27 de September de 2009 00:00

Equipos hospitalarios, abandonados

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Redacción  Sociedad

La emergencia sanitaria declarada el 13 de marzo de 2007  todavía no     beneficia  a todos los  hospitales del país.   Con esa declaratoria,   el Ministerio de Salud adquirió,   entre otras cosas,   siete equipos para desinfectar la ropa de los   pacientes,       cuatro   tomógrafos y mamógrafos para todas las provincias.

Pero   los aparatos  entregados   a los hospitales Enrique Garcés, Pablo Arturo Suárez y el de     Machala están embodegados  por falta de     espacio  y personal especializado.

El 29 de octubre de 2008, en la Notaría Cuadragésima de Quito, el Ministerio de Salud y la empresa Biolectrónica Blanco inscribieron el contrato para adquirir   estos equipos por USD 718  550.

Sin embargo, cinco meses después, la gerenta regional de Blanco, Cecilia Barriga, remitió a la ministra de Salud, Caroline Chang, el oficio número CBQ-I-5640/09.

En ese documento de dos páginas,  la   representante de la empresa detalla que los   hospitales que debían recibir los equipos no tienen infraestructura  y que la construcción de nuevos espacios tomará hasta seis meses.  Barriga confirmó   que sí remitió ese comunicado, aunque     no dio más detalles.

Por ello, el     vicepresidente del Colegio Médico de Pichincha, Juan Pasquel, señala que nunca hubo una planificación en las adquisiciones. “Todo se hizo al revés.
Primero compraron y luego dijeron dónde ponemos. La idea era hacer un estudio  de las necesidades, realizar un licenciamiento (calificación) de los hospitales, pero aquello nunca se dio…”.

En el hospital Enrique Garcés, en el sur de Quito,  el   autoclave que pertenece al  lote  número   283611      está abandonado  tres meses    en medio de inodoros  viejos  y los   obreros  construyen una sala para que    funcione. 

En iguales condiciones está   el tomógrafo. El   hospital   lo recibió hace cuatro meses y  no funciona, pese que a diario  hasta   10 pacientes    requieren un examen de este tipo. Cuando eso  ocurre,  lo único que hacen los médicos es extender un pedido para que  la prueba se realice en un centro privado, donde cuesta  hasta  USD 100.

Precisamente, con ese pedido, el martes 22 de septiembre Manuel Ch. salió   del hospital a buscar dinero  y permitir que su hijo se practique el examen. “Me dicen que aquí no hacen esto, que busque  en  otro lugar y   voy a ver cómo hago…”.    El director del hospital, Marco Ochoa, aclara que los equipos   tienen garantía y  que   funcionarán “próximamente”.

En el hospital Pablo Arturo Suárez ocurre algo similar. Hace cinco meses llegó el mamógrafo,  pero tampoco   funciona,  pese a que allí no hay otro equipo igual y cada semana un promedio de 50 pacientes requiere un examen de mama que en consultorios privados cuesta hasta USD 50.

El director del centro, Andrés Corral, reconoce que no hay espacio físico  ni   personal. Sin precisar números, el médico dice  que en este hospital el 50% de personal médico contratado en emergencia se fue.   Esto ocurrió  pese a que desde el inicio de la gestión, la ministra Chang ofreció  crear 4 500 plazas fijas para médicos, sin que hasta el momento se concrete.

En   marzo, al Pablo Arturo Suárez también llegaron 10 monitores, 10 ventiladores y tres camas de terapia intensiva.    Los aparatos se compraron a pesar de que el área   estaba convertida en bodega desde que el   proyecto de Modernización de la Salud (Modersa) entregó hace cuatro años. Los equipos no se usaron, sino  solo  hasta inicios de este mes cuando los médicos abrieron el área, pero obligados por la gripe  AH1N1.

A  la maternidad Isidro Ayora llegaron dos equipos para desinfectar la ropa del paciente. Pero el director, Humberto Navas, aceptó solo uno. “Me imagino que pensaron que teníamos un centro de esterilización grande, pero no esa así”. No  se consultaron   las necesidades ni  la capacidad física. Por eso, cuando Navas no aceptó al aparato lo trasladaron a Ibarra.

Este Diario intentó hablar con la ministra Chang. Hace tres semanas se   remitió un pliego de    preguntas, pero no responde.  En el hospital Eugenio Espejo tampoco existía espacio  para el esterilizador, aunque luego adecuaron un lugar.  Allí  se creó un espacio  para el angiógrafo y la resonancia magnética, pero nadie confirma la llegada de los aparatos.

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