En El Panecillo, plazas y parques de Quito ya se viv…
El primer sindicato de Starbucks podría ver la luz e…
Lasso presenta portafolio de inversiones a secretari…
La Asamblea destituyó al Superintendente de Compañías
Sao Paulo exigirá el pasaporte sanitario desde el 15…
El 14% de empresas en Ecuador pretende incrementar s…
Inversión privada impulsará al sector de la construc…
Lasso niega acuerdo con correísmo; tío de Glas, a ré…

Lluvias fuertes y continuas causan daños en siete provincias del país

Ayer continuaban las tareas de limpieza en la quebrada de Cunduana, en Riobamba, tras su colapso ocurrido el martes pasado. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Ayer continuaban las tareas de limpieza en la quebrada de Cunduana, en Riobamba, tras su colapso ocurrido el martes pasado. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Ayer continuaban las tareas de limpieza en la quebrada de Cunduana, en Riobamba, tras su colapso ocurrido el martes pasado. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

En Chimborazo, Imbabura, Pichincha, Azuay, Guayas, Manabí y Esmeraldas se han registrado inundaciones, deslaves y vientos fuertes. Las precipitaciones se intensificaron desde el lunes pasado.

Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), las condiciones actuales podrían extenderse hasta mediados de marzo.

Esa entidad reportó la mayor cantidad de precipitaciones en Milagro, Esmeraldas, Quito y Riobamba, en esta semana.

En Riobamba, maquinaria del Municipio limpió los sedimentos acumulados en las calles de tres sectores tras un fuerte aluvión. El material provino de las quebradas del cerro de Cunduana, en Licán.

El deslizamiento del martes pasado afectó dos viviendas y dejó inundadas decenas de casas. El daño más grave fue en el Centro de Salud Lizarzaburu. Allí se mojaron equipos médicos y los bomberos rompieron un muro para evacuar el agua que superaba los 60 cm.

Cerca a la quebrada y sus ramificaciones hay 55 viviendas. Jorge Hidalgo, director de Riesgos del Municipio, contó que están en alto riesgo porque fueron levantadas irregularmente. “La gente rellenó la quebrada para ganar espacio”.

Según un estudio realizado por esa dependencia, esas construcciones informales causaron el deslizamiento de material hasta la zona urbana. En algunos sectores como La Campana y el barrio 24 de Mayo, se recogieron hasta tres volquetas de lodo.

En Quito, las lluvias han sido constantes desde el domingo. El miércoles, un fuerte viento destruyó una visera en un estadio de Calderón, en el norte.
Javier Macas, técnico de Pronóstico del Inamhi, explicó que los vientos son producto de la tormenta y la generación de lluvias, y que serán más intensos por las tardes.

En la capital se han reportado 83 emergencias causadas por lluvias desde febrero, hasta ayer. Solo el Cuerpo de Bomberos ha atendido 60 alertas por inundaciones, movimientos en masa y estructuras colapsadas.

Ibarra ha sido la localidad más afectada de la Sierra norte. Al menos 10 sectores se inundaron la noche del miércoles, según el ECU 911.

Toda la zona del ingreso sur de la ciudad quedó inundada. El colector del río Ajaví se taponó con escombros y provocó inundaciones en las calles El Jardín y Leodoro Vásquez.

Ayer 4 de marzo del 2021, funcionarios del municipio retiraron el lodo que quedó impregnado en la acera y las calles. Los vecinos del sector, como José Morillo, participaron en la minga de limpieza.

Personal de la Empresa de Agua Potable y Alcantarillado de Ibarra (Emapa-I) se encargó de limpiar el lecho del río.

En Azuay se ha incrementado el caudal de la mayoría de ríos, como el Yanuncay, que pasa por Cuenca y está en prealerta de desbordamiento.
También se han registrado derrumbes viales. Ayer 4 de marzo, la Cuenca-Molleturo-Naranjal quedó bloqueada en el km 50.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas limpió los escombros y hasta las 12:00 habilitó el paso en un carril. Se esperaba que hasta hoy se terminen los trabajos de limpieza.

Según el ECU-911, otras vías con derrumbes menores fueron la Gualaceo-Limón, en los km 6, 10, 32, 39, 47, 50, 54 y 57.

En el Litoral, el pronóstico del Comité para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) advirtió que hasta ayer, los mayores acumulados de precipitación se esperarían en el norte e interior de la región.

En esta semana, Guayaquil ha experimentado torrenciales lluvias en cortos períodos, acompañadas por tormentas eléctricas. Algunos sectores reportaron problemas con el suministro de energía. En dos zonas hubo caída de árboles y en el sur, las calles se anegaron en áreas como los Guasmos.

El ingreso de nubosidad desde el Pacífico, explicó el Inamhi, incidió en las lluvias de variada intensidad en Santa Elena, Manabí y Guayas.

A fines del año anterior se alertó el desarrollo de La Niña, caracterizado por el déficit de lluvias. Sin embargo, el Erfen informó que “se prevé su decaimiento entre marzo y abril”.

En Manabí se han registrado afectaciones en Tosagua, El Carmen, Manta y Sucre.

En Tosagua las lluvias no han parado desde el lunes. En los sectores Ciénaga Grande, San Pedro y Las Balsas ha crecido el caudal de esteros y han colapsado alcantarillas.

Según el Municipio, ayer se realizó el desazolve del río Macontra para poder drenar el agua de los poblados cercanos.

Pablo Zambrano, de la comunidad San Pedro, señaló que el agua ingresó a las casas de 40 familias y dañó enseres.

El Carmen estuvo sin energía eléctrica por 18 horas, porque los vientos y el agua afectaron la línea de subtransmisión.

En Sucre, la parroquia San Isidro y Leonidas Plaza fueron las más afectadas por deslizamientos y el colapso de alcantarillas. El cantón fue declarado en emergencia hidrosanitaria desde hace dos semanas.

En Esmeraldas, las más perjudicadas han sido las zonas rurales de Rioverde, Esmeraldas, Eloy Alfaro y Quinindé.

Al menos 1 000 familias resultaron afectadas por la crecida de ríos y esteros. En Quinindé, las casas y cultivos de quienes viven cerca al río Cisneros y los esteros Herrera y Zapotal quedaron bajo el agua.

En Rioverde, la zona más golpeada fue Vuelta Larga. En Eloy Alfaro, la crecida del río mantiene inundado a un cacerío de la parroquia San Francisco del Ónzole. 250 viviendas han resultado afectadas.

Suplementos digitales