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A cuatro años del terremoto, la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas aún está incompleta

Muisne fue uno de los cantones de Esmeraldas más afectados por el terremoto del 2016. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Muisne fue uno de los cantones de Esmeraldas más afectados por el terremoto del 2016. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Muisne fue uno de los cantones de Esmeraldas más afectados por el terremoto del 2016. Fotos: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Viviendas, servicios de agua potable, alcantarillado, hospitales y otras obras aún faltan en Esmeraldas y Manabí, tras cuatro años del terremoto del 16 de abril del 2016.

La construcción de viviendas para los damnificados en Pedernales no se ha solucionado. En la vía de acceso a este cantón manabita, por la ruta a El Carmen, hay contenedores que aparentemente están abandonados.

Pero la ropa colgada en la parte posterior evidencia que hay movimiento de personas. Viven hasta cinco personas en cada una de esas estructuras metálicas que en el tiempo de la reconstrucción se utilizaron para guardar equipamiento.

Lo mismo ocurre en la vía a Jama. Familias que levantaron carpas con maderos siguen en el costado de la ruta.

Esto lo sabe el Municipio, que levantó un diagnóstico para determinar cuántas familias no tienen un lugar digno para vivir.

Muisne 

Según ese estudio, se necesitan 1 734 viviendas para atender ese déficit. En este diagnóstico están quienes viven en carpas, contenedores y zonas de riesgo.

El alcalde Óscar Arcentales habló con este Diario el 15 de abril del 2020 y señaló que las soluciones habitacionales se preveían levantar a través de un convenio entre el Estado y el Gobierno de China.

Antes de que comenzara la emergencia sanitaria por el coronavirus se trabajaba en los términos de financiamiento de esta y otras obras.

Muisne

Según información de la página del Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva, este organismo y sus miembros aprobaron continuar la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas con un financiamiento de USD 39 366 798,67 con un crédito del Eximbank de China. Eso se aprobó durante la reunión XXVI de diciembre del 2019.

En Pedernales se construyeron dos conjuntos habitacionales para 584 familias afectadas por el terremoto.

Según un informe de la Contraloría, para la recuperación habitacional se manejaron USD 240 700 567, 47 entre el 2016 y 2017. Con esos recursos se hicieron viviendas en terrenos urbanizados por el Estado, en terrenos propios y se repararon infraestructuras afectadas.

El ente de control hizo observaciones por el mal manejo del registro de beneficiarios de esas soluciones habitacionales, pues hay dos datos que no concuerdan.

Por una parte, se señala que en documentos de excel se registraron 34 158 favorecidos, mientras que el sistema aparecen 32 682.

El hospital de Pedernales, el soterrado de cables, la reconstrucción de calles, los edificios del Cuerpo de Bomberos y Municipio y el sistema integral del alcantarillado también son obras que quedaron pendientes en la reconstrucción.

El alcalde Arcentales indicó que estos proyectos se planificaban con la Secretaría de Reconstrucción para ejecutarlos con fuentes de financiamiento externo.

El Municipio de Portoviejo observó el incumplimiento de tres obras que se presentaron al Comité para su ejecución. Se trata del malecón de Crucita por USD 23 millones y la regeneración de calles de Portoviejo por USD 5 329 000.

En Esmeraldas, la población de San José de Chamanga del cantón Muisne, en sur de la provincia, fue una de las más golpeadas por el terremoto de abril.

Roberto Acevedo, uno de los habitantes de la zona, cuenta que si bien se construyeron 450 soluciones (USD 11,8 millones), la población no tiene un sistema agua potable.

Él, por ejemplo, debe comprar hasta 10 tanques de agua semanales. Cada a uno cuesta USD 1. Lo mismo hace la comunidad, que recibió una escuela nueva, pero tampoco tiene agua.

Acevedo asegura que ese ha sido el gran problema de esa comunidad de pescadores y pese a que, dotar del servicio fue un ofrecimiento de la reconstrucción, las familias continúan recibiendo el líquido a través de tanqueros.

Ahí también se construyó un puerto para las facilidades pesqueras (USD 6 millones), que tampoco funciona porque hace falta el sistema de agua para que opere una planta para el procesamiento de pescado.

Gary Espinosa, sociólogo y habitante del Chamanga, explica que las obras se hicieron sin una debida planificación, por eso ahora, aunque haya un puerto, no se activa porque se necesita agua permanente.

“Nosotros no sabemos cuándo vayamos a contar con el puerto pesquero, con capacidad para 450 embarcaciones, para dar valor agregados a nuestra producción”, señala José Cheme, pescador de Chamanga.

Algo similar ocurrió en la población de Portete de la parroquia Bolívar de Muisne. Ahí también se construyeron soluciones habitacionales para 68 familias, con una inversión de USD 1,4 millones, pero hasta el momento no se tiene agua potable.

En las isla de Muisne, donde habitan 10 000 personas, los moradores debieron reconstruir sus casas, porque en estos cuatro años la ayuda no llegó a la isla. En los barrios Santa Rosa y San Pablo están los vestigios de las casas caídas y otras abandonadas.

Líder Góngora, habitante de la isla, explica que después de cinco décadas, los habitantes de Muisne continúan bebiendo agua entubada de los 50 pozos con los que abastecen a la población.

Uno de los planteamientos de la Junta Cívica de Muisne, creada para plantear pedidos a la Secretaría de la Reconstrucción, fue que se construyera el sistema de agua potable y alcantarillado sanitario de la isla. El pedido no ha tenido respuesta después de cuatro años, explica Góngora.

Con una parte del dinero de la reconstrucción se levantan más de 300 viviendas (USD 16,3 millones) en el sector del Nuevo Bunche, un subcentro de salud, tipo C; la Unidad de Policía Comunitaria, un Centro Infantil del Buen Vivir y el puente peatonal, pero sigue pendiente el puerto pesquero.
“En Muisne está todo por hacer y se necesita que a través de la Secretaría de la Reconstrucción se hagan nuevas inversiones, entre ellas viviendas que están pendientes para las familias”, señala el alcalde Tairon Quintero.

Durante el gobierno del expresidente Rafael Correa se ofrecieron 1000 casas para Muisne, pero no todas se han construido.

Aunque el efecto de terremoto fue menor en Atacames, continúa pendiente la construcción de viviendas y el sistema de alcantarillado para el balneario de Súa. Ese fue uno de los compromisos de la Secretaría de la Reconstrucción, de acuerdo con el expresidente de la Junta Parroquia del Súa, Fernando Arcos.

Sobre las obras pendientes , el gobernador de Esmeraldas, Pablo Hadathy, precisó que la Secretaría de la Reconstrucción deberá explicar por qué razón no se ha podido cumplir con las obras pendientes.