19 de agosto de 2018 19:03

El cierre del puente peatonal desde Durán afecta a Santay

Junto al malecón de Durán se observa el desprendimiento del primer tramo del puente que llevaba a Santay. El pasado domingo 12 de agosto de 2018 un barco lo impactó. Foto: EL COMERCIO

Junto al malecón de Durán se observa el desprendimiento del primer tramo del puente que llevaba a Santay. El pasado domingo 12 de agosto de 2018 un barco lo impactó. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

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Hace una semana Jairo Llerena y sus vecinos de la ciudadela Abel Gilbert 3 de Durán (Guayas), salieron de sus casas para fotografiar y captar en videos el avance del buque petrolero de 8 800 toneladas, que se impactó contra el puente peatonal que conducía a la isla Santay.

“El barco se aflojó del muelle y la corriente lo arrastró. Todo esto se llenó de gente. Ahora dicen que la reparación tomará unos cuatro meses”, contó Llerena junto al malecón desolado, la mañana de este domingo 19 de agosto de 2018.

Una cinta de seguridad bloquea el paso por el viaducto metálico. Cerca es posible observar la gigantesca embarcación, que pasa por un proceso de chatarrización en un muelle contiguo. El accidente causó el desprendimiento del tramo inicial del puente.

La isla Santay está conectada con Guayaquil y Durán por viaductos metálicos, ambos inaugurados en 2014. Este es el cuarto accidente fluvial que no solo causa afectación a los puentes sino también a los comuneros que habitan la isla.

Alberto Domínguez
es el presidente de la comuna San Jacinto de Santay y calcula que por este nuevo incidente dejaron de recibir unas 300 visitas a lo largo de la semana. “El cierre del puente desde Durán nos dejará pérdidas por unos USD 4 000 al mes”, explicó.

El puente que lleva a la isla desde Guayaquil estuvo cerrado por ocho meses. Tres barcos se accidentaron en este tramo. Foto: EL COMERCIO

El puente que lleva a la isla desde Guayaquil estuvo cerrado por ocho meses. Tres barcos se accidentaron en este tramo. Foto: EL COMERCIO

En Santay viven 64 familias nativas, unas 250 personas; un 40% depende del turismo. En los alrededores de la Ecoaldea han implementado tiendas y restaurantes, también ofrecen recorridos en lanchas. Hasta antes de los accidentes recibía a unos 2 000 visitantes a la semana.

“Es un espacio natural cerca de la ciudad. En estas vacaciones nos propusimos conocerla; y aquí estamos”, dijo Adriana Moncayo, turista cuencana, junto a la zona donde reposan 16 cocodrilos.

El Área Nacional de Recreación Isla Santay es un humedal donde se realizan actividades de senderismo y avistamiento de aves. Tiene una extensión de 2 174 hectáreas.

Según Domínguez, un buen fin de semana les representaba cerca de
USD 3 000, debido al flujo de visitas. Ahora asegura que no llegan al 50%, pese a que en estos meses suelen llegar turistas de la Sierra.

Los problemas comenzaron en octubre de 2017, cuando el barco pesquero Patricia chocó contra el puente que une a la isla con Guayaquil. Un total de 142 metros se desplomaron y el paso se cerró por ocho meses.

Luego, en mayo de este año, la corbeta Manabí de la Armada Nacional se impactó contra dos pilotes metálicos cerca del tramo basculante que estaba en reconstrucción. Y un tercer percance ocurrió el 15 de junio, cuando la corbeta Loja, que estaba en reparación en los muelles de Astinave, también se chocó.

El 21 de junio pasado se reabrió este tramo. Los arreglos costaron
USD 3 millones
. El monto fue asumido por la empresa Alcesa, propietaria del barco pesquero. El trabajo fue coordinado por los ministerios de Desarrollo Urbano y Vivienda, Ambiente y Turismo.

“Aunque ya está reparado ese problema nos sigue afectando, porque ahora, cuando levantan el basculante, cierran el paso por un tiempo. Y ya el turista no se siente cómodo esperando”, dice Domínguez.

Al mediodía de este domingo, el ingreso de peatones se paralizó por unos 30 minutos. Los guardias evacuaron el puente levadizo para dar paso a un barco. Los turistas tuvieron que esperar en los extremos hasta completar la maniobra.

Los agujeros en las camineras y el desprendimiento de parte de los barandales también causan dificultades. Y los espacios para las bicicletas de alquiler están vacíos.

Alberto Hidalgo, parte del colectivo Libre Actividad que organizaba recorridos en bicicleta, indica que desde el primer accidente la frecuencia de visitas tuvo una caída. “Antes de hacían circuitos completos, de Guayaquil a Durán, y viceversa. Desde octubre se suspendieron”.

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