22 de marzo de 2020 00:00

Las familias encaran cuarentena obligatoria

Desde el 13 de marzo se suspendieron las clases en todos los niveles. Y desde el 17 rigen medidas más restrictivas a la circulación.

Foto referencial. Desde el 13 de marzo se suspendieron las clases en todos los niveles. Y desde el 17 rigen medidas más restrictivas a la circulación. Foto: EFE

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Yadira Trujillo
Redactora (I)
ytrujillo@elcomercio.com

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Las familias ecuatorianas se habitúan a una nueva realidad. El covid-19 no solo las ha obligado a confinarse en sus viviendas, sino a arreglárselas sin apoyo de abuelos o asistentes y sin espacios educativos, en donde los hijos pasan unas horas. Ahora deben encargarse del cuidado de los chicos, de la casa y además teletrabajar.

El jueves, cuando teletrabajaba la funcionaria pública Lucía, nombre protegido, su hijo de 3 años le pidió llevarlo al baño de urgencia. Entonces, recibió una llamada de la oficina que no pudo atender. Sus superiores la cuestionaron.

Sus tareas laborales –comenta Lucía– las cumple en medio de las necesidades de sus mellizas de 4 años y su hijo de 3. Los baña, cambia de ropa, alimenta, etc. “Los supervisores no comprenden”. Su esposo también teletrabaja y juega un par de horas con los niños.


Antes de la emergencia, su vida transcurría con normalidad. En las mañanas ella y su esposo dejaban a los pequeños en la guardería; al mediodía los retiraban sus suegros, que los llevaban a la casa de sus otros abuelos, adultos mayores. Esta joven familia se instalaba allí y solo vivía en su hogar el fin de semana, por temas logísticos.

Ahora, como otros ecuatorianos, están pendientes del aumento de contagios. El domingo anterior había apenas 37 casos y ayer ya se superaron los 500 en el país. Guayas tiene el mayor número.

Alexandra Ocles, directora Nacional de Gestión de Riesgos, manifestó su preocupación porque hasta ayer veía “un poco de relax” en la gente. “No es un sábado común, nos encantaría que así fuera. Hay que cumplir con las medidas de aislamiento”, insistió, y pidió salir solamente para abastecerse de productos de primera necesidad.

Jessica Constante
y Pancho Arias son una pareja de artistas que también permanece en su casa junto a su hijo de 1 año. Ambos cuentan que pasan los días entre arte, cocina y juegos. La emergencia sanitaria ha hecho que todas sus presentaciones se cancelen.

Años de experiencia en autogestión les han enseñado a ahorrar para prever la falta de trabajo. Por eso –aseguran– no les ha faltado qué comer. Incluso tienen su propio huerto.

La familia ha cambiado los muebles de lugar, se turnan para preparar las comidas del día y cuidar al bebé. Ambos ensayan posibles funciones que darán por medio digitales, en compañía de su hijo, que juega con los instrumentos de actos musicales y teatrales.

Cristina Tapia, psicóloga educativa y directora del centro Crecemos, dice que en esta temporada es importante planificar actividades desde temprano, que incluyan la ayuda de los chicos en tareas de la casa. Así –explica– no perderán la noción de rutinas y organización que requieren.


En la Costa, los estudiantes están de vacaciones. Y en Sierra y Amazonía, 1,9 millones de chicos deben adaptarse a hacer ciertas tareas y lecturas en casa. Algunos padres se quejan por la cantidad de deberes. Piden considerar que no son vacaciones, que ellos también están laborando.

Valentina, de 12 años, tiene clases virtuales de 08:00 a 11:00. Luego ayuda a su hermano Pedro, de 6, con sus deberes, dice su madre, Fernanda Vela. Ella es abogada y dedica un par de horas de la tarde o noche al poco trabajo que puede realizar por el momento. Durante el día prepara la comida para ellos y su esposo, Pedro.

Él es médico y acude a diario a su clínica privada. Además atiende a domicilio, tras verificar que sus vecinos requerían atenciones de emergencia. Por las tardes, los cuatro comparten actividad física en el patio o juegos de mesa. Ha sido un tiempo de preocupación por la propagación de este coronavirus pero también para pasar más tiempo juntos.

Durante estos días en casa, miembros de familias del país han publicado en sus redes sociales frases como “la persona que está a mi lado dice que es mi esposo, hermano, hijo y ha sido buena gente”.

Algunos padres que han tenido que hacerse cargo de tareas domésticas y del cuidado de los niños cuentan en sus redes sociales que están exhaustos. Están viviendo y adaptándose a eso, así como a la modalidad de trabajo en casa.

Esos son efectos de la convivencia 24/7, anota la psicóloga familiar Martiza Paredes. Durante este tiempo, la especialista recomienda que cada miembro guarde momentos del día para hacer actividades individuales en espacios separados de la casa.

No es bueno –acota– permanecer con pijama todo el día. Y recomienda conversar vía digital con la familia ampliada. Así –señala Paredes– se precautela el bienestar psicológico, ya que en este momento los ecuatorianos viven una sensación de irrealidad.

“Lo importante es no crear pánico, de lo contrario, después la preocupación del Gobierno no será la salud física ­sino la mental”.

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