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Bancos comunales son un soporte para 6 000 familias de Tungurahua

Socios del Banco Comunal de La Libertad, en Píllaro, se reúnen para realizar los pagos finales de sus créditos. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

Norma Campaña se quedó sin trabajo durante el confinamiento por la pandemia del covid-19, en marzo del 2020. Su local de distribución de licores se fue a pique por la falta de ventas. Eso obligó a buscar financiamiento para incursionar en un nuevo negocio que le permita financiar los gastos de su casa.

La mujer, de 50 años, obtuvo un crédito de USD 1 000 en el Banco Comunal, que funciona en el sector de La Libertad del cantón Píllaro, en Tungurahua. Con el dinero logró instalar su propio emprendimiento de comercialización y distribución de huevos.

Con experiencia en las ventas logró ofertar su producto a sus vecinos, amigos, familiares y también consiguió nuevos clientes. “No necesité de muchos documentos, solo presenté la copia de la cédula de identidad, la papeleta de votación, un comprobante de pago de un servicio básico y el visto bueno del presidente de la agrupación. No piden muchos papeles”, dice alegre.

Ella es una de las 15 personas que integran el grupo de mujeres de la Asociación La Libertad, fundada hace 10 años. Ese es uno de los 230 bancos comunales, que durante la pandemia se convirtieron en la tabla de salvación para más de 5 500 familias del sector campesino e indígena; que con los préstamos consiguieron reactivar su economía familiar.

El 14 de octubre, las socias se reunieron en la casa comunal con Cristian Amaluisa, asesor de crédito; Israel Moya, supervisor de Microfinanzas del Proyecto Caritas de la Diócesis de Ambato; y Segundo Llumipanta, presidente del Banco Comunal. Ahí cancelaron la última cuota del crédito que recibieron en junio del año pasado. “Tenemos buenos resultados en los emprendimientos de todo el grupo”, cuenta Segundo Llumipanta.

Christian Alauisa, asesor de finanzas, sesiona con el grupo cada cuatro semanas para realizar los cobros de las cuotas mensuales. Explica que el crédito se canaliza a través de la directiva y cada socio es garante solidario. En una cartilla se registran los pagos mensuales y el monto que queda de la deuda.

Con los créditos, de entre USD 100 a 5 000 que recibieron, instalaron pequeños emprendimientos en agricultura, ganadería, crianza de animales menores, venta de huevos. También lo emplearon en la compra de ganado ovino, fertilizantes y semillas para producir la tierra.

Campaña canceló el jueves 14 de octubre del 2021 el crédito y solicitó uno nuevo. Cuenta que ahora instalará su antiguo negocios de distribución de licores. “Los intereses son bajos, las cuotas bajas y un plazo a pagar hasta los 15 meses es positivo”.

El plan de los Bancos Comunales es impulsado por el proyecto Caritas de la Pastoral Social de la Diócesis de Ambato. Moya cuenta que el plan se aplica hace 23 años en los nueve cantones de la provincia. El propósito es ayudar a las amas de casa para que desarrollen su propio emprendimiento, y ahora especialmente en la crisis por el covid-19. “Estamos ayudando a las familias a reactivarse económicamente”.

Dice que los créditos se extienden al 24% sobre saldos y una tasa real del 16 y 17%. El interés es menor al promedio que se maneja en el mercado. Lo que se trata es de minimizar los gastos administrativos llegando directamente al sitio donde están las socias”.

En Píllaro funcionan 28 bancos comunales con más de 600 socias. Adriana Montachana se dedica a la comercialización de cargas de hierba para alimentar al ganado. Con los USD 600 de su crédito apoya a su padre Manuel en el negocio.

“Durante dos meses de confinamiento nos quedamos sin dinero y los USD 600 ayudaron a adquirir más cargas de hierba. Les compramos a los vecinos y salimos a vender en los mercados de Salcedo y Latacunga. Gracias a Dios nos reactivamos”.

El proyecto de la Pastoral Social se inició con 20 grupos y un capital de USD 24 000 reembolsables (préstamo) como apoyo del Plan de Obispos de EE.UU., agrupados en Catholic Service, y la Usaid.

Ahora, con 230 bancos comunales en las zonas urbana y rural, tienen una cartera total de USD 3,9 millones. La morosidad o cartera vencida es de 3% y de riesgo menor al 10%. “En las reuniones mensuales los asesores de crédito realizan un acercamiento con quienes tienen retrasos en los pagos. Sino hay respuesta agotamos todo para recuperar el dinero”, afirma Moya.

Los asesores de crédito realizan el seguimiento a cada socio para que sean invertidos en los proyectos planteados, cancelen la deuda y obtengan ganancias. El local de Norma Campaña está en el centro de Píllaro y atiende de 08:00 a 19:00. Dice que si no fuera por la ayuda de estos bancos ya habría emigrado.

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