23 de September de 2009 00:00

El Día sin Auto, con poca acogida

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Redacción Quito

La invitación que hicieron el alcalde Augusto Barrera, Biciacción y la Asociación de Peatones para que los quiteños dejen voluntariamente sus vehículos en casa  tuvo poca convocatoria.

Sin embargo, sí hubo actividades para motivar una mejor movilidad. Isabel Dávila, de Biciacción, calificó de positiva la caravana ciclística en la que participaron  300 estudiantes secundarios. “Hay que destacar que estas actividades sirven para que los jóvenes se interesen en el tema y generen una conciencia”.

Ayer, en la Red de Monitoreo Atmosférico de Quito, los niveles de monóxido de carbono (CO) en el ambiente no tuvieron una variación significativa con respecto al martes pasado. René Parra, director del organismo, aseguró que la concentración de este contaminante se mantuvo en 1 mg/m³, especialmente en La Jipijapa, el Camal y el Centro Histórico. “En estos lugares hay una mayor concentración de vehículos que circulan a velocidades menores a 50km/h. 

Un estudio de la Policía de Tránsito determinó que la velocidad promedio de circulación en horas pico, en los puntos de conflicto, fue de 15 km/h. Aunque, según la Policía, ayer hubo mayor presencia de ciclistas en las calles, la reducción del número de carros en las vías no se notó. Hubo caos en El Trébol, los túneles y en la av. Del Maestro.

Karina Gallegos, de la Asociación de Peatones, aseguró que este año faltó tiempo para coordinar mejor la campaña. Esto se debe a que recién hace dos meses se posesionó el Alcalde.

Los peatones

En el Centro hubo ciclistas

Hasta las 09:30 circularon ciclistas por las calles Venezuela, García Moreno, Montúfar... en el Centro Histórico. Los pasajes peatonales Espejo y Chile lucieron atestados de gente. Los oficinistas y empleados públicos corrían a sus trabajos.

Los pasajeros se movilizaban en trolebús y ecovía, pero en las vías hubo una larga fila de taxis y autos particulares. A las 10:12, en la intersección de las calles Venezuela y Olmedo, hubo congestión vehicular.

Carlos Rengifo caminaba con su familia y cruzó la calle con la ayuda de la Policía. Él hacía trámites personales en el Municipio. Estaba molesto porque se unió a la iniciativa de dejar el auto por la celebración de la Semana de la Movilidad. “Dejar el auto es opcional, pero falta apoyo de toda la ciudadanía”.

En la calle Guayaquil, Roberto Herrera,  policía metropolitano, cruzó en su bicicleta  El Ejido. Él manifestó que salió  desde su vivienda, en La Gasca. En el resto del día hubo  fluidez vehicular en los alrededores de la Plaza Grande, Santo Domingo y la Plaza del Teatro.

La bicicleta

Perdido en el parque El Ejido

El objetivo era llegar a San Bartolo antes de las 09:30. Una hora antes estaba listo con la bici, casco, guantes,  gafas y un canguro. 

Salí desde la 6 de Diciembre y Wilson, en el sector de La Mariscal. Todo bien por la ciclovía de la Amazonas hasta el parque de El Ejido, que  está cercado con paredes verdes de plástico. 

Por la avenida Patria se puede ingresar al parque, pero salir resultó más difícil, porque las paredes verdes bloqueaban la salida por el sur. Había una puerta pero estaba cerrada. Un par de minutos de espera y observé a una pareja que caminaba con la seguridad de saber por dónde salir.

Alguien había hecho un hueco en la parte inferior de la pared, por donde salí arrastrando la bici. En la subida al parque de La Alameda me tocó ir pedaleando detrás de un bus. ¡Qué asco!  Igual cuando subí  por la Guayaquil  y en el trayecto Villa Flora-San Bartolo. Algunos buseros me decían ¡Súbete a la vereda!

El tránsito

El Trébol no cambió su rutina

Durante los 57 minutos que duró el recorrido efectuado ayer a pie desde El Trébol hasta la Universidad Salesiana se pudo evidenciar más de una dificultad para los peatones. 

