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La población no dejó sus viviendas

Una vista desde Pelileo. El volcán Tungurahua arrojaba una leve columna de ceniza en la tarde del martes pasado.

Una vista desde Pelileo. El volcán Tungurahua arrojaba una leve columna de ceniza en la tarde del martes pasado.

Son las 14:00. La tarde es fría y con poca nubosidad. En una vía frágil, cubierta de ceniza y pequeñas piedras volcánicas que caen desde hace 11 años, el paso de una camioneta es una señal de que el tránsito al pie del Tungurahua está habilitado.Las recientes explosiones del volcán, de poca intensidad, no han obligado aún a las autoridades a cerrar esa vía ni a evacuar a los pocos pobladores que viven al suroeste del Tungurahua.

En ese trayecto aparece, junto a la vía, Geovanny Heredia, un campesino que cría y engorda seis cabezas de ganado para luego venderlas en Riobamba. En ese sector, conocido como Chontapamba, de la parroquia Bilbao, cantón Penipe (Chimborazo), se escucha el estruendo de las aguas turbias del río Chambo.

Allí llegan, finalmente, los materiales que expulsa el coloso que entre la noche del lunes y el amanecer del martes hizo explosión.

Pero esta vez no ha botado cascajo ni piedra, pero sí ceniza que cayó -aunque no en abundancia- en la zona alta de Puela, parroquia de Penipe.

El Instituto Geofísico informó que en la madrugada de ayer se registraron algunas explosiones y que “las emisiones tienen contenido moderado de ceniza con alturas menores a 2 km sobre la cumbre del volcán”.

Heredia, padre de tres hijos, uno de los pocos pobladores de Chontapamba, dice que está acostumbrado a los ruidos del Tungurahua, (5 023 metros). Junto al bebedero de agua para el ganado de Heredia aún permanece, como huella de las fuertes explosiones del volcán en 1999, una capa gruesa de ceniza solidificada sobre el techo de lo que fue un criadero de pollos.

En las faldas del Tungurahua se observan las grietas formadas por la continua caída de material volcánico. Por esa vía solo pueden pasar con dificultad carros livianos, porque las lluvias casi la han dejado intransitable. Las precipitaciones arrastran hacia el río el abundante material acumulado al filo de esa vía, que antes comunicaba a las cabeceras cantonales de Pelileo, Tungurahua, con Penipe. No son más de 30 km, pero el paso por esa zona casi inhóspita demora más de una hora.

En Cotaló, la gente también está acostumbrada a los rugidos del volcán. Manuel Masaquiza, uno de sus habitantes, dice que la explosión del lunes por la noche lo despertó, pero no pensó dejar su vivienda. “Si no dejé antes mi casa, cuando el volcán erupcionaba con fuerza y daba miedo, no lo voy a hacer ahora”, narra Manuel.

Más abajo está la comunidad de Chacauco. Allí apenas hay viviendas habitadas; una escuela está abandonada, porque las anteriores explosiones obligaron a evacuar a la gente.

Una de las pocas familias, la Guevara Vaca, recogía el martes choclo, en previsión de que la ceniza pudiera diezmar sus cultivos de maíz que, junto con plantaciones de tomate de árbol, es lo único que se ve en la zona.

De Chacauco hasta Penipe, a la orilla de la vía, hay comunidades casi abandonadas. Casi todos sus habitantes fueron evacuados a Penipe, en donde el Ministerio de Vivienda les construyó casas.

Su alcalde, Fausto Chunata, dice que la explosión del lunes por la noche es una más de las que se han registrado desde 1999 y que cada vez pierden fuerza. El Municipio de ese cantón es el responsable del mantenimiento de la vía cubierta de material volcánico.

La ceniza cayó en Baños

Una leve lluvia de ceniza volcánica sorprendió la mañana de ayer a los 17 000 habitantes de Baños de Agua Santa, en Tungurahua. “Empezó en la madrugada y se mantuvo hasta las 11:00. Era un material gris muy fino que empezó a acumularse en los parabrisas de los carros,  techos de las casas y  veredas”, dijo Marco López del Cuerpo de Bomberos de Baños.

El ambiente seco, soleado y el tráfico vehicular provocaron que la ceniza se mantuviera en el ambiente. “Algunas personas utilizaron mascarillas, gafas y gorras, pero no todas. Pedimos a la gente que trate de emplear estos objetos de protección para evitar complicaciones respiratorias a futuro”.

El volcán Tungurahua se mantuvo calmado, luego de la reactivación registrada a las 22:35 del lunes pasado.

Habitantes y vigías del volcán también observaron la caída de ceniza en los poblados  Chonglotús, El Manzano, Bilbao, Cusúa, Bascún y otros sitios.

La nube de polvo volcánico se dirigía al sur oriente, dijeron los técnicos del observatorio de Guadalupe,  en Baños. El alcalde de Pelileo Manual Caizabanda dijo que el Comité de Operaciones de Emergencia local restringió el paso de turistas a las zonas de alto riesgo: Cotaló, Cusúa, Chacauco y Pillate. En Pelileo funcionan cuatro de los seis albergues. 

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