23 de junio de 2019 00:00

Ejercicios, vacaciones y horas de relajación combaten el ‘burnout’, el síndrome del trabajador quemado

Álex Romero (camisa) practica ejercicios de relajación y masajes con el equipo de ‘call center’ de Editorial Océano. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Bruno Yannuzzelli (camisa celeste) comparte los logros alcanzados por sus compañeros en la empresa Custodia Seg. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

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Durante cinco meses, la psicóloga Adriana Oñate trató a Mario, de 35 años. Es un profesional exitoso que labora en una empresa de tecnología. Detallista, perfeccionista y dispuesto a dar el 100% en su trabajo. Estas características -aunque parecieran lo contrario- no lo hacen el empleado ideal, ya que si no hay un balance puede sufrir ‘burnout’.

Conocido como síndrome del trabajador quemado, este mal fue reconocido en mayo por la Organización Mundial de la Salud y entrará en el 2022 en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Expertos calculan que afecta al 10% de la población en el planeta.

Este trastorno está asociado con el estrés crónico producto de un trabajo desmedido. Lo que provoca -dice Oñate- desgaste, bajo rendimiento, insomnio, aislamiento y alejamiento de labores, cambios emocionales, depresión y falta de energía, entre otros.

El Burnout, prevencion del cansancio en el trabajo, trabajadores de la Editorial Oceano hacen una pausa activa. Foto: Vicente Costales / El Comercio


No solo hay efectos emocionales sino físicos como tensión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca, rigidez en la nuca, dolor de cabeza y hombros y gastritis. Lo explica Moisés Castro, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Seguridad, Salud Ocupacional y Gestión Ambiental.

Mario (nombre ficticio) presentó algunos de los síntomas mencionados. Todas las mañanas se levantaba con una tristeza profunda. No quería ir a su sitio de trabajo. En ocasiones, lloraba. No podía controlar su ansiedad ni depresión.

“El joven sentía que no era lo suficientemente bueno para seguir en su cargo”, señala Oñate. Ella es la encargada del Servicio de Psicología del Hospital Metropolitano.

Por ello buscó ayuda y llegó a su consultorio para comenzar con un proceso de psicoterapia: ejercicios de respiración, relajación y ‘mindfulness’.

El síndrome afecta más al trabajador vinculado con la atención o contacto con personas y a quienes deben resolver problemas inmediatos. Médicos, enfermeras, psicólogos o docentes están en la lista.

En estas ramas no hay un horario fijo de trabajo. Las jornadas pueden extenderse más de 60 horas semanales, aunque el promedio en Ecuador es de 37. Es decir, 12 menos de lo que trabaja una persona en Colombia, según un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y del INEC.

El exceso de horas, la presión y un mal ambiente entre compañeros o con los jefes pueden generar problemas más graves como el ‘karoshi’ o muertes por estrés laboral.

Japón es uno de los países que prendió las alarmas por este tipo de muertes. Cifras no oficiales revelan que hay 10 000 fallecidos anuales producto de este mal. Ante ello, el Gobierno implementó la obligatoriedad de que los trabajadores tomen vacaciones.

“Sí, es una buena opción”, reconoce el titular de la Sociedad Ecuatoriana de Seguridad, Salud Ocupacional. “Además se debe apuntar a una cultura de prevención en el país”.

El ejercicio físico es una estrategia para lograr una desconexión del trabajo y, a la vez, mejorar el rendimiento en él.

Bruno Yannuzzelli y Geimy Ruiz laboran en la empresa Custodia Seg. Ellos realizan visitas diarias a sus clientes y además cumplen con labores de oficina. Reconocen que el nivel de responsabilidad es alto e implica un tiempo extra.

Él equilibra su vida profesional dejando un espacio para el desarrollo personal. Así, la jornada de Bruno empieza antes de las 06:00. Entrena y se prepara para competencias. Trotar, nadar o ciclear están dentro de su agenda diaria.

Una dinámica similar tiene Geimy. Cuatro de los siete días de la semana practica básquet junto a su equipo de amigos. En la cancha deja el estrés y esa actividad es un impulso para alcanzar sus metas laborales. Le ha funcionado, reconoce.

Quienes no han encontrado una actividad física adicional han optado por soluciones más sencillas. Catalina Castellanos, de 41, es asesora comercial en Editorial Océano. Ella vende cursos vía ‘on line’ a sus clientes. Cuando pasan las 21:00 se desconecta totalmente. Apaga su celular y dedica ese tiempo a su familia.

En Océano también se realizan pausas activas para mantener la salud de los colaboradores. Mientras que en Custodia Seg se ofrece incentivos y se organizan convivencias, viajes y salidas entre compañeros.

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