8 de marzo de 2020 00:00

Fidel Jaramillo: ‘El país está en una situación económica muy vulnerable’

Entrevista a Fidel Jaramillo, decano de la Escuela de Negocios de la UDLA. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Mónica Orozco

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Fidel Jaramillo es PhD en Economía por la Universidad de Boston en 1992 y trabajó como profesor de diversas instituciones académicas.

Fue funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desde el 2005, cuando se incorporó como Asesor Económico Regional del Departamento de Países Andinos. Además, Jaramillo fue gerente general del Banco Central del Ecuador (1997-1998) y ministro de Economía y Finanzas del Ecuador (1998-1999).

El 2020 ya era un año económico difícil. ¿Cuánto más se complica con el actual escenario externo?

El 2020 es un año muy complejo para América Latina. La región apenas creció el año pasado 0,1%; es decir, está enfrentando una desaceleración muy severa. Y es complejo para Ecuador que viene precedido de un año de retroceso económico. Estábamos en una situación delicada y ahora la situación fiscal es más apretada, con necesidades de financiamiento significativas y choques adversos severos, derivados del coronavirus y de la volatilidad de los mercados financieros. Este hecho es transitorio, pero puede tener consecuencias permanentes en cuanto a destrucción de valor económico en los países.

¿Dónde se verán los efectos? ¿En qué sectores?

La demanda de los principales países del Asia está cayendo y eso tiene impacto sobre los sectores de exportación tradicionales (camarón y banano) y servicios (turismo, transporte y logística). El país es muy vulnerable a la variación del precio del crudo, que cerró el viernes en USD 41 por barril, cuando a inicios de enero estaba en 63. Es una caída muy importante, que impacta en el sector fiscal, el externo y la actividad económica.

¿Ecuador está preparado para afrontar ese choque?

Llega en una situación muy precaria. Estos choques afectan con mayor dureza a los países con indicadores débiles. Y desafortunadamente Ecuador es uno de ellos, con déficit fiscal, deudas y necesidades de financiamiento elevados, con un riesgo país disparado y una liquidez externa muy precaria. Estamos muy vulnerables.

¿Es un problema solo de la caja fiscal?

No. Es un problema de la sociedad ecuatoriana, lo cual exige ciertos acuerdos básicos. Además, hay que aceptar que tenemos que hacer ciertos sacrificios con la sociedad. Creo que hay algunos factores que dan optimismo. Hay buena perspectiva de volcarse al sector externo y, en ese sentido, un tratado comercial con EE.UU. puede ser una gran oportunidad. Además, debemos negociar otros acuerdos con más países.

Los desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) se retrasarán ¿Cómo interpretar esto?

El Gobierno y el país han hecho un enorme esfuerzo para llevar adelante un programa con apoyo de los multilaterales, empezando por el FMI. Se han cumplido ciertas metas, pero el contexto externo y local han venido cambiando. Será fundamental que exista una tregua política en el país para llegar a acuerdos básicos internos para enfrentar una situación que se está deteriorando rápidamente y seguir con un programa con apoyo del FMI, a fin de evitar salir a los mercados con el riesgo país actual, que es insostenible.

¿Qué opciones le quedan al país en este escenario?

La sociedad debe reconocer algo que es de sentido común: si alguien está en un hueco, no debe seguir cavando más profundo. La situación fiscal es delicada, y seguir postergando medidas que implican sacrificios a la sociedad es cavar más profundo y hará que en el futuro el ajuste sea más doloroso. Eso, como había dicho, exige una tregua política para el diseño de políticas que deben tener como prioridad proteger a la población vulnerable.

¿Qué herramientas tiene el país para enfrentar la falta de liquidez actual?

El espacio fiscal es muy reducido. Por eso, creo que en lugar de hacer una gran política de expansión del gasto público, el Gobierno tiene que aplicar medidas de acupuntura de políticas públicas, es decir, con un enfoque sectorial muy preciso y sin involucrar mayor expansión de gasto, que resuelvan cuellos de botella de los sectores más afectados y que protejan a la población más vulnerable. Por ejemplo, medidas que preserven el empleo, como facilidades en el pago de la seguridad social.

Tras el paro de octubre del 2019 y en un año preelectoral parece lejana una tregua. ¿Cómo lograrlo?

En muchos casos, los países han caminado muy cerca del abismo antes de tocar fondo y llegar a ciertos acuerdos. Creo que lo más importante es fijar la agenda en la cual queremos ponernos de acuerdo. Y estamos urgidos de hacerlo porque estamos realmente muy cerca de una situación que nadie querrá que ocurra.

¿Qué tan viable es focalizar los subsidios este año?

Los subsidios a los derivados son la política más absurda, porque tienen costos ambientales y en la salud pública. Es una política que está matando a la gente y, además, cuesta varios puntos del PIB. Pero la gente no acepta la medida, porque hay incertidumbre de saber si el Gobierno realmente dará una compensación a la población vulnerable o si será suficiente. Una opción es entregar primero esa compensación y luego quitar los subsidios. En todo caso, es un tema de debate nacional.

¿Qué tanto puede aprovechar el país las líneas de crédito que se están abriendo por el covid-19?

El país no vive una crisis financiera tradicional que pueda resolverse con crédito. Si hay ese acceso, el dinero debe usarse de forma sensata y enfocándolo en los sectores afectados por el choque.

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