4 de septiembre de 2020 00:00

Falta de explosivos afecta a minería y otras actividades

Un grupo de trabajadores se tomó la planta de Explocen el 1 de julio del 2020. Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO

Un grupo de trabajadores se tomó la planta de Explocen el 1 de julio del 2020. Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO

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Mayra Pacheco
Fabián Maisanche  (I)

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La suspensión temporal de las actividades en la empresa Explocen, la única firma que produce explosivos a escala nacional, limitó las operaciones de la industria minera. Este sector emplea estos insumos para extraer oro, cobre, cemento y otros materiales.

Explocen produce emulsiones, dinamita, pentolita, cordón detonante, mecha de seguridad y anfo, los cuales son materiales explosivos.

En el año 2019, por ejemplo, la firma fabricó 1 700 toneladas de estos productos.

Sin embargo, desde el 13 de julio pasado las actividades en esta fábrica, ubicada en la provincia de Cotopaxi, se encuentran suspendidas, debido a que un grupo de trabajadores se tomó las instalaciones.

Este hecho ha afectado la provisión de municiones para los diferentes clientes que tiene Explocen, expresó Byron Vizcaíno, gerente de la firma.

Este material detonante es adquirido, entre otros, para el desarrollo de proyectos mineros a gran escala como Fruta del Norte y Mirador.

Pero también se utiliza en minería pequeña y artesanal, en empresas cementeras, canteras, firmas petroleras y en obras de ingeniería civil (carreteras, hidroeléctricas).

El 60% del mercado de explosivos es cubierto por Explocen, que tiene como accionistas al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa) y Austin Powder.

El resto se lo hace a través de dos empresas importadoras, que traen estos insumos desde Perú, Bolivia y España, mencionó Rómulo Salazar, gerente de Importaciones de la compañía Explominec.

El trámite de importación toma alrededor de tres meses, por las características de estos productos. Salazar comentó que, a la larga, la situación por la que atraviesa Explocen podría provocar desabastecimiento. Y esto, a su vez, afectaría a las empresas que emplean este material detonante. “Actualmente, el ‘stock’ de este material es escaso”.

Lundin Gold, la empresa que está cargo de Fruta del Norte, en una carta dirigida al presidente Lenín Moreno el 27 de agosto pasado, a la que tuvo acceso este Diario, señala, que por la huelga protagonizada por un grupo de trabajadores de Explocen, esta empresa no ha cumplido con la entrega oportuna de las municiones que se emplean en la mina subterránea y en la cantera.

En minería, los explosivos se usan de manera controlada para construir los túneles de acceso a la mina o para aflojar la roca y extraer los minerales. Estos son procesos claves en la actividad minera, refirió Henry Troya, exministro de Minas.

Lundin Gold
advierte que, si no resuelve la situación en Explocen, esta medida tendrá impactos “importantes” en la producción y exportación de oro de Fruta del Norte. Y añadió que esto a su vez incidirá en la economía local y nacional.

Por esto incluso solicitan la autorización para que Lundin Gold o alguno de sus proveedores locales puedan acelerar la importación de explosivos.
Para la importación de estos productos, considerados sensibles, se requieren, entre otros, la autorización del Ministerio de Defensa, Bomberos, y más documentos.

Holcim, otro de los clientes de Explocen, optó por terminar de manera unilateral el contrato con esta firma el 18 de agosto pasado, porque –según la cementera- las demoras o falta en la entrega de las municiones ha provocado retraso en sus operaciones y les ha obligado a buscar otros proveedores del insumo.

Explocen estima que en este año se presentarán pérdidas económicas. Además, Vizcaíno considera que si no se logra un acuerdo con los trabajadores, la empresa perderá terreno frente a la competencia y se afectará la imagen de esta fábrica, que tiene 43 años de trayectoria. “Estamos negociando para llegar a un acuerdo”.

Los obreros, que protagonizan esta huelga, se encuentran en el ingreso de la fábrica, el parqueadero, la garita y en dos oficinas administrativas. Allí, levantaron una carpa que sirve de dormitorio y cocina. Improvisaron en el jardín zona para reuniones y comedor.

Según Wilson Ponce, trabajador, la protesta se inició tras la separación de cinco obreros, a fines de mayo. Asegura que ellos habrían recibido una indemnización de USD 1 200, tras laborar 25 años en la firma.

Esto generó descontento en parte del personal, ante esto el Comité de Empresa de Trabajadores de Explocen paralizó las actividades de la empresa.

Esta medida sigue pese a que el Ministerio de Trabajo emitió dos resoluciones a fines de julio señalando la nulidad de la huelga. El Comité de Empresa de Trabajadores de Explocen demanda la firma de un contrato colectivo, estabilidad laboral y el respeto de los años de antigüedad de los obreros.

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