14 de abril de 2019 00:00

Emprender adquiere más peso en el pénsum global

La incorporación de la Educación para el Emprendimiento en la UE ha permitido incorporar a más jóvenes en el desarrollo de sus propias ideas de negocios. Singapur es otro modelo exitoso.

La incorporación de la Educación para el Emprendimiento en la UE ha permitido incorporar a más jóvenes en el desarrollo de sus propias ideas de negocios. Singapur es otro modelo exitoso. Foto: Ingimage

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Gabriel Rovayo*

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Con agrado vemos cómo, en los últimos tiempos, se ha dado el debate acerca de qué realmente se debe incluir en el pénsum académico. Ya se menciona, y en algunas partes del mundo se practica, tener materias como Finanzas Personales o Emprendimiento en el programa educativo, desde los primeros años de Educación Básica hasta los últimos de Bachillerato.

En Ecuador aún estamos en los primeros pasos, pero se nota la necesidad real de hacer de la educación una herramienta para la vida, que vaya más allá de lo que se aprende por simple repetición o se sustenta en materias tradicionales.

Uno de los modelos de Educación para Emprendimiento que más se destaca es, sin duda, el que desarrolla la Unión Europea. A lo largo de este siglo, en esa zona del planeta, ha sido notoria la manera en que se otorga más importancia al potencial que tienen los jóvenes para lanzar y desarrollar sus propias empresas comerciales o sociales. Y no se trata de acciones temporales o solamente encaminadas a la obtención de buenas calificaciones, sino que terminan convirtiéndose, tanto los chicos como sus emprendimientos, en elementos innovadores en esas áreas en las que viven y trabajan.

Un informe de la UE titulado ‘La Educación en emprendimiento en los centros educativos en Europa’, sostiene que “la educación para el emprendimiento es esencial no solo para forjar la mentalidad de los jóvenes sino para proporcionar las competencias, conocimientos y actitudes básicas para el desarrollo de una cultura del emprendimiento en Europa”. Un concepto que es absolutamente correcto y aplicable en cualquier parte del mundo.

Pero si hablamos de la UE no podemos dejar de mirar con lupa a los países nórdicos y sus sinnúmero de enseñanzas respecto de la Educación en Emprendimiento. Es notoria la preponderancia de estrategias específicas implementadas en la formación emprendedora en estas naciones. Pero lo más llamativo y destacable es lo vinculada que está con la innovación.

En los casos de Suecia, Finlandia y Dinamarca, países que se sitúan en los tres primeros lugares en el European Innovation Scoreboard (2015-2018) y entre los 10 primeros países del Índice Mundial de Innovación 2018, la Educación en Emprendimiento está ligada con un modelo educativo creado en Alemania: la Formación Dual.

El objetivo de esta modalidad y de la educación en emprendimiento es convertir a los estudiantes es seres autosuficientes financieramente desde las aulas. Es decir, le apuntan a la empleabilidad.

Tanto los esfuerzos como los resultados de la Educación en Emprendimiento en la UE son posibles gracias a que más de la mitad de estos países destina financiamiento local y también para toda la UE. La financiación nacional proviene con frecuencia del Ministerio de Educación, en colaboración con otros ministerios relacionados con estos objetivos.

Actualmente, 27 países europeos dedican financiamiento nacional, en la mayoría de los casos, con vistas a la implementación de una estrategia específica o de carácter más general. Los fondos se asignan como presupuesto destinado específicamente a la Educación para el Emprendimiento o, más frecuentemente, como parte de un presupuesto nacional de estas naciones.

En el caso de Suecia, ha destinado un presupuesto nacional específico. Luxemburgo, Malta y Países Bajos tienen un presupuesto para desarrollar e implementar este tipo de educación, con carácter más general.

Mientras que Croacia, Hungría, Bosnia Herzegovina y Turquía dependen exclusivamente de la financiación de la UE para la educación emprendedora o para implementar la correspondiente estrategia.

En estos países, el enfoque curricular se basa en tres aristas: 1) Las actitudes (autoconfianza y sentido de la iniciativa). 2) Las destrezas (creatividad, planificación, competencia financiera, gestión de recursos, gestión de incertidumbres/riesgos, trabajo en equipo). 3) El conocimiento (conocer cómo evaluar las oportunidades, comprender el papel de los emprendedores en la sociedad y conocer las opciones de una carrera profesional como emprendedor).

Y todo esto se refleja en resultados. Según el Mapa del Emprendimiento 2017 (basado en la experiencia de más de 1 800 proyectos), en la UE el emprendimiento, fruto de la educación enfocada en esa rama, es cada vez más joven.

El estudio refleja que el 44% de los emprendedores tiene entre 25 y 34 años de edad, un porcentaje que en el 2014 registraba la franja entre 35 y 44 años. En tres años, el peso de este grupo aumentó en ocho puntos (en la anterior edición del estudio los emprendedores de 25-34 años suponían un 36%). Ellos emprenden en los sectores de manufactura y servicios, por el impacto directo de la Formación Dual.

Pero hay otro modelo que debe tomarse en cuenta en los países de nuestra región, a pesar de las grandes diferencias culturales entre nosotros y la realidad de esa nación: Singapur. Este pequeño país (por su extensión territorial) lidera el mundo de la educación y es considerada la nación con la mejor educación del planeta.

¿Las razones? Singapur se caracteriza por buscar constantemente el vínculo entre la educación y el desarrollo económico. Su sistema educativo gira alrededor de sus necesidades económicas; es un país con escasos recursos naturales, por lo que se enfoca en el desarrollo de su recurso más preciado: el recurso humano.

Es realmente fascinante el enfoque que da Singapur a la educación que reciben sus niños y adolescentes. Su sistema educativo ha definido cuatro atributos esenciales de los estudiantes para el éxito de su próxima generación. El objetivo fundamental es lograr estudiantes que, más que habilidades específicas para una u otra industria, se conviertan en entes capaces de enfrentar los cambios bruscos que ofrecen el mercado y el desarrollo de tecnologías. Innovación es la palabra favorita entre los profesores y los alumnos.

Para ello, el sistema educativo de Singapur se caracteriza por una búsqueda constante de la calidad, de la flexibilización y de la diversidad. Con las reformas que han acometido en los últimos años, se busca ofrecer respuestas a cada estudiante, dándole la oportunidad de adaptar lo máximo posible sus capacidades a su itinerario académico mediante la creación de nuevas escuelas e instituciones especializadas en diferentes ámbitos de conocimiento. Además, pone mucho énfasis en el desarrollo personal, en habilidades como el trabajo en equipo, el liderazgo, el análisis, la solución de problemas, la comunicación, etc.

*Presidente de EFQM South America Pacific. Profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Santiago de Chile

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