25 de August de 2009 00:00

La excusa

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Fernando Larenas

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José Alencar, el vicepresidente de Brasil, sufre de cáncer desde 1997 y desde entonces, de su cuerpo, fueron extraídos 20 tumores en 15 intervenciones quirúrgicas de alto riesgo. Es una lucha difícil y dolorosa para el septuagenario político, desde que fue diagnosticado por primera vez.

El empresario textil de Minas Gerais, considerado como el tercer estado en importancia después de Sao Paulo y Río de Janeiro, es un liberal de derecha, con un patrimonio de alrededor de USD 1 500 millones.

Políticamente de derecha, pero no fanático, Alencar cree en el socialismo de Luiz Inacio Lula da Silva, el obrero metalúrgico de origen pernambucano, pero radicado desde los 7 años en Sao Paulo, a donde llegó con su familia tras un viaje de 10 días en la parte trasera de una camioneta.

Lula cree en el socialismo, tiene fuerza moral y política y llegó al poder en el cuarto intento. Después de sus primeros cuatro años en Planalto, la sede del Gobierno federativo de Brasil, ganó la reelección sin ninguna artimaña, solo con el respaldo de su pueblo y de la clase media que vio cómo mejoraba la situación económica y el bienestar social del país.

El Partido de los Trabajadores (PT) nunca ha tenido comandos o fuerzas de choques, peor escuadrones de defensa del socialismo. Las obras sociales han sido siempre la mejor defensa del proceso socialista brasileño desde el 1 de enero de 2002.

Lula es un político hábil, astuto, pero sobre todo maduro. No se deja engañar por la demagogia barata y por los gritos destemplados, como los que proclamó Chávez el 10 de agosto en Quito. A los vientos de guerra, que ahora se convirtieron en no más que una brisa marina, Lula respondió con prudencia.

En vez de asistir al concierto de los años setenta en el estadio Atahualpa, el líder brasileño prefirió estar al lado de su amigo, no porque estuviera grave, sino que vio que al lado de un fanfarrón político era muy poco lo que podía hacer. Dijo unas pocas palabras, muy sensatas, antes de marcharse. ¿Qué informó la prensa brasileña tras los desaguisados de los “vientos de guerra”?

Tanto la Folha de Sao Paulo, como O Globo, dos de los diarios más importantes y respetados de Brasil, coincidieron en que Lula jamás se prestaría para hacerse eco de las payasadas populistas y prefirió ir ‘embora’, es decir, marcharse, con tranquilidad y sin hacer escándalos.

La reunión de la Unasur fue el 10 de agosto. El sábado, dos días antes, Alencar fue internado en el hospital Sirio-Libanés de Sao Paulo... salió a las pocas horas.

El lunes solo volvió al hospital para un chequeo y salió rápido. Al menos ese fin de semana la vida del Vicepresidente no corrió peligro. Lula da Silva fue muy diplomático, no quiso herir la susceptibilidad de nadie, la excusa resultó perfecta.

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