Eduardo Rodríguez: ‘Desempleo debilitó a la organización sindical’

Eduardo Rodríguez, especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Foto: Cortesía OIT

Eduardo Rodríguez, especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Foto: Cortesía OIT

Eduardo Rodríguez, especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Foto: Cortesía OIT

¿Cuál es la realidad del trabajador a un año de la pandemia?

En América Latina y en Ecuador se vive una crisis de desarrollo y no solo de salud. Los trabajadores pasan por uno de los peores momentos de la historia contemporánea, pero hay diferencias importantes. Quienes más han sufrido son las y los trabajadores informales, seguidos de los asalariados privados, pues un número significativo de mipymes cerró y otro redujo su actividad. Los trabajadores de las grandes empresas y del sector público han sufrido el impacto en condiciones quizá no tan apremiantes, pues un porcentaje fue al teletrabajo y otro mantuvo su empleo. Las mujeres y los jóvenes son también los más afectados por la pérdida del empleo.

¿Los costos de la crisis se han repartido de forma igualitaria?

El impacto económico es diferente entre empleadores y trabajadores, e incluso al interior de cada grupo. Los trabajadores tienen como fuente fundamental de ingreso el salario, por lo que cuando este se ha suspendido o terminado, se deja de percibir un ingreso. Por tanto, son ellos los que más caro han pagado el precio de la pandemia y la crisis. Si bien Ecuador tiene un seguro de desempleo, aún presenta debilidades, tanto por las condiciones, cobertura y monto. En el caso de los empleadores, casi siempre su patrimonio es mayor al de los trabajadores y, por ende, aunque también han sido duramente golpeados, tienden a tener mejores condiciones para hacer frente a la crisis. Pero también hay diferencias, pues no es lo mismo la situación de los microempresarios que la de los grandes. El resultado es una regresión en los avances que el país había logrado en mejora social y económica, el signo de hoy es la mayor desigualdad.

¿Cómo la crisis sanitaria afecta la acción sindical en defensa del trabajador?
Se ha visto fuertemente limitada. No se ha avanzado en la generación de espacios eficaces de diálogo para consultar a las organizaciones sobre las medidas tomadas, un principio fundamental establecido en el Convenio 87 de la OIT sobre la consulta que estas tienen antes de la toma de decisiones. La pérdida de empleo ha significado una reducción de la afiliación sindical, que ya de por sí era baja.

¿Dentro de los sindicatos qué efectos se han visto?

La dificultad ha sido la comunicación y la toma de decisiones ante una reducida infraestructura de nuevas tecnologías de la información y comunicación, pues solo las organizaciones más grandes y de los sectores más estratégicos han podido remontar ese desafío. La pandemia ha supuesto una barrera importante para que los sindicatos puedan asistir a los trabajadores en el lugar de trabajo. Pero también la administración de justicia ha presentado dificultades para seguir los procesos, para instaurar nuevos y ejecutar las decisiones a favor de los trabajadores y trabajadoras.

¿Qué medidas urgentes se necesitan?

Algunas son fortalecer los mecanismos de negociación colectiva, diálogo tripartito y participación social. Una nueva política laboral debe estar cimentada en un enfoque de derechos humanos y trabajo decente, que ponga en el centro al trabajador. En materia sindical, los desafíos son establecer una política nacional de crecimiento sindical, de todos los trabajadores sin distinción, estén en la economía formal o informal, en el ámbito público y privado, urbano y rural. El movimiento sindical ha expresado la necesidad de fortalecer al IESS. Ecuador inicia en breve un nuevo Gobierno y, con ello, se abre la oportunidad de construir un nuevo consenso para el desarrollo incluyente y sostenible.

Eduardo Rodríguez es abogado, con Maestría en Administración Pública del Trabajo por la Universidad Autónoma Metropolitana de México.