5 de July de 2012 12:51

En Cuenca, no todos se abren a las discapacidades

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Vicente Quevedo trabaja tres años en información del Departamento de Comercialización de Etapa en Cuenca. Él entrega los turnos y formularios de los servicios de telefonía y agua potable. Archiva documentos y da información.

A sus 44 años, es parte de los 1 350 empleados de esta institucional municipal. Tiene ceguera total. Por eso, adapta los 10 tipos de formularios a su discapacidad. Los señala con escritura braille.

Quevedo es una de las 31 personas con discapacidad que emplea esta empresa. El Código del Trabajo fija que este año el 3% de la nómina de toda institución pública y desde el 2010 el 4% de las privadas deben ser ocupados por este segmento poblacional.

Pero no todos cumplen la normativa en Azuay. En el caso de Etapa debe tener sobre las 39 personas. La sanción establecida para quienes incumplan la normativa es de 10 salarios básicos mensuales, por cada persona con discapacidad no contratada.

La Empresa Eléctrica Regional Centro Sur se ajusta a los requerimientos. Tiene 530 trabajadores: 21 con alguna discapacidad. Para Ana María Durán, de Relaciones Públicas, estas personas son parte importante de la empresa.

Según Juan Pablo Vélez, director del Sistema de Inclusión Laboral (SIL), el Ministerio de Relaciones Laborales emprende operativos en las entidades. En el 2011 sancionó a cuatro por este tema, aunque no dio nombres. En lo que va de este año llamó la atención a seis. Pero les dio plazos de hasta 48 horas para la contratación. “En ese tiempo cumplieron la ley y no se llegó a la sanción”.

Desde marzo del 2009, el SIL recibió 1 300 carpetas de personas con discapacidad física, visual, auditiva e intelectual que postularon por un trabajo. Han empleado a 700, con un promedio de cinco por semana. Por el seguimiento realizado, Vélez confirma el buen desempeño.

En Azuay, según el Consejo Nacional de Discapacidades, existen 40 000 personas con discapacidad, de las cuales 25 000 están carnetizadas. Pero no se conoce la población apta para trabajar.

Quevedo contó que pasó tres años buscando empleo. Antes sobrevivía vendiendo velas, alquilando teléfonos y como locutor de radio. Iván Aucapiña, de 39 años, utiliza muletas. En Etapa labora como guardalmacén. Él admite que actualmente tiene mejores oportunidades. “Pero la mayoría de las empresas nos contrata por cumplir la ley. No porque nos ven que somos capaces”.

José Figueroa, de 41 años, presenta sordera y vende la lotería. Para él, la falta de oportunidades laborales y la discriminación en las entrevistas de trabajo son un problema. Lleva cinco años sin encontrar un trabajo fijo.

Para el empresario Augusto Tosi, hay abuso de algunas personas con discapacidad y de empresarios que no se ajustan a la ley. De los primeros dice que llegan a las empresas, trabajan una semana y renuncian para cobrar la liquidación. “Todos deben cumplir la ley con transparencia. Su empresa tiene 800 empleados, 30 con alguna discapacidad”.



Testimonio
Juan Valdivieso/ Labora en el IESS

‘Hay logros, pero falta’


Soy ingeniero comercial y por un accidente de tránsito quedé parapléjico, hace 10 años. Trabajo en recaudación de la Subdirección del IESS. Lo difícil para quienes nos movilizamos en silla de ruedas es que las empresas adecúen sus espacios para facilitarnos la movilidad.

En el IESS, sus autoridades readecuaron el ascensor, los accesos y el baño. En otros casos optan por emplear a personas con otro tipo de discapacidad. He visto también que les dan trabajos menores para pagarles el sueldo básico y no acorde con su formación académica.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)