20 de octubre de 2020 00:00

La falta de estudiantes impide la reactivación en Riobamba

Al menos 163 comercios se cerraron en la ciudadela Juan Montalvo, situada frente a la Espoch, en Riobamba. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Al menos 163 comercios se cerraron en la ciudadela Juan Montalvo, situada frente a la Espoch, en Riobamba. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Cristina Márquez
Redactora
cmarquez@elcomercio.com (I)

Las calles de los cinco barrios aledaños a la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Espoch) y a la Universidad Nacional de Chimborazo (Unach) están vacías. Allí hay negocios cerrados y centenares de departamentos de renta que están desocupados.

La economía en esos sectores depende de los 31 344 estudiantes de ambos centros superiores; de ellos, 18 836 son de otras provincias, principalmente de Cañar, Guayas, Tungurahua y Cotopaxi.

Los jóvenes dejaron de asistir a clases desde mediados de marzo por la pandemia; desde entonces, los barrios entraron en crisis. En la ciudadela Juan Montalvo, situada frente a la Espoch, solo hay cuatro negocios abiertos. Antes funcionaban 167 locales, entre restaurantes, cafeterías, librerías, alquiler de internet y otros.

“Pensamos que el confinamiento solo duraría unas semanas y los estudiantes volverían. Pero la cuenta de la renta se acumulaba y nada cambió, vimos cómo se iban cerrando los locales de los vecinos”, cuenta Liliana Alvear, propietaria de la librería La Nube.

Ella tuvo que recurrir a un crédito bancario para mantener su local abierto y pagar otras deudas, pero no hay esperanzas de que los estudiantes vuelvan a las aulas.

Ella recuerda que el ruido de las risas, las conversaciones y la música de los estudiantes se escuchaban desde las primeras horas de la mañana en el barrio. Hoy hay un silencio.

Los buses escolares, vendedores ambulantes y los puestos de comida rápida y refrescos también dejaron de ir.

Esa ciudadela, al igual que en los barrios Tierra Nueva, Lizarzaburu, Dolorosa, y el sector de la vía a Guano, estaban habitados casi en su totalidad por estudiantes universitarios. En esas zonas hay edificios de tres y cuatro pisos y casas que se adaptaron para convertirse en residencias universitarias.

“Aquí casi no viven familias, por eso no hay movimiento y casi todas las tiendas de abastos tuvieron que cerrarse”, cuenta Marco Suárez, presidente del barrio que antes acogía a unas 3 000 personas.

Él calcula que actualmente viven ahí solo los propietarios de las casas y locales: unas 80 personas. Ellos han reducido sus ingresos en un 95% y piden al Municipio la anulación de impuestos por patentes hasta que las universidades retomen sus actividades presenciales.

En el edificio de Suárez, por ejemplo, vivían 29 estudiantes que pagaban USD 120 mensuales por el arriendo. El edificio ahora no tiene inquilinos.

En los barrios aledaños a los dos campus de la Unach ocurre lo mismo. Centenares de negocios cerraron o redujeron la cantidad de empleados.

El restaurante de Pedro Sarango, por ejemplo, ahora solo cuenta con un empleado, antes allí trabajaban seis personas. Las ventas se redujeron de unas 540 órdenes diarias a 56.

“Si la situación no mejora, también tendremos que cerrar. Los ingresos no son suficientes para cubrir la cuota del arriendo”, cuenta Sarango.

Los propietarios de las infraestructuras renteras cuentan que tuvieron reuniones con sus inquilinos para ofrecerles descuentos en sus mensualidades e incluso algunos meses libres, pero ni así lograron cubrir las cuotas y muchos decidieron liquidar sus negocios por la falta de clientes.

El especialista Miguel Muñoz explica que la economía de toda la ciudad se movía en torno a las actividades de las dos universidades. “Mientras los estudiantes no regresen a clases, la economía de Riobamba no se podrá reactivar totalmente. El transporte, alimentación, y casi todos los sectores están vinculados a la educación superior”, explica.

Según un análisis hecho para su tesis doctoral, el movimiento económico mensual entorno a los estudiantes supera los USD 2 millones.

La Unach anunció el inicio de sus actividades para el 30 de noviembre, pero continuará en la modalidad virtual. Las autoridades analizan un retorno parcial a las aulas en las carreras técnicas que requieren actividades prácticas, pero la decisión se tomará, según la evolución del contagio.

Las autoridades de la Espoch también mantendrán reuniones para analizar el tema.

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