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Despidos en el comercio y la industria manufactura en Ambato

Un grupo de trabajadores busca que alguien ocupe sus servicios, en la esquina de la avenida Cevallos y calle Espejo.

Un grupo de trabajadores busca que alguien ocupe sus servicios, en la esquina de la avenida Cevallos y calle Espejo.

Un grupo de trabajadores busca que alguien ocupe sus servicios, en la esquina de la avenida Cevallos y calle Espejo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El número de personas que buscan un empleo aumentó en el centro de Ambato, en Tungurahua. A las esquinas de los mercados Modelo y El Artesanal acuden decenas de personas diariamente en espera de que alguien los contrate de manera ocasional o permanente.

En el grupo hay albañiles, electricistas, zapateros, gasfiteros, agricultores, modistas y universitarios. Estos últimos -contaron- dejaron carpetas con sus datos personales y experiencia profesional en las garitas o centro de información de las empresas ubicadas en el Parque Industrial y otros negocios, pero sin resultados.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), entre septiembre del 2018 y este 2019, Ambato perdió un 4,3% de empleos.

Es la urbe con la estadística más alta en el grupo de las cinco ciudades analizadas por el INEC. Después está Quito, mientras que en Guayaquil, Cuenca y Machala hubo una recuperación laboral (ver gráfico). Estas personas despedidas tenían un empleo con un salario digno y afiliación a la Seguridad Social.

Los empleos plenos se redujeron en la capital tungurahuense por las bajas ventas en zapatos, ropa y una menor producción manufacturera.

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Alexander Alulema trabajó un año en una empresa fabricante de transformadores y no encuentra un nuevo puesto. El joven elaboraba bobinas y ensamblaba transformadores. Ganaba USD 400 y otros beneficios. Fue despedido en julio.

El electricista, de 33 años, cuenta que fue separado de la empresa por la baja producción y la falta de materia prima. Todos los días se ubica en la esquina de la avenida Cevallos y Espejo, en espera de que alguien lo contrate. Lleva un bolso con un rollo de alambre, desarmadores, alicates, pinzas y otras herramientas para hacer conexiones eléctricas.

Alulema manifiesta que en octubre fue difícil conseguir un empleo por el paro. Otro impedimento para emplearse es que hay muchas personas que hacen el mismo trabajo por menos valor. “Dejé carpetas, pero no me llaman”.

Algo similar sucedió con Alexandra Malla. La contadora trabajó hasta septiembre en un almacén de ropa de niños y de mujer. Las bajas ventas provocaron su separación del local, junto con otra vendedora.

En octubre hubo más despidos en las empresas y la situación, al parecer, es más crítica.

Los empresarios concuerdan en que la paralización de las actividades comerciales, agrícolas, ganaderas, manufactureras y otras, del 1 al 13 de octubre, ha causado un estancamiento de la economía.

Los sectores que desvinculan a su personal son construcción, suministro de agua y electricidad, transporte, comunicaciones, sector público, alojamiento, restaurantes y manufactura.

Álex Martínez fue uno de los trabajadores que perdió su empleo por la paralización nacional. Los 11 días del paro afectaron a las finanzas de la fábrica de calzado donde trabajaba. Él y otras cinco personas más fueron despedidas de la fábrica, que funciona en el Parque Industrial Santa Rosa, en el sur de la ciudad.

El operario, de 26 años, trabajaba en el área de Terminado y Empacado de zapatos de lona. De las 24 personas que trabajaban en esa industria, seis salieron porque no hubo pedidos de zapatos.

Martínez entró en junio de este año y recibía USD 400 de sueldo. Ese dinero le servía para cancelar deudas y ayudar a su familia con la alimentación y el pago del arriendo de su casa donde habita. “Trabajé cuatro meses y ahora estoy buscando empleo. Me salió una entrevista de trabajo ayer, espero me contraten”.

Diego Proaño, director del Observatorio Económico y Social de la Universidad Técnica de Ambato, indica que “la tendencia del empleo adecuado es a la baja y eso es preocupante, porque la economía está decreciendo”.

Lilia Villavicencio, presidenta de la Cámara Nacional de Calzado (Caltu), presentará mañana un informe al Directorio sobre la situación económica de este sector.

La empresaria asegura que hay “preocupación” en el gremio, porque el mes pasado tuvieron que despedir a decenas de obreros de las fábricas de cuero y calzado.