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Ambato activó su sector productivo al 50%

En la carrocería Varma, los trabajadores usan mascarilla y otras protecciones.

En la carrocería Varma, los trabajadores usan mascarilla y otras protecciones.

En la carrocería Varma, los trabajadores usan mascarilla y otras protecciones.

Lo que aprendieron trabajadores y empleadores sobre normas de bioseguridad, de modo virtual y durante el aislamiento, se aplicó desde el lunes pasado en Ambato, con la reanudación de la actividad productiva, comercial e industrial.

El cambio al semáforo amarillo en esta urbe activó de forma parcial las fábricas de calzado, curtiembres, empresas y locales comerciales.

Antes del cambio de fase, el sector productivo de Ambato elaboró protocolos y medidas para evitar más contagios entre los trabajadores.

Desde el lunes esas medidas se adoptaron, por ejemplo, en la fábrica de calzado Liwi, ubicada en el oriente de Ambato.

En esas instalaciones se retomaron las actividades con el 50% del personal. Es decir, 10 personas. William Arias, gerente de la empresa, contó que pese a la crisis sanitaria decidieron no despedir a ninguno de sus colaboradores.
En Liwi se invirtieron USD 6 000 en la adquisición de un túnel de desinfección (en la entrada), termómetros para el control de ingreso de los trabajadores, mascarillas, trajes especiales, alcohol y en la instalación de nuevos lavabos para uso de los empleados.

Arias aseguró que durante la paralización de actividades las pérdidas superaron los USD 120 000. “Esperamos que en los próximos meses la situación económica cambie y no haya despidos”.

Según la Cámara Nacional de Calzado (Caltu), al menos 50% de las empresas entre grandes, medianas y pequeñas comenzaron a laborar bajo nuevas bioseguridad.

La carrocería Varma también se reorganizó con su personal, para retomar las actividades desde esta semana.

En los talleres de esta firma -ubicados en el sector de Izamba– un grupo de trabajadores volvió para terminar dos buses que quedaron pendientes. Ellos se equiparon con mascarillas, gafas, guantes y overoles de protección. Antes de ingresar a las instalaciones, cada uno de los empleados atravesó un túnel de desinfección y un control de temperatura.

Santiago Vargas, gerente de Varma, aseguró que estas mismas medidas se aplicarán a clientes y visitantes. Él contó que las pérdidas bordean los USD 1,5 millones.

En el sector carrocero de Tungurahua, se calculan pérdidas que se acercan a los USD 10 millones por la emergencia.

Pero no todas las fábricas y empresas se reactivaron el lunes. Algunas todavía trabajan en la creación de planes de seguridad y otras analizan si es prudente o no retomar la producción ante una escasa demanda de compradores.
Eso analizan en la ensambladora Ciudad del Auto (Ciauto), de la marca Great Wall.

Esa fábrica no abrirá esta semana y solo atenderá en sus concesionarias de Ambacar, aunque sus dirigentes afirmaron tener ya los protocolos autorizados por los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal y nacional.

Juan Escobar, jefe de Producción de Ciauto, indicó que mientras no se vendan los vehículos que están en ‘stock’ no activarán el ensamblaje.
La empresa textil Impactex, que produce ropa interior, comenzará a laborar el 1 de junio con el 6% de su personal. La entidad hizo una inversión de USD 5 000 en bioseguridad.

El movimiento comercial también se activó en la ciudad. Almacenes de electrodomésticos, telas, ropa, flores, telefonía, entre otros, ya atienden a sus clientes.

Juan Guamán es dueño de un local de productos naturales. Él abrió su establecimiento desde el lunes y solo permitirá el ingreso de pocos clientes. Contó que está endeudado y que espera recuperarse con las pocas ventas que pueda lograr.

Diego Mosquera, presidente de la Cámara de Comercio de Ambato, explicó que al menos el 50% de los locales que funcionan en la ciudad se reactivó en los dos primeros días con el semáforo amarillo.

Desde el lunes, Ambato se sumó a otros 37 cantones en todo el país con esta semaforización.

La urgencia de pasar a esta fase, según el alcalde Javier Altamirano, era para ayudar al sector productivo y comercial. Durante dos meses de paralización de actividades se calculó que cerca de 15 000 personas perdieron sus empleos en la ciudad.

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