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Jóvenes son más vulnerables al coronavirus

El alcalde Agustín Intriago cumple sus terapias de rehabilitación. Foto: Cortesía / Municipio de Manta

El alcalde Agustín Intriago cumple sus terapias de rehabilitación. Foto: Cortesía / Municipio de Manta

El alcalde Agustín Intriago cumple sus terapias de rehabilitación. Foto: Cortesía / Municipio de Manta

En enero Agustín Intriago cumplió 36 años y el jueves último fue un mes desde que salió de UCI por el covid-19.

El alcalde de Manta, que conmovió con su historia de sobrevivencia, ahora divide sus días entre el cariño de la familia y las terapias de rehabilitación para volver al cargo. El día empieza entre ligeras pesas y ejercicios para recuperar la movilidad de algunos músculos afectados por el tiempo en cama. Luego de una pausa para jugar con su hija, asiste por las tardes a terapias de lenguaje y respiratoria.

“La cuerda vocal izquierda está paralizada por la intubación. Para que se movilice hago ejercicios de respiración diafragmática y también para recuperar la elasticidad de los pulmones”. Su voz aún es un poco áspera, pero ha mejorado.

En diciembre dio positivo a coronavirus. Se contagió cuando cuidaba con esmero a su madre, quien cursó el cuadro viral sin complicaciones pese a varias patologías preexistentes.

En él, sin otras enfermedades de base, el virus fue más agresivo. “Me costaba caminar y respirar. El oxímetro ni siquiera marcaba y mis extremidades se tornaron moradas por la falta de oxígeno… Cuando dijeron que me intubarían, me despedí de todos”.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuestiona si es una ventaja para América Latina que su población sea más joven. Desde el arranque de la pandemia se dijo que los adultos mayores corrían más riesgo, pero con el tiempo la región comprobó que no es del todo cierto.

El informe concluye que los adultos jóvenes (entre 20 y 40 años) son más proclives a contagiarse en la región que en países desarrollados. Los datos de Brasil, México y Perú alertan además de una elevada mortalidad.

El Ministerio de Salud de Ecuador atribuye el 60,7% de los casos confirmados al grupo de entre 20 y 49 años. La mortalidad por edades no es clara, pero el intensivista Alberto Campodónico asegura que los pacientes jóvenes pueden fallecer en el mismo porcentaje que los adultos mayores.

“Desde el 20 de diciembre notamos que ingresan más personas de 20 a 50 años y en pocos días se complican. Antes, de 20 pacientes de esas edades solo dos iban a UCI; ahora son ocho”. El tromboembolismo pulmonar es la causa común de internación.

El alcalde Intriago estuvo nueve días bajo coma inducido, con una afectación pulmonar de casi el 80%. Su crítica condición movió oraciones desde distintos puntos del país y está convencido que esa fue la cura, junto al soporte del equipo médico.

“Cuando desperté no estaba de buen humor. Me arranqué la sonda de alimentación y por poco retiro el tubo, pero me sedaron nuevamente. El ímpetu era incontenible. Los médicos dicen que mi ser quería vivir”.
Su recuperación ahora continúa en un centro privado y el Centro de Fisioterapia Municipal de Manta.

María José Agusto, gerente del hospital Los Ceibos del IESS en Guayaquil, donde también dan terapia a recuperados de covid-19, explica que los pacientes jóvenes necesitan mejorar su capacidad pulmonar y aliviar dolores articulares.

Por eso se enfocan en técnicas para su reincorporación progresiva a actividades cotidianas. “Los adultos jóvenes recuperados tienen una vida normal, sin complicaciones en su productividad”, asegura.

El hacinamiento residencial, la informalidad laboral, un bajo acceso a UCI por el déficit de estos servicios y ciertos males preexistentes (problemas renales, neurológicos y tuberculosis) son algunas de las causas que apunta el informe del BID, vinculadas al elevado contagio en adultos jóvenes en la región.

Para el infectólogo Washington Alemán, estudios de este tipo deben también enfocarse en las problemáticas sociales, económicas y laborales que dejará la pandemia, con especial énfasis en los efectos psicológicos y psiquiátricos.

“La depresión, los intentos de suicidio, los trastornos cognitivos se están multiplicando entre los jóvenes, no solo por la enfermedad, sino por el confinamiento y la pérdida laboral. Hay que analizar a este grupo poblacional, minuciosamente”.

Para mitigar el impacto de la pandemia en la región, el BID sugiere que su estudio sea un llamado a reflexionar en la eficacia en los planes de priorización de vacunas por edad y en los confinamientos selectivos.

Agustín Intriago cree además que es necesario hacer conciencia en los jóvenes, que no están libres del peligro. “Cuidamos a nuestros adultos mayores. Pero nosotros, que somos la fuerza laboral, debemos cuidarnos hasta en los mínimos detalles”.

Las ganas del alcalde están intactas. Después de vencer al virus, tiene un compromiso con la vida y en febrero espera regresar al Municipio, al menos en media jornada.

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