1 de julio de 2018 00:00

Cuatro fallas limitan la operación del poliducto Pascuales-Cuenca

La vía que permite acceder al área de tanques de gasolina colapsó. Actualmente, este trayecto es ­solo de uso peatonal. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

La vía que permite acceder al área de tanques de gasolina colapsó. Actualmente, este trayecto es ­solo de uso peatonal. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

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La terminal nueva donde se almacenan gasolinas y gas doméstico, en Cuenca, provincia del Azuay, tiene problemas en la estructura y en los equipos.

Durante un recorrido que realizó este Diario el miércoles, 27 de junio del 2018, por estas instalaciones, que son parte del poliducto Pascuales-Cuenca, se constató que las vías y taludes que conducen hacia los tanques o esferas donde se almacenan gasolina súper, gasolina premezclada, diésel y gas doméstico tienen grietas de hasta 5 centímetros de ancho.

Otros accesos han colapsado por la inestabilidad del terreno. Pero esto no es todo. Cerca del área de despacho de combustibles, ocho equipos metálicos -denominados pozos- que están incrustados en el suelo extraen agua de la parte subterránea para evitar que el terreno se vuelva más frágil.

Al otro costado, en la zona donde se reciben los derivados que deben recorrer un trayecto de 215 kilómetros -desde Pascuales, en Guayas, hasta Challuabamba, en Azuay-, dos válvulas que permiten bajar de manera automática la presión con la que llegan estos combustibles, no funcionan.

Todo esto ocurre pese a que el proyecto poliducto Pascuales-Cuenca fue entregado provisionalmente al Gobierno hace un año y cuatro meses.

Para mitigar, en parte, estos problemas, se han sellado las fisuras con pavimento o se han colocado capas extras de hormigón, se ha inhabilitado el paso por la vía que se derrumbó y se construyó un muro adicional para reforzar esta área.

En la parte técnica, de los pozos se evacúa a diario el agua que sale del interior de la tierra y se ha optado por operar las válvulas de control de presión de manera manual.

Otra medida fue limitar el uso de una de las dos esferas donde se almacena gas doméstico. Este equipo tiene capacidad para 6 238 metros cúbicos, pero se usa alrededor del 10%, para mitigar posibles riesgos, ya que cerca de la base se han formado grietas visibles.

Estas medidas de remediación y preventivas han sido tomadas por la empresa pública Petroecuador, que está a cargo de la operación de este proyecto; y antes por Odebrecht, que construyó el poliducto.

Pero los problemas persisten. Para Petroecuador, esta situación se debe a que Odebrecht no cumplió con los trabajos pendientes requeridos para recibir a conformidad la obra.

Esto motivó a la estatal a terminar de manera unilateral el contrato, en octubre del 2017. También cobró USD 18,49 millones de las garantías.

La constructora brasileña expresa que la terminación del contrato y el cobro de garantías fueron “indebidos”, porque Petroecuador tiene facturas pendientes. Por esto ha tomado acciones legales. La demanda asciende a USD 168 millones, según Petroecuador.

Para Odebrecht, en cambio, el tipo de problemas que presenta esta obra “normalmente” se producen por la presencia de flujos subterráneos de agua que no fueron advertidos en los estudios y diseños contratados por Petroecuador.

El estado de las válvulas de control de presión, según Odebrecht, se debe a que el “exceso de partículas metálicas” que tienen los derivados que se transportan por el poliducto causan averías.

El poliducto fue recibido provisionalmente por Petroecuador el 3 de febrero del 2017. Pero cinco meses después, el Ministerio de Hidrocarburos advirtió que esta obra tenía problemas.

Petroecuador aún no tiene un informe que explique por qué se presentan estos defectos. Tampoco se conoce cuánto costará reparar las fallas.

Para determinar las causas y soluciones de ingeniería para la estabilización de taludes en la terminal de Cuenca, la empresa estatal informó que está en proceso la contratación de un estudio de suelos. Ese informe determinará los costos.

Luis Calero, abogado petrolero, considera que se debe agilizar este proceso para tomar acciones y precautelar las operaciones en este proyecto.

Mientras, en la terminal de Cuenca los técnicos a cargo de la operación recorren frecuentemente todas las instalaciones para detectar nuevas fallas y tomar medidas preventivas. El objetivo es evitar una afectación a la entrega de derivados.

A través de sus dos terminales -Troncal y Cuenca- el poliducto abastece a Azuay, Cañar, Morona Santiago y Loja. En promedio se entregan alrededor 31 702 barriles de gasolinas y gas doméstico por día.

Por esta infraestructura se transportaron, en promedio, 26 848,8 barriles diarios de derivados entre enero y mayo de este año, según el Informe Estadístico de Petroecuador. Esta cifra está por debajo de los
73 000 barriles de capacidad total de bombeo. 

Es decir, el poliducto opera a la tercera parte de su capacidad. “Hicieron una obra sobredimensionada, pese a que la demanda en el Austro es pequeña”, mencionó Fernando Santos, exministro de Energía.

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