casa de caña quedara bajo el agua.

La semana pasada, Aecio Posligua trataba de desmontar unas tablas de su casa, en medio de aguas empozadas. Esa vivienda anegada y destruida fue su refugio tras perder la suya en el terremoto de abril, pero tuvo que abandonarla porque el agua se quedó estancada, luego del desbordamiento de río Portoviejo.

Tras la inundación armó una covacha con zinc y con la lona de una vieja carpa que le sirvió para vivir después del terremoto. Ahí vive con su esposa e hija, pero el espacio es estrecho y no hay lugar para la privacidad. La misma sala es el espacio donde están dos camas, la cocina, la nevera, una máquina de coser y un aparador.

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