21 de September de 2009 00:00

La devolución del dinero a Enarsa ocasiona críticas

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Redacción Negocios

Para los analistas consultados por este diario, el caso de la  empresa de energía argentina, Enarsa, no puede quedar en el olvido.

Piden que el frustrado convenio con esa empresa para construir  el proyecto hidroeléctrico Coca-Codo Sinclair, el  más importante del país,  se investigue.

El Coca-Codo Sinclair generará  1 500 megavatios de potencia, energía suficiente para abastecer al 75% del  país.

Enarsa ofreció en febrero de 2008 invertir USD 600 millones: el  30% de los 2 000 millones que requiere el proyecto.  Para ello, se conformó sin un  concurso público de ofertas  la empresa de economía mixta CocaSinclair entre Ecuador y Argentina. Pero los recursos no llegaron.

El  jueves, la firma formalizó su salida del país, por falta de recursos. Pese a ello, Ecuador accedió  a reconocer al Gobierno argentino  -mayor accionista de la firma- su capital inicial, aportes y gastos de asesoría.

El experto Luis Calero, del Foro Petrolero, es enfático: “El país no tiene que pagar absolutamente nada a Enarsa”. Se  debe disolver y liquidar  la empresa mixta, para  que la Celec,  empresa estatal ecuatoriana encargada de la generación eléctrica, asuma el 100% de la ejecución de la obra.

Cancelar lo que exige la compañía pudiera acarrear responsabilidades penales, pues se estaría beneficiando a terceros en perjuicio del Estado, acota.

La falta de estos recursos habría complicado el desarrollo del proyecto,  a no ser por la oferta de un banco chino de financiar el 85% de la obra.

La explicación de la empresa argentina, según el Gobierno ecuatoriano, es que la crisis financiera internacional afectó a  los ingresos de ambos países.

Pero el ex asambleísta León Roldós no lo cree así. Dice que Ecuador firmó un acuerdo con  Enarsa, pese a que sabía que no tenía recursos. Considera que habría responsabilidad penal de autoridades del Ecuador que habrían hecho “una fanfárrea de un negocio inexistente”.

Muestra de ello, dice, son las declaraciones del ministro de Planificación argentino, Julio de Vido,   a su regreso a Argentina, luego de firmar la alianza con Ecuador. “Nuestra participación  se concentrará en la construcción de la obra y el aporte de tecnología, según lo convenido”, revela diario La Nación de Argentina, del 8 de febrero.

Por ello, Roldós  pedirá en esta semana a la Fiscalía que investigue a todos quienes intervinieron en el tema Enarsa.

A criterio de  Calero, el problema fue que “se actuó políticamente al escoger a una empresa que no estaba en condiciones de ser un buen socio”.

Para el catedrático Jesús Játiva, los costos de la participación de Enarsa no deberían ser trasladados a la sociedad, sino a los funcionarios responsables de esta alianza que no se concretó.

Cree que desde el principio Ecuador no necesitaba de un socio. “En el país existen expertos que conocen la construcción  de centrales hidroeléctricas, tanto en los aspectos técnicos como financieros, así lo han demostrado  en  Paute,  Molino,  Agoyán...”.

El catedrático Douglas Aguirre cree que el problema se origina en la falta de experiencia de los funcionarios ecuatorianos a cargo de la dirección del sector eléctrico.  “Para poder manejar proyectos hay que tener  experiencia y el ex Ministro de Electricidad (Alecksey Mosquera, quien firmó la alianza con Enarsa) no manejó proyectos, no tenía experiencia ni sentido común, a lo mejor tenía mucho entusiasmo, pero de ahí no pasaba”.

Aguirre dice  que luego de lo sucedido con Enarsa, queda en duda la validez de la política de apostar por lo nacional o estatal como la mejor opción para el desarrollo de proyectos eléctricos, sin recurrir a un concurso que defina a la mejor oferta.

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