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Monigotes, un producto guayaquileño de exportación

Todas las mañanas, desde mediados de diciembre, camiones rodean la avenida Seis de Marzo, en Guayaquil. Sus ocupantes buscan fabricantes de monigotes. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Todas las mañanas, desde mediados de diciembre, camiones grandes, medianos y pequeños rodean la avenida seis de marzo, al sur de Guayaquil.

Sus ocupantes buscan fabricantes de monigotes a lo largo de las 20 cuadras que tiene esta calle, famosa por ser sede de los artesanos que todos los fines de año ofrecen su producto multicolor, tan tradicional como el encebollado o el caldo de manguera.

Los compradores vienen de todas las provincias de la sierra para llevarse el producto. La mayoría de los compradores son de la ciudad de Quito.

Los monigotes “de exportación” cuestan entre USD 5 y USD 20 dependiendo del tamaño. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO
Los monigotes “de exportación” cuestan entre USD 5 y USD 20 dependiendo del tamaño. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

“Vienen por acá y buscan a los fabricantes mayoristas, que venden más barato por volumen”, sostiene Rosa, una de las vendedoras de monigotes del lugar.

Los monigotes “de exportación” cuestan entre USD 5 y USD 20 dependiendo del tamaño. Generalmente son menos coloridos de los que se venden al menudeo y que cuestan desde USD 10 un pequeño.

Según datos de las asociaciones de fabricantes de monigotes, en la zona de influencia de las seis de marzo existen unos 900 artesanos dedicados a la fabricación y venta de los monigotes, 720 de ellos están censados.

En todo Guayaquil y sus alrededores, se estima que hay unos 5 000 artesanos dedicados a esta actividad, que ha repuntado este año por el fin de las restricciones a causa de la pandemia por coronavirus.

“Este año comenzamos a sacar moldes y juntar material desde abril para estar listos. El 2020 comenzamos recién en octubre”, sostiene Rosa.

Elaborar un monigote lleva unos tres días, dependiendo del tamaño y del diseño.

El primer día se lleva en pegar el material en el molde y esperar que se seque. El segundo día es el destinado a desmontarlo y volverlo a pegar y el tercero se dedica exclusivamente a la pintura y los acabados finales.

“Yo soy detallista y me fijo mucho en los acabados”, sostiene Miguel Alvear, que ofrece sus muñecos en la esquina de seis de marzo y Calicuchima.

Foto: Cortesía Monigotes Miguel Alvear

Este año, los monigotes más solicitados eran los que hacen alusión a la serie surcoreana ‘El juego del calamar’. Pero fueron destronados por todo lo relacionado al ‘Hombre araña’, luego de que se estrenó la película

“Utilizo colores fosforescentes, les pongo brillo y me enfoco en los detalles”, asegura Alvear, que comercializa sus muñecos en sus redes sociales @miguelalvearaerografias

El 21 de abril, el COE Nacional dictó una serie de medidas con las que pretende bajar la tasa de contagio de la variante Ómicron. Entre ellas, se prohibió la quema de monigotes en espacios públicos durante eventos que produzcan aglomeraciones como festivales, concursos, exhibiciones, entre otros.

Los muñecos pueden ser quemados en espacios privados o con el círculo familiar en el espacio público, salvo que algún cantón disponga lo contrario.

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