9 de September de 2009 00:00

El entierro del coronel John Merino fue a las 11:00 en el Parque de la Paz

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Redacción Guayaquil

Luego de 28 días de permanecer hospitalizado, el cuerpo del jefe de seguridad presidencial, John Merino, descansa en el camposanto Parque de la Paz, de la vía a Samborondón.

Sus restos se trasladaron desde Quito, donde falleció el domingo pasado, en el hospital Eugenio Espejo, por un paro respiratorio. Desde el 10 de agosto permaneció internado por una neumonía derivada del virus AH1N1. 

Ayer, el grito de ‘Viva John Merino Barreno’ se escuchó junto al sonido de las balas de salva que cuatro miembros de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) dispararon al aire, como parte de la despedida.

Su esposa, Piedad Correa, y sus hijos Boris y Jennifer, no pudieron contener sus lágrimas cuando la banda de guerra de la aviación acompañó las honras fúnebres.

El uniformado formó parte de la XXXI Promoción de la Escuela Superior de  Aviación Cosme Renella de Salinas, en la provincia de Santa Elena.

Desde hace dos años, Merino era la “sombra protectora” del presidente Rafael Correa, como él lo llamó durante la misa de cuerpo presente que se realizó en la Escuela de Infantería Aérea.

Ayer, el Mandatario recordó con nostalgia los hechos que lo unían a su “amigo y confidente” cuando leyó un texto frente a su ataúd.

Sin embargo, también le dijo: “Te reprocho porque no debiste exponerte tanto”. Inmediatamente instó a los uniformados a defender con prioridad su vida antes que cumplir con su deber. 

Correa se refería a la actitud que tuvo Merino de descuidar su salud al priorizar su seguridad durante la posesión de mando el pasado 10 de agosto. Para ese entonces, Merino ya tenía los síntomas del virus.        
 
La voz del Mandatario se quebró cuando le dijo: “Te voy a extrañar. El único que tiene que agradecer soy yo, pues diste hasta tu vida por cumplir con tu deber”. En ese momento, Correa no pudo contener sus lágrimas.

El Presidente se mantuvo hasta el final junto a los hijos del fallecido, en especial de Jennifer, la menor. Boris, en cambio, agradeció a los presentes por demostrar cariño hacia su padre.

Luego de llegar en una carroza fúnebre, los restos de John Merino permanecen cerca de los héroes navales, el comandante Rafael Morán Valverde y el alferez de fragata, Víctor Morán.

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