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Las familias alquilan quintas en Yunguilla para vacacionar en Azuay

Las quintas del Valle de Yunguilla se alquilan los fines de semana a los vacacionistas. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO

La pandemia generó un nuevo negocio en el cálido Valle de Yunguilla, ubicado en el suroeste de Azuay. Los propietarios alquilan sus quintas vacacionales para el descanso y disfrute familiar, principalmente, los fines de semana.

En ese territorio existen más de un centenar de quintas y la mayoría es de familias cuencanas. Las propiedades están en medio del verdor de la naturaleza y la mayoría cuenta con piscinas, canchas de uso múltiple, áreas verdes, barbacoa y plantaciones frutales de mango, naranja, mandarina y otras.

Por estas bondades, Yunguilla, en el cantón Santa Isabel, siempre fue un destino turístico. Pero antes del covid-19, las quintas eran usadas para el descanso exclusivo de sus dueños y entre semana quedaban en manos de un cuidador.

Eso cambió, dijo Armando Barros, encargado de una quinta en renta en el sector de Cataviña. Según él, al principio se alquilaban solo a amigos que querían salir del encierro. “Por el miedo al contagio, las personas buscaban espacios abiertos y de naturaleza”.

Así fue creciendo la demanda. En la actualidad, en las redes sociales hay decenas de anuncios de quintas en renta. Casi todas se manejan de la misma forma: alquiler exclusivo para familias, no para instituciones educativas ni grupos de amigos. La propiedad queda en manos de los visitantes y el dueño o guardián solo llega para recibir las llaves y constatar que todo esté en orden.

Así trabaja Rocío Vintimilla, quien desde hace seis meses renta su propiedad ubicada en la zona de Pata Pata. Según ella, de esa forma no hay contacto con los visitantes y nadie se expone a un posible contagio. “El objetivo es que todos tengamos tranquilidad”.

Al ingresar al inmueble de Vintimilla se efectúa un proceso de desinfección y las áreas compartidas cuentan con dispensadores de alcohol. Ella arrienda su villa amoblada cada 15 días y la deja una semana desocupada para que se ventile y sea desinfectada.

“De esa forma cuidamos la salud de los clientes y los encargados de la limpieza”.

Esta quinta tiene capacidad máxima para ocho personas y el costo asciende a USD 200, por fin de semana, incluidos todos los espacios.

A Yunguilla llegan familias de Cuenca, Guayaquil, Loja y Quito. Hace 15 días, los esposos lojanos, Ángel Macas y Liliana Armijos, arribaron con sus hijos, yernos, nueras y nietos, que viven en Cuenca. Fueron 14 personas que rentaron una quinta de la familia Ochoa, en el sector de La Atalaya, por USD 350 el fin de semana.

“Disfrutamos del buen clima, la piscina y la naturaleza”, dijo Macas, el pasado 13 de junio mientras asaba unas carnes y sus nietos jugaban fútbol.

Según él, son espacios que, por su limpieza, dan confianza y seguridad para el encuentro familiar en una época que exige mayor cuidado sanitario. “Vivimos una situación agobiante encerrados y nos hacía falta salir”, dijo su hija Carol.

El pasado fin de semana llegó de Guayaquil la familia Medina Aranda para vacacionar en una quinta del sector de La Unión. “Nos instalamos como si fuera nuestra casa. El lugar es bonito, el clima cálido y hasta se cuenta con el servicio de delivery”, señaló Margarita Aranda.

Hace seis meses, César Torres también abrió su quinta al alquiler en el sector de Portovelo Grande, porque sus hijos crecieron y no quieren ir a la propiedad. “Con esto se consigue un ingreso en una época de crisis económica”.

Su propiedad se oferta en las redes sociales. A los clientes les informan las exigencias, como mantener las medidas de bioseguridad, no realizar fiestas ni bullicio. Además, deben traer sus propias sábanas. Torres contó que la gente siempre escoge los espacios que le ofrecen más seguridad sanitaria.

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