19 de abril de 2020 00:00

Elena Sandoval: ‘El covid-19 deja lecciones a la tribu global que somos’

Entrevista con Elena Sandoval, psicóloga clínica transpersonal

Entrevista con Elena Sandoval, psicóloga clínica transpersonal. Foto: Archivo personal

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Mariela Rosero
Editora (I)
mrosero@elcomercio.com

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Elena Sandoval es psicóloga clínica transpersonal; con estudios de Sociología. Además es subjefa del servicio de Psicología del Hospital Metropolitano de Quito; educadora y madre de tres hijos.

¿Cuánto puede pesar en los ecuatorianos la restricción para salir de casa y todo lo que conlleva?

El impacto será grande. El ser humano es en esencia social, vive intercomunicado, compartiendo, necesita contacto físico para desarrollarse. El aislamiento va en contra de su naturaleza, para unos más que otros, depende de la sociabilidad, pero es una necesidad: como comer y dormir. Si se deja de hacer una de esas, suben los niveles de agresividad. Los científicos dicen que podríamos enfrentar un síndrome de estrés postraumático, algo parecido a lo que se siente luego de un robo o violación.

Tras la cuarentena, entonces, ¿se podrían perder habilidades sociales?

Sí puede haber una secuela, ya que en el día a día se construyen hábitos. Somos seres que necesitamos repetir, tener rutinas para estar tranquilos y seguros. El covid-19 nos sacó de una rutina y nos colocó en otra. Estamos viviendo una nueva fase: la de adaptación. Tenemos que, de alguna forma, aprender a sobrellevarla, a superarla y a construirla; acostumbrarnos a todo lo que sucedió y tomar en cuenta estos aprendizajes para crear nuevas formas de involucramiento social y de trabajo. Antes era impensable relacionarnos con mascarillas, hoy es necesario.

¿A algunas personas les afectará más?


Sí, para algunas es más complicado, volver a sentir un estado de tranquilidad supondrá para muchos más tiempo. A quien tiene problemas psicológicos le costará lidiar con cuadros de ansiedad, cuando volvamos entre comillas a la ‘normalidad’. Un trauma de este tipo se supera al año o año y medio, como en un duelo; así sentirán que todo pasó y que están en otro momento.

¿Cómo enfrentar ese miedo a contagiarse?

Ya he atendido a pacientes que tuvieron los síntomas, pero se hicieron la prueba y no están contagiados. Hay una psicomatización del contagio. Hay que mantenerse activos, hacer ejercicios; ayudan también la meditación y las visualizaciones positivas hacia lugares naturales, adonde no podemos ir en este momento pero sí usando la mente. El cerebro no distingue entre lo que imagina y la realidad física, esas estrategias sirven.

Parece más sencillo de lo que es pedir a la gente que se mantenga calmada. ¿Cómo vencer esos temores si se tiene familiares más vulnerables que pudieran contagiarse?

Entrenar a la mente para sobrellevar una crisis es una prueba de oro. Hay que desarrollar la paciencia, que hemos perdido porque claro todo era inmediato, podíamos ir de un país a otro en horas. Ahora se vive una crisis existencial incluso porque hay más tiempo para pasar con nosotros mismos. Hoy (el viernes) atendí a una señora, cuya hija está en una universidad de Nueva York y vive con la zozobra de que pudiera contagiarse. Esa preocupación ha hecho que le duela la cabeza y le suba la presión. Debe aprender a aceptar esta situación y a vivir en el presente. Su hija está bien.

Pasa también que la gente desconfía, cree que los datos oficiales no son reales; y hasta por necesidad sale a las calles...

Es complicado; angustia saber que un familiar tuyo muere, pero no podemos enfocarnos en eso. A veces las personas se vuelven obsesivas con las estadísticas. Es importante estar informado, pero sin saturarse, sin engancharse.

A un sector le preocupa más que contagiarse no tener dinero para pagar sus deudas, hipotecas, tarjetas, la educación de sus hijos y la comida. ¿Cómo vivir con esa presión?

Desesperarse por los problemas económicos no ayuda. Hay que vivir el presente, salir al día con lo que haya, para no enfermarnos. Como sociedad hemos crecido mucho en tecnología y en comodidades, pero poco en conciencia, en cómo saber utilizar los recursos que tenemos. Ningún modelo económico será tan efectivo si afecta a nuestro entorno.

Muchos les contaron a sus hijos que este año escolar lo terminarán en casa. Pero no hay respuesta ante la pregunta ¿mamá, cuándo podremos salir?

Generalmente el ser humano planifica su futuro, se ve cumpliendo sueños; ahora nos toca readaptarnos, si antes trabajábamos en oficinas, hoy debemos acostumbrarnos al teletrabajo, por ejemplo. Parte de la vida también es ir avanzando paso a paso, cada día. Una forma de conectarnos con este otro momento es aceptar que en la vida nada es seguro, todo se va construyendo según muchas variables que no siempre manejamos. Evaluemos cuánto del apren­dizaje que estamos teniendo dejaremos de lado o usaremos después.

Para algunas familias, el teletrabajo habría sido el modelo ideal. Pero en estas circunstancias, sin escuela, con la crisis sanitaria y económica, ¿cómo ver lo positivo de todo?

Esta emergencia nos lleva a una transición en todo sentido. A veces los cambios son paulatinos pero otros muy bruscos, como este. Hay una lección en este cambio para la ‘tribu global’ que somos.

¿Cuál es esa lección?


Ya sabemos que las pandemias pueden venir, en cualquier momento, artificiales o naturales. Quizá el estilo de vida que llevábamos estaba desconectado de nuestra naturaleza, pasando horas en el carro. Creo que hay empresarios que van a revaluar y el mundo cambiará a ese nivel. Me pidieron revisar el teletrabajo en una empresa. A unos les fue excelente, otros tuvieron problemas tecnológicos. Pero se ve que los niveles de productividad mejoran con trabajadores más felices, con menos tiempo en el tráfico.

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