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52 casas son revertidas por mal uso en Pedernales

En el asentamiento habitacional Chorrera 2 continúa un censo para determinar la real utilidad que le dan a las casas. Foto: Bolívar Velasco/ EL COMERCIO

En el asentamiento habitacional Chorrera 2 continúa un censo para determinar la real utilidad que le dan a las casas. Foto: Bolívar Velasco/ EL COMERCIO

En el asentamiento habitacional Chorrera 2 continúa un censo para determinar la real utilidad que le dan a las casas. Foto: Bolívar Velasco/ EL COMERCIO

El sofocante calor contenido en la pequeña vivienda no perturba a los jugadores de barajas en el asentamiento Ciudad Jardín, de Pedernales.
Los cuatro apostadores gritan y se sobresaltan, porque en breve terminará la partida en la que están en juego USD 30.

Alrededor de la mesa hay otras 10 personas que se distribuyen en el espacio de la sala, cocina y accesos a los cuartos. “Es la cantina del barrio, todos los días hacen bulla y discuten”, se queja una mujer.

Esa es una de las 52 casas que son mal usadas por los afectados por el terremoto del 2016.

En este plan habitacional manabita -que se construyó para 368 familias afectadas– se realiza un censo para determinar si sus dueños dan un uso correcto a las casas.

La verificación también se realiza en Chorrera 2, donde viven 216 familias. El monitoreo es parte de un proceso de reversión de viviendas para los afectados por el sismo, que ejecutan el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), la Jefatura Política de Pedernales y el Municipio.

El censo partió de las denuncias de los vecinos que se quejan porque en las casas se montaron discotecas, bares, negocios de venta de sustancias ilícitas y para otros fines.

En un primer informe emitido en febrero se determinó que en 52 viviendas se incumple el Código de Convivencia del Reasentamiento, que el Miduvi dio a cada familia.

Las autoridades determinaron que hay casas rentadas, sin ocupantes y otras son destinadas a negocios como bares y salones para diversión.

David Canchingre solicita que una de las casas de Ciudad Jardín se entregue a su hermano que vive en carpas. Foto: Bolívar Velasco/ EL COMERCIO

Katherine Viteri, coordinadora zonal del Miduvi, informó que la reversión se ampara en el artículo 7 de esa norma. En los literales a, c, d y f se prohíbe el uso de la vivienda para situaciones que afecten a la existencia, seguridad, conservación y salubridad.

Según el Miduvi, las familias que aparecen como propietarias de los inmuebles observados ya fueron notificadas con la reversión. La idea es que estos pasen a manos de otras personas, que también fueron afectadas por el terremoto.

En una vivienda de La Chorrera 2 se oye a todo volumen una cumbia. Los vecinos le llaman la ‘discoteca’, porque se venden bebidas alcohólicas y se baila hasta altas horas de la madrugada. El ruido estridente se escucha a lo largo de los corredores.

Giovanni Vera, jefe político de Pedernales, señaló que la investigación final la determinará el censo, que está en marcha y que está avanzado en un 80%. Durante las visitas que hizo junto con otras autoridades obtuvo testimonios de personas que dicen haber rentado las casas a propietarios que viven en Quito y Guayaquil.

“Estamos tratando de hacer la gestión para que los arrendatarios pasen a ser los nuevos dueños. Todo dependerá de su nivel de necesidad y del quintil de pobreza en el que se encuentren”.

En Ciudad Jardín, cinco familias entregaron voluntariamente las casas una vez que se les notificó la reversión.

Una de esas viviendas ya fue ocupada por una madre de familia con discapacidad.

En la Chorrera 2 también una familia se benefició de la reasignación de propietario.

Stalyn Reina pide que una de las viviendas devueltas en el plan habitacional Chorrera 2 se la den a su madre. Foto: Bolívar Velasco/ EL COMERCIO

En este asentamiento se encuentra Stalyn Reina con su madre Delia Canchingre, quien tiene una discapacidad en el habla. Hace dos años construyeron una estructura de madera junto a la casa de su abuela, que sí se benefició de uno de los nuevos inmuebles que levantó el Estado. La improvisada casa está al borde del colapso cuando llueve.

Por eso, Reina insiste al Miduvi para que una de las viviendas revocadas en la Chorrera 2 se la entreguen a su madre, quien además tiene dos hijos menores de edad.

Leoncio Canchingre vive en una carpa que levantó hace un año, detrás del asentamiento La Chorrera. La hizo en la parte posterior de la casa de su hermano, quien le da posada en los días de lluvia ya que
el plástico se hunde con el peso del agua.

Canchingre espera que una de las casas revertidas cerca de allí le sea asignada, para terminar con sus días de penurias.

El Miduvi informó que el censo se extenderá a otros cantones, donde el Estado construyó reasentamientos de viviendas para los damnificados. Luego de Pedernales se continuará en El Matal, en Jama; y en Canoa, en San Vicente.

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