12 de agosto de 2020 00:00

Pichincha supera a Guayas con 339 casos de covid-19; es la provincia con más contagios en Ecuador

Área de triaje del Hospital Carlos Andrade Marín. Foto: Cortesía HCAM

Área de triaje del Hospital Carlos Andrade Marín. Foto: Cortesía HCAM

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Valeria Heredia

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Semanas atrás el quiteño Pedro, de 48 años, sintió algo de fiebre, tos seca y dolor muscular. De inmediato acudió a un hospital público, en donde recibió atención, ya que tenía tres de los 11 síntomas comunes relacionados con el covid-19: pérdida de gusto y olfato, falta de apetito, fatiga o cansancio, diarrea, ronquera, dolor de pecho, de abdomen y músculos, dificultad para respirar, delirio, temperatura alta y congestión.

Si una persona tiene dos o más de estas molestias -señala el Ministerio de Salud- debe acercarse a una unidad médica, para que valoren su condición y se determine si requiere o no ser internado.

Puede ser en un centro de salud o en un hospital. En estos espacios se les toma una muestra para conocer si es portador del SARS-CoV-2, causante de esta nueva enfermedad que ha dejado 20,2 millones de contagios en el mundo; solo en Ecuador son 95 563, según datos oficiales publicados ayer.

Pichincha encabeza la lista de infectados en el país: 18 275 confirmados con pruebas de diagnóstico PCR; superando en 339 casos a Guayas, la provincia más golpeada por el virus, entre marzo y abril.

Los primeros días de julio, Pedro, quien prefirió mantener la reserva de su apellido, acudió al Hospital Quito Sur del Seguro Social, en donde se atiende exclusivamente a positivos para la nueva cepa de coronavirus. En estos sitios, al igual que en los otros establecimientos de salud públicos, los pacientes reciben un chequeo exhaustivo, que comienza en el área de
triaje respiratorio.

Allí se indaga sobre los posibles nexos epidemiológicos o contactos que haya dado positivo para covid-19. Es decir, si estuvo cerca de un familiar, vecino o compañero de trabajo cuya prueba haya sido confirmada. Las enfermeras toman además los signos vitales, como temperatura, presión y satu­ración de oxígeno.

Luego de ello la persona es valorado de forma clínica; es decir se levanta la historia médica, que es una ficha en donde se colocan datos como la fecha de inicio de los síntomas, el nivel de gravedad (leve, moderada o grave); según esto, el médico determina si la persona puede seguir con su tratamiento en casa o debe ingresar a hospitalización.

El neumólogo Eduardo Castro, quien labora en el Eugenio Espejo, en donde se tratan pacientes con y sin el virus, señala que “si su saturación de oxígeno es menor a 90 y su pulso está sobre 100 requiere ser hospitalizado, ya que su vida está en peligro”.

Así, se les realiza un examen de sangre, con el que se determina el número de glóbulos blancos, y también un hisopado nasofaríngeo, para confirmar o descartar el virus.

Además, a los pacientes se les aplica la prueba denominada Dímero D, para saber si tendrán problemas de coagulación (efecto adverso del coronavirus), y la de ferritina (que mide la cantidad de hierro en la sangre). A las pruebas mencionadas -anota Castro- se suma la tomografía simple de pulmón, para ver si estos órganos resultaron o no afectados por el virus. “Estos exámenes se realizan en los hospitales de tercer nivel, pero en algunos centros de salud se ayudan con radiografías de tórax”.

A Luis Lobato, un quiteño de 71 años que se contagió en junio con el virus, le hicieron todos estos exámenes, señala su hijo Sebastián. “Estos ayudó a que los médicos diagnosticaran correctamente este mal y se recuperara de forma satisfactoria. Hoy está totalmente libre del virus”.

En los centros de salud también se cumplen procesos similares. En Quito hay 137 establecimientos de este tipo, los cuales son conocidos como unidades de primer nivel o más cercanas a la gente. En estos espacios, los profesionales de la salud estabilizan al paciente y, si es necesario, administran oxígeno. Si su condición es grave piden inmediatamente el traslado a una casa de salud del día, de segundo o tercer nivel. “Simultáneamente se coordina con Atención Prehospitalaria (transporte) para garantizar la movilización, en ambulancia, desde la unidad de primer nivel hacia el hospital que lo recibirá”.

Pero si la persona está estable es enviada a aislamiento domiciliario. Brigadas de los centros de salud hacen el seguimiento a través de visita domiciliaria o por medio de llamadas o videoconferencia.

En Pichincha, además, se desarrollan acciones para llegar a personas con sospecha de contagio. El Ministerio de Salud, por ejemplo, conformó brigadas para la aplicación de pruebas rápidas, con el objetivo de determinar el comportamiento de la pandemia y el número de ciudadanos que ya tienen inmunidad frente al virus. Aún se esperan los resultados de este estudio, denominado de seroprevalencia.

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