El ruido de los motores y pitos de buses y autos pequeños que circulaban ayer por El Trébol fue uno de los primeros inconvenientes. Las nubes de esmog emanadas por los buses interparroquiales que ingresan al playón de La Marín hacían dificultoso el transitar por las amplias aceras de la av. Pichincha.

Frente a la parada de la Ecovía, una camioneta de la Policía, número 76, ocupaba la vereda como estacionamiento. Esto obligaba a los peatones a bajar hasta la calle y sortear los buses que circulan por el lugar. Pocos fueron quienes optaron por dejar el vehículo en la casa, pues el tránsito vehicular fue normal ayer.

A unos 500 metros hacia el norte, sobre la av. Pichincha, se presentaron otros obstáculos como basura, pequeños baches en las aceras. Además, los pasos cebra en las intersecciones hasta la avenida Gran Colombia estaban despintados.

Las aceras

Otras visiones de la av. Colón

Una de las propuestas para el Día sin Carro es salir a caminar para sorprenderse con las cosas que se ven desde la acera. Por ejemplo, mientras se anda desde la av. 12 de Octubre hasta la av. Amazonas por la av. Colón se puede ver que en la Diego de Almagro se podaron los árboles.

El ruido y la contaminación de aire son otras dos cosas que sorprenden, especialmente entre el tramo de la 6 de Diciembre y Amazonas. La sensación es parecida a cuando  se está en  un parqueadero: olor a gas y con molestias en los ojos. ¿Ahí uno se pregunta cómo sobreviven los 20 árboles que están en el parterre entre la 6 de Diciembre y Amazonas.

Las aceras tampoco son atractivas para caminar, en varios tramos entre la Diego de Almagro y Juan León Mera hay paredes con rastros de orina y basura.

Lo difícil en esta ruta es cuando hay que cruzar el redondel de la plaza Artigas. Los conductores no respetan a los peatones. Lo bueno es encontrarse, en la  Amazonas, con gente que va al trabajo en bici, como lo hizo ayer Abdón García.

Los autos

Congestión en la R. de Chávez

A las 07:00, se divisaba una nube oscura sobre el Centro de la ciudad desde la avenida Mariscal Sucre, en el sector de La Santiago. A pie son 10 minutos hasta
El Pintado, en el camino pocas personas caminan a sus destinos. Sobre las aceras solo se ven los desperdicios que el personal de recolección de basura no se molestó en recoger la noche anterior. En el trayecto, Luis Zambrano camina de la mano de su hijo Joseph hacia el prekínder.

En la intersección de la Mariscal Sucre y Libertadores, hasta que la luz del semáforo dé paso peatonal, se ve que al menos la mitad de los automóviles circula con un solo ocupante.

A las 08:45, en la Rodrigo de Chávez, el policía Miguel Grijalva dice que no ha visto un movimiento inusual de ciclistas o peatones. La contaminación y el número de autos es el mismo que en días anteriores, por eso tiene que desviarlos hacia la 5 de Junio para aflojar la congestión.

Los parqueaderos

4 bicis llegaron a la S. Francisco

A las 08:00 de ayer, ningún ciclista transitaba por las aceras que circundan la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), en Cumbayá. Por el contrario,    largas filas de automóviles se atascaban en las calles.

El profesor de planificación y desarrollo de centros históricos de esa universidad, José Atiga, cree que en Cumbayá no funciona esta propuesta porque “el gran porcentaje de tráfico es de  estudiantes, muchos de ellos viven donde el bus no llega”.

A las 09:28 solo nueve motos y  cuatro bicicletas estaban parqueadas en la USFQ, sin embargo, en los alrededores había cientos de carros estacionados.   José Holguín, un estudiante, sí se enteró y decidió dejar su automóvil en casa. Bajó al valle desde el norte con su vecino Martín Páez.

Para Gabriel Marcel, quien tampoco supo de la propuesta, cree que se debería hacer más propaganda sobre este día para que todos sepan. “Si hubiera sabido dejaba mi carro en la casa para venir en bici o en bus.” Este es el segundo año de la campaña Un día sin auto.

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