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Pobladores construyeron su propia carretera ante la erosión del río Coca

La erosión del río Coca destruyó la ruta. Mientras se concluye otra, los moradores pusieron dinero y contrataron maquinaria para hacer una de emergencia. Foto: EL COMERCIO

Los moradores de San Luis, El Reventador, Lumbaquí y otros poblados cercanos al río Piedra Fina, límite provincial entre Napo y Sucumbíos, no se quedaron con los brazos cruzados después de que las autoridades cerraran un tramo de la vía Quito-Lago Agrio (E45), el pasado 8 de diciembre, y decidieron construir su propia carretera. Lo hicieron debido al colapso de la calzada por efecto de la erosión regresiva del río Coca

Ante la lenta respuesta de las autoridades, la sociedad civil del sector se organizó y construyó un acceso vial de más de un kilómetro y con un valor superior a USD

90 000. Decenas de pobladores recolectaron recursos, hicieron mingas y contrataron maquinaria para tener conectividad, contó Rosa Alulema, moradora de la zona.

Vía para lugareños y urgencias

El acceso vial está habilitado para habitantes del sector y emergencias. Actualmente, personal de Petroecuador, del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y de compañías contratistas que trabajan en la zona también transitan por la improvisada vía. La mujer, que además es propietaria de la Hostería El Reventador, señaló que con este trabajo le ayudaron al Estado.

“Nadie se puso en nuestros zapatos, nos quedamos bloqueados sin carretera. Nosotros nos vimos obligados a hacer esta obra. Las autoridades nos dijeron que no se puede hacer, pero no podíamos quedarnos así, aquí está nuestro proyecto de vida”, relató Alulema.

Los pobladores de la zona se dedican, principalmente, a la agricultura, ganadería y turismo. La falta de conectividad afecta a la economía de decenas de familias. 

Trazado temporal

La vía construida por los pobladores baja una pendiente de unos 18 a 20 grados hacia la orilla del río Coca y cruza el río Piedra Fina, luego empieza el ascenso y atraviesa una propiedad privada. Los vehículos y personas pasan el tramo con tranquilidad, cuando no ha llovido en la zona y el afluente está bajo. Actualmente los pobladores piden a las autoridades un puente bailey para cruzar este tramo.

Marcelo Cabrera, ministro de Obras Públicas (MTOP), señaló a este Diario que no se pueden hacer trabajos en la vía construida por los pobladores, porque el trazado es peligroso y está expuesto a deslizamientos de tierra.

Sin embargo, señaló que el pasado 6 de abril el MTOP y Petroecuador suscribieron un acuerdo para la construcción de una variante de 10 kilómetros. Esta irá por arriba de la peña, acercándose al volcán Reventador y alejándose de la orilla que el río Coca erosiona. 

El costo de la obra correrá a cargo de la petrolera estatal; tiene un presupuesto de USD 25 millones. Según el convenio, el MTOP debe entregar el levantamiento topográfico, liberar los terrenos donde se construirá la variante y proporcionar el diseño de la vía. 

Petroecuador, por su parte, debe encargarse de la construcción. Según Cabrera, la obra podría estar a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y estaría lista en unos seis meses, a partir de octubre de este año; sin embargo, aún no está adjudicada la obra.

Los pobladores del sector no tienen muchas expectativas con el convenio firmado por las dos entidades estatales, prefieren esperar hasta que se inicie y concluya la obra antes de alegrarse. Según Moisés Castillo, poblador de El Chaco, en Napo, no se ha avanzado nada en la construcción de la necesaria variante emergente, “ya prácticamente se han cumplido cinco meses y el Gobierno sigue en reuniones”, lamenta.