17 de October de 2011 00:02

Cañar con mayoría de mujeres; el éxodo de hombres no se detiene

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[[OBJECT]]El Censo de Población del 2010 confirmó que Cañar es la provincia con mayor población femenina del país si se compara con el número de hombres. La causa principal es la emigración masculina que empezó hace más de tres décadas y aún se mantiene.

María Cela y Félix Palaguachi, ambos de 66, tienen a sus cinco hijos en EE.UU. Su única hija, siete nietos y tres nueras viven con ellos en una humilde vivienda de adobe, ubicada en el cantón Cañar. El primer hijo emigró hace 10 años y el último hace cuatro.

Esta familia solo es un ejemplo de lo que ocurre en esta provincia habitada por 225 184 personas. De esa cantidad, 119 944 son mujeres (53,3%). El indicador nacional es de 50,4%.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Cañar tienen una mayor proporción de mujeres y Orellana, una menor con el 47,1%. Déleg es el cantón cañarense donde se evidencia la presencia de mujeres. La mayoría de hombres emigró.

Lo mismo ocurre en poblados como Turupamba y Nazón (cantón Biblián) y en Quilloac, Nar, Shulla, Shillo y Burán (Cañar). En el censo también se determinó que 13 454 cañarenses salieron del país en los últimos 5 años, 8 960 hombres y 4 494 mujeres. La mayoría de 18 a 20 años.

Para el sociólogo Lorenzo Mayancela, no hay dudas que la migración consolidó la presencia de más mujeres en la provincia. “Desde hace una década también salen las esposas y los hijos”.

En esta provincia la mayor cantidad de mujeres tiene menos de 30 años (58,44%). En el país la cifra de ese segmento de población es menor y bordea el 56%.

Precisamente, los siete nietos de los Palaguachi-Cela tienen entre 10 y 17 años. Todos trabajan en la agricultura para el autoconsumo. En el área rural es común encontrar a las campesinas realizando tareas que antes las cumplían, casi con exclusividad, los hombres, como el arado de tierra.

Lo hacen Jesús Acero, de 72 años; Jenny Ochoa, de 26; Rosa Acero, de 32; Julia Célleri, de 56, y María Loja, de 45, quienes desde hace un año se agruparon en la Asociación de Mujeres.

En una pequeña huerta en la comunidad de Quilloac-Narrío sembraron lechuga, col, acelga, papa… Se reúnen a diario en la huerta. Unas cultivan y otras arrancan la maleza.

Según ellas, se agruparon para estar activas y producir hortalizas sanas para el autoconsumo de sus familias. La mayoría tiene a sus esposos en el extranjero.

Según Mayancela, por la migración la provincia tiene escasas posibilidades de desarrollo. “Fugó la mejor fuerza laboral que teníamos: hombres jóvenes que hacían el trabajo más fuerte en la agricultura y ganadería. También en la agroindustria y en las actividades artesanales”.

La economía de la provincia gira en torno a la agricultura, el comercio y las remesas. Las únicas industrias establecidas son la cementera Guapán, en su capital Azogues, y el ingenio azucarero Aztra, en el cantón La Troncal. Entre las dos emplean unas 1 500 personas de forma directa.

Hasta antes del éxodo, la mujer quedaba en la casa cuidando y educando a sus hijos. Los hombres se ocupaban del resto de actividades. Según el INEC, en el país el 28,7% de mujeres es jefa de hogar y 3,8 millones están en edad reproductiva.

En Cañar 35 810 mujeres trabajan y de esa cantidad 21 098 lideran el hogar. Es decir, el 36% de las mujeres es jefa de hogar.

Una de ellas es Rosa Guamán, de 48 años, quien vive en la comunidad de Quilloac. Hace 8 años emigró su esposo. “Soy papá y mamá de mis tres hijos”. Ella se dedica a tareas agrícolas en su parcela.

Guamán también pensó en emigrar a EE.UU. hace un año, pero no tuvo con quién dejar a sus hijos ni la confianza para hacerlo.

El economista Ramiro Carangui, de la Universidad Católica de Cuenca, señala que hay extensos terrenos improductivos porque las mujeres carecen de motivación y asesoramiento técnico para ponerlos a producir.

“Unas pocas siembran para el autoconsumo porque la mayor producción llega de la Sierra central y del norte del país”, dice Carangui. Por eso, él también cree que el éxodo de los hombres repercutió en la producción y transformación de productos.

“Cañar se ha dedicado a la economía de papel (comercio). Las remesas de los emigrantes solo sirven para gastos diarios y no hay emprendimientos productivos”. El 2010 la provincia recibió USD 163,9 millones por ese concepto.

Para Mayancela, las mujeres tienen un papel fundamental en la sociedad con el cuidado y educación de los hijos.

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