5 de September de 2009 00:00

Los equinos van a su retiro al campo

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Un retiro en el campo  espera a  la mayoría de  caballos que cumplió su tiempo de servicio en la Policía Nacional. 

Su salida, generalmente,  ocurre cuando los equinos cumplieron  20 años de vida y ya no tienen las condiciones para seguir en su ajetreada tarea. “Ya están algo viejitos y no trabajan como antes, aparte necesitan un descanso”, explica Roberto Molina. Él  está al mando del entrenamiento en la Unidad de Equitación y Remonta de la Policía, ubicada  cerca de la población de Tambillo.

En este destacamento, de unas 44 hectáreas de extensión,  se entrena y cuida a 26 caballos para operativos,  seis  sementales, 14 yeguas para reproducción y 18 potros que tiene   la Policía.

Actualmente,  en la Unidad    tres caballos  disfrutan su descanso. Ellos recorren el  campo libremente,  pero bajo el cuidado de los agentes que están preocupados de que no se enfermen.
 
Otros,  en cambio,  son vendidos. Molina asegura que eso ocurre cuando el ejemplar tiene algún defecto que no les permite cumplir con el trabajo. Para esto, se realiza un remate público que es avalado  por la Comandancia.
 
La última subasta ocurrió hace cinco años y unos ocho caballos fueron vendidos al mejor postor. 
En la Unidad de Equitación el entrenamiento empieza a las 09:00 y se escoge a los caballos que  cumplieron  cuatro años y medio.
Según Molina, a  esa edad  su cuerpo está desarrollado y apto para el trabajo policial. Antes, los adiestradores  trabajan con los animales para que  se  acostumbren al trato con personas.
 
La instrucción, aunque existen especializaciones, se  focaliza en acondicionar a los caballos para que puedan ser parte del control  del orden público. Para ello, se  realizan  simulaciones de disturbios que  incluyen manifestantes, música, gas pimienta, disparos y  banderas. Estas últimas  les ayudan a acostumbrarse a los operativos   que  hacen  en  los estadios de fútbol. “Se necesita que sean muy tranquilos”, dice el  oficial  Molina. 
 
En cambio, otros ejemplares son entrenados para competencias de salto. Ellos reciben una preparación  adicional y repasan cada mañana con sus jinetes. Los saltos los realizan en un picadero de 30 por 70 m, donde se  acondiciona  una pista de  obstáculos.
 
Otro trabajo  que se cumple    en  la Unidad de Equitación es la crianza de nuevos ejemplares, que son el resultado del cruce de    machos de la  raza conocida como   Z Holandesa y hembras de  la Criollo Argentina. La intención de la Policía es obtener un caballo más grande y fuerte para  que  ayude  en  la vigilancia.

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