5 de agosto de 2018 00:00

Ecuador recibe el mayor monto de remesas en 10 años

En Azuay, María Tusa se encarga de la construcción de la casa de su hijo, quien vive en EE.UU. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

En Azuay, María Tusa se encarga de la construcción de la casa de su hijo, quien vive en EE.UU. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

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Zulma Montalbán emigró a España con sus padres y sus dos hermanos, a los cinco años de edad y durante 14 años visitó Ecuador al menos unas cuatro veces, por vacaciones.

A los 19 años retornó sola al país con la idea de quedarse. Una de sus motivaciones era acercarse a sus familiares en el país, en especial a sus abuelos.

Desde hace tres años vive en Guayaquil, en un departamento compartido. Cursa cuarto semestre de Odontología en la Universidad de Guayaquil.

Los gastos de arriendo, comida, transporte y materiales para la carrera los cubre con el dinero que le envían sus padres mensualmente, entre USD 400 y 450. En un comienzo recibía un monto menor porque vivía con un tío.
“Para mí ha sido fundamental la ayuda de mis padres porque trabajar me resulta difícil, por los horarios de la carrera”.

En el primer trimestre del año, Guayas recibió un total de USD 218 millones en remesas, la mayor cantidad respecto a otras provincias del país.

Durante ese mismo período, ingresaron al Ecuador USD 715 millones en remesas, un incremento del 14% en relación al primer trimestre del año pasado año, pero además representa el mayor monto en ese período en los últimos 10 años.

A Guayas le siguen Azuay, Pichincha, Cañar y El Oro, como las provincias más receptoras de remesas. En cuanto al origen de los recursos, Estados Unidos lidera los envíos.

En la comunidad de Delegsol, ubicada en el cantón azuayo de Sígsig, cuatro albañiles construyen una casa de dos pisos. María Tusa, de 50 años, está encargada de la construcción de la vivienda de su hijo, quien vive en Estados Unidos desde hace nueve años.

La obra, que empezó hace tres meses, se financia con un crédito de USD 25 000 que pidieron en una cooperativa de ahorro y crédito, en Cuenca. Su hijo envía cada semana USD 380 para pagar a los albañiles y cancelar el préstamo.

Su esposo también vive en el país norteamericano y al mes envía USD 450 para pagar otro crédito de USD 5 000, que pidieron para construir el cerramiento de su casa, que está junto a la de su hijo. Ambos temen ser deportados, por lo que invierten en su comunidad.

El Banco Central anota que el aumento del flujo de remesas se debe al dinamismo del mercado laboral en EE.UU. y al temor de que el Gobierno de ese país cree un impuesto al envío de remesas, por lo que los migrantes están enviando también sus ahorros.

España es el segundo país de origen de remesas. La madre de Génesis Aguilar emigró a esa nación hace 15 años por la situación económica del país. Su hija quedó al cuidado de sus abuelos y tíos en Machala.

Hoy, con 22 años, Génesis vive en Cuenca, en un departamento compartido con otras dos personas. Es estudiante de Marketing en la Universidad del Azuay y trabaja como pasante para una importadora de partes para maquinarias.

Su madre le envía dinero semanalmente para sus gastos personales. Al mes recibe en promedio entre USD 350 y 400. Sus familiares en Ecuador también le ayudan con los gastos. Para el 2020, Génesis tiene previsto viajar a España para cursar una maestría.

El ambateño Ángel Castro también usa la manutención que envían sus padres desde España para costear sus estudios universitarios.

En El Carmen, Manabí, los hermanos Jorge y Daniela Zambrano esperan el retorno de sus padres, Xavier y Martha, para el 2020. La pareja viajó a Milán, Italia, hace 18 años.

Desde entonces envían entre USD 400 y 800 mensuales para la manutención de sus hijos. Pero desde hace ocho años envían USD 3 000 adicionales para la construcción de una casa en El Carmen. Sus padres quieren hacer locales para arrendarlos cuando regresen al país.

Jorge, de 25 años, cuenta que sus padres visitan cada año Ecuador. Pero desde el 2017 no han regresado porque están ahorrando para retornar definitivamente. “Este último año trabajan horas extras todos los días en un restaurante”.

Clara Moreira, migrante en Roma, planea regresar a Santo Domingo. Ahí viven sus cuatro hijos y su esposo. Sin embargo, deberá esperar un par de años más debido a que su hija menor aún no termina su carrera de Psicología.
“La meta de mi mami es que todos sus hijos seamos profesionales. Por eso viajó a Italia”, dijo su hijo Darwin Moreira. Para cumplir con ese fin, su madre deposita mensualmente hasta USD 700.

Para el coordinador del Grupo de Investigación en Economía Regional de la Universidad de Cuenca, Rodrigo Mendieta, la recuperación de EE.UU., España e Italia, los tres principales destinos de los emigrantes ecuatorianos, coincide con un momento complicado para el país, que no genera fuentes de empleo.

Explica que ahora el emigrante envía más dinero para ayudar a sus parientes. Para Mendieta, las remesas son vitales para la dolarización y la economía.

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