21 de enero de 2018 00:00

Rodrigo Ibarra: ‘El actual sistema de pensiones es inviable’

Entrevista a Rodrigo Ibarra. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

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Mónica Orozco
Editora (I)

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Este año, los gastos para pensiones serán de USD  4 011 millones y los ingresos, apenas de 2 138 millones; por ello el IESS -por tercer año consecutivo- echará mano de sus ahorros para cubrir estas obligaciones. ¿Qué consecuencias tiene esto para los actuales afiliados y futuros jubilados?

Los afiliados lograron acumular con mucho esfuerzo un importante fondo de ahorro. Pasó de USD 300 millones en 2001 a 9 000 millones en 2015. Eso era positivo. Pero desde el 2016 comenzaron a consumirse rápidamente esos ahorros y hasta octubre pasado cayeron a USD 7 773 millones. A ese ritmo, se prevé que el 2021 se agote el fondo y que, de ahí en adelante, el déficit se incremente hasta llegar a ser insostenible.

¿Cuál será el escenario en el 2021?
Hay dos: que no se pague completa la pensión, porque lo que aportan los afiliados no alcanza; o que el Estado -a través del presupuesto- le asigne al IESS lo que haga falta.

¿Cuánto deberá asignar el Estado? ¿Podrá hacerlo?

Según nuestras simulaciones, se necesitarán USD 1 800 millones en el 2022, ya que no habrá ahorros. En el 2025 harán falta USD 2 500 millones y en el 2055 llegará a sumar hasta el 20% del PIB, lo cual es insostenible. Ningún Gobierno podrá manejar una carga de esa magnitud. Por eso, patear el problema para los próximos gobiernos es gravísimo.

¿Un afiliado que hoy empieza a aportar tendrá jubilación del IESS?

Alguien a quien le falten 10 años para jubilarse debe estar seriamente preocupado, porque en el momento en que se jubile, el fondo de pensiones se habrá agotado. Alguien a quien le falten 20 años o 25 años, debe dar por hecho de que lo que aportó en esos años está perdido y debería pensar en un sistema complementario de jubilación. Para entender la magnitud del problema se puede poner un ejemplo: si dividimos los ahorros que hoy tiene el fondo de pensiones entre jubilados y afiliados, a los primeros les tocarían USD 8 500 por cabeza, un monto que alcanza solo para cubrir su pensión durante un año y medio. Y a cada afiliado le tocaría apenas USD 1 200, pese a que muchos vienen aportando 10, 15 o 20 años. Por eso, la situación del IESS es dramática. La idea no es alarmar a la población, pero lo cierto es que en un futuro ya no habrá una pensión pagada por el IESS, sino que el Estado tendrá que hacerse cargo.

¿Cómo llegó la entidad a esa situación?

El problema se atribuye en un 80% a la decisión de la Asamblea de retirar en el 2015 el 40% de aporte fijo del Estado, sin establecer medidas compensatorias. Y otro 20% se explica por la mala decisión de reducir el aporte a pensiones para cubrir el déficit de salud que, pese al cambio, no se ha podido resolver. Y, además de eso, porque el Seguro ha tenido administradores que solo han pensado en función de las necesidades de los gobiernos y no en las generaciones futuras y en el largo plazo.

¿Un fondo de pensiones relativamente joven como el del IESS debía empezar a utilizarse desde el 2016?

No. Eso se preveía que ocurra en 15 o 20 años. La idea es capitalizar y fortalecer el fondo por una cuestión demográfica, ya que es de prever que disminuya la población joven y crezca la adulta mayor. Hoy, 7,3 afiliados pagan la pensión de un jubilado y en el 2055 solo 3,8 aportantes lo harán. Si hoy los recursos no alcanzan para pagar pensiones, mucho menos alcanzarán en 38 años.

El Gobierno anterior dijo que hará el aporte del 40% cuando haga falta. ¿La situación actual amerita aplicar esa parte de la Ley?

Lamentablemente, según la Ley, no hace falta aún porque aún hay dinero en el fondo de pensiones. La pregunta es: ¿el Estado tendrá los recursos para cubrir el faltante en el 2021?

El IESS dice que aún hay tiempo para las reformas y alargar la vida del fondo de pensiones. ¿Es así?

El problema es que si llegamos al 2021 sin ahorros y si el Estado no puede cubrir ese hueco, se tendrá que duplicar la tasa de aportación para pensiones y pasarla del 10 al 20%, pero eso será una afectación y una carga fuerte para empleadores y trabajadores.

¿Por dónde debe empezar la reforma al IESS para que sea sostenible?

Una medida urgente es restituir los fondos de reserva. Que estos recursos no se puedan mensualizar y que se depositen en una cuenta que sea manejada por el IESS, por un fideicomiso de la Corporación Financiera Nacional o, incluso, por administradoras de fondos privadas, como un colchón o ahorro complementario al IESS y no depender de esa entidad.

¿Qué otras medidas se requieren?

Se puede subir el aporte o edad de jubilación, pero no son medidas estructurales. Otros países han ido a un modelo híbrido, donde una parte de la pensión surge del sistema solidario que tiene el país y otra de una cuenta individual que puede ser financiada con los fondos de reserva. Así se tendría un segundo pilar obligatorio para financiar las pensiones. Y, como digo, debe discutirse si es momento de permitir que, a más del IESS, participen la CFN y las administradoras privadas de fondos.

¿Qué cambios se deben hacer a la gestión?

Con base en un estudio actuarial, los empleadores y trabajadores deben decidir qué hacer con el IESS; y no como hoy, que dependemos de tres personas, donde el delegado del Presidente de la República tiene el voto dirimente.

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