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Dos de los cuatro mineros murieron

Los equipos de rescate. Una ambulancia lleva una persona, pero no sabía si se trataba de uno de los fallecidos o de un rescatista.

Los equipos de rescate. Una ambulancia lleva una persona, pero no sabía si se trataba de uno de los fallecidos o de un rescatista.

Walter Vera Pacheco, de 31 años, y Paúl Aguirre, de 24,  fallecieron en la mina, donde la madrugada del viernes quedaran atrapados.

Ellos, Ángel Vera Pacheco, de 29 años, y  Pedro Mendoza Basurto (21), oriundo de  Balzar (Guayas),   no pudieron salir debido a que se produjo un derrumbe en uno de los accesos  de la mina Casa Negra de la empresa  Minesadco, en Portovelo (El Oro).

Poco antes de rescatar los cuerpos, en el campamento minero, un descampado cubierto con gravilla, la incertidumbre y desazón se apoderó del ambiente.

Se sentía el desaliento. Hombres y mujeres deambulaban con la cabeza baja. Decenas de curiosos rodeaban el campamento, ubicado a 500 metros del centro de Portovelo,  por conocer la suerte de los cuatro jóvenes mineros.

 De Paúl Aguirre, el Comité de Crisis había afirmado que era oriundo de Santo Domingo de los Tsáchilas, pero ayer se informó que era peruano, de Piura. Hasta la tarde de ayer no había llegado su  familia al campamento.  

 Fuera del campamento, en un pequeño espacio delimitado por una cinta de seguridad, los familiares más cercanos de los mineros esperaban ansiosos por noticias. “Nos dicen que están bien, que no nos preocupemos y que mantengamos la esperanza”, decía sollozante Carmela Pacheco, madre de los hermanos Vera.

A las 14:00, cuando se conoció que el rescate de los mineros estaba cerca, Olga Matamoros, esposa del Walter Vera, quebró en llanto. Por su embarazo, los médicos del Ministerio de Salud que permanecían en el lugar le prestaron atención inmediata.

En ese momento,  la tensión se intensificó, más cuando un grupo de ambulancias rodeó el área por donde se había abierto una galería para rescatar a los mineros.

 Una lluvia pertinaz caía a esa hora y dificultaba los preparativos de rescate en el exterior. Dentro, la tarea estaba a cargo de 150 personas, entre personal especializado en rescate y mineros de otros yacimientos que apoyaban.

Para prevenir que se registraran nuevos deslizamientos de tierra  en el interior, el Ministerio de Recursos No Renovables dispuso la suspensión temporal de la mina.

  Tras la tragedia, la rabia era evidente entre muchos de los familiares y amigos de los accidentados, por las condiciones en que  laboraban en la mina. “No es la primera vez  y nadie dice nada. En esa mina ya ha habido tragedias”, contó Rosa Ramón, amiga de los hermanos Vera.

Pese a que los mineros estaban asegurados, las condiciones en el interior de la galería donde se hallaban, denominada nivel 5, no eran las adecuadas. Se informó que en el sitio no había un sistema de provisión de oxígeno.

Alrededor de las 14:30 de ayer, el Comité de Riesgos, anunció que  se había llegado al lugar donde se produjo el hundimiento.

En ese momento primó el hermetismo con relación al estado de los mineros. A las 15:00 un ambulancia se retiró del lugar, sin saber si allí iba el cuerpo de Vera  o de un  rescatista  asfixiado.

Al finalizar la tarde las autoridades confirmaron las dos muertes, las  operaciones de rescate se suspendieron temporalmente y continuaron en la noche.

 Los cuerpos de Vera y de Aguirre fueron trasladados a las morgues del hospital y del cementerio de Zaruma. En esta ciudad, en la av. El Oro, frente al Colegio San Juan Bosco,  era velado el cuerpo de Vera  posteriormente.

El rescate se intensificó

Tras la noticia de las muertes de los mineros Walter Vera Pacheco y Paúl  Aguirre, confirmada la tarde de ayer por la secretaria nacional de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo, las tareas se intensificaron para rescatar a los otros dos atrapados.

 Poco antes del mediodía arribó desde Guayaquil, en helicóptero, una sonda robótica con cámara de video, con un alcance de 50 metros. El equipo debía ser introducido en la galería a través de un orificio, pero  no se utilizó.

Inquietaba a los socorristas la cantidad de oxígeno con la que contaban los mineros dentro de la mina colapsada. Esto porque la única fuente de oxígeno que llegaba a los mineros, antes del derrumbe, era una tubería que entregaba aire a un taladro hidráulico que era utilizado precisamente por Vera para extraer la roca. Esa tubería se taponó durante el hundimiento de la mina.

 Pasadas las 14:00 llegó hasta el campamento un grupo de bomberos con equipos especializados en rescate y manejo de químicos.

 Se presumía que las filtraciones de agua  podrían incrementar la inestabilidad en el interior, por lo que la extracción del material se hacía con detonaciones controladas, según los rescatistas.

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