15 de noviembre de 2020 00:00

Un equipo especial blinda a los candidatos

Agentes de la Dirección de  Seguridad y Protección practican una evacuación.

Agentes de la Dirección de Seguridad y Protección practican una evacuación. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Diego Puente
Redactor (I)

Todos visten traje negro. Unos llevan gafas oscuras. Durante sus operaciones se movilizan en autos 4x4 con vidrios polarizados. Son agentes de la Dirección de Seguridad y Protección, una unidad especial de la Policía que da cobertura a altas dignidades del Estado.

El grupo está desplegado desde 1997. Trabajaba con un nombre diferente al actual y desde el 13 de noviembre del 2018, con el Acuerdo 0055, asumió una tarea adicional: la misión de cuidar a los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República.

Esta vez, 110 de 290 agentes de la Dirección darán protección a todos los aspirantes a las dos dignidades. Ya trabajan con 18.

Su capacitación es intensa. Lo hacen en el GIR, un grupo élite de la Policía Nacional.

El miércoles, este Diario ingresó a ese cuartel, cuyas instalaciones se encuentran en la vía a la Mitad del Mundo. Allí está el personal que cuida a los candidatos. Ejecutan ejercicios para saber cómo conducir a la defensiva o cómo evacuar en situaciones de emergencia. Practican tiro con armas cortas y defensa personal.

Los agentes de la Dirección de Seguridad y Protección se encargarán de blindar a los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia del Ecuador. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO


Simulan una agresión en una campaña. Una persona se levanta, saca una pistola y apunta al aspirante. Cinco custodios reaccionan. Uno se da la vuelta y cubre al político, que también gira en dirección al auto, con la cabeza agachada.

El resto forma una barrera frente al atacante, desenfundan sus armas y lo apuntan.

El agredido se lanza al asiento posterior del vehículo y las puertas se cierran.

El carro arranca. Los neumáticos del carro suenan por la fricción con el pavimento. La evacuación dura segundos.

Byron Pinzón, un sargento primero, está en la práctica.

Con nueve años de experiencia en la protección de dignatarios, sabe que cada segundo cuenta. La rapidez para aplicar la técnica salva vidas. Si algo sale mal, el ejercicio se repite.

Los detalles se ajustan poco a poco. Todo está al mando de Darwin Miño, un oficial con el grado de capitán.

En una simulación, el capitán de Policía Christian Minda (izq.) desarma a un atacante.

En una simulación, el capitán de Policía Christian Minda (izq.) desarma a un atacante. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO


Christian Minda también aparece en el entrenamiento. En el sufragio del 2017, él ya integró un dispositivo de seguridad. Recuerda que las jornadas eran extensas, porque acompañaban al político a todas las actividades públicas. “Cuando él va a descansar, nosotros nos retiramos”. Además, lo que ocurre durante las operaciones es confidencial. Es un acuerdo que firman cuando ingresan a la Dirección.

Para entrar, los aspirantes deben superar evaluaciones físicas, médicas y de confianza (polígrafo), además de un curso de tres meses en el GIR.

El miércoles, los agentes también practicaron técnicas para desarmar a un atacante, para lo cual simulan agresiones con pistola y cuchillos.

Otro escenario es el polígono de tiro. Se entrenan en movimientos para alejar a sus protegidos de las zonas de riesgo.

Hay agentes, como Minda, que se capacitaron con equipos élite de EE.UU. y Colombia.

Antes de empezar su tarea, el personal realiza un análisis de riesgo de los políticos protegidos. Se trata de una plantilla con más de 150 ítems.

Ahí se verifican, punto por punto, las posibles amenazas. En el caso de los candidatos también se analizan situaciones especiales. Por ejemplo, se estudian las probabilidades de que gane las elecciones, dispu­tas políticas que se hayan presentado meses previos a la campaña o la capacidad de sus simpatizantes para generar concentraciones.

Quienes participaron en la seguridad de postulantes a Carondelet en el 2017 saben que los mítines son los más difíciles de controlar. “Hay gente que se lanza a abrazarlos, pero en ese momento no puedes permitirlo, porque no sabes si le van a hacer daño”, dice uno de los policías de la Dirección.

Otro custodio, en cambio, vivió lo contrario. Estuvo con un candidato que no tenía grandes concentraciones. “Mi trabajo se limitaba a acompañarlo a radios y a otros medios de comunicación para entrevistas”.

El análisis de riesgo permite categorizar la vulnerabilidad de los protegidos. Si es bajo, se necesitan apenas dos agentes.

Cuando es muy alto, se requieren hasta 10 hombres. Hoy, tres binomios ya son tratados con la categoría más alta.

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