23 de octubre de 2017 00:00

Nueve tipos de delitos se detectan en las aulas

La Fiscalía indaga a los directivos de un plantel del sur de Quito en donde, al parecer, hubo abusos a estudiantes. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

La Fiscalía indaga a los directivos de un plantel del sur de Quito en donde, al parecer, hubo abusos a estudiantes. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

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Fernando Medina y Modesto Moreta 
Redactores (I)

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Los padres de Marcela aún guardan los mensajes que el profesor le enviaba al teléfono celular de su hija. Apenas tenía 14 años cuando el docente empezó a perseguirla y a acosarla. En los textos se leían frases como está: “amo tus curvas”.

Fueron dos años que la joven soportó las insinuaciones del profesor, quien hoy es procesado por acoso sexual. El caso está en los tribunales desde el 2015 y los padres de la menor solo esperan una última diligencia para que el maestro sea sentenciado y pague la pena.

Lo mismo esperan los familiares de Andrea, una adolescente de 15 años que vive en Manabí. Ella también fue acosada por su maestro de literatura a finales del 2014. Ella recuerda que el hombre de 47 años le pedía que le acompañara a un motel. Ese caso también es indagado como acoso.

Este es el delito sexual que más se denuncia en las aulas del país. Un informe del Ministerio de Educación lo confirma. En el documento, de 24 páginas, se indica que entre el 2014 y julio del 2017, en las aulas se perpetraron nueve tipos de delitos: acoso, abuso, violación, estupro, pornografía, explotación de menores, corrupción de niños, contacto con finalidad sexual a través de medios electrónicos y utilización de personas para exhibición pública con fines sexuales.

En el caso de los 84 estudiantes de un plantel de Calderón, en el norte de Quito, se ha detectado que hubo abuso. Desde el martes, los menores afectados empezarán a rendir sus versiones libres dentro de una cámara de Gesell, un espacio que es utilizado por la Fiscalía para proteger a las víctimas.

La agrupación Rescate Escolar advierte que los nueve delitos detectados en el sistema escolar reflejan un constante riesgo para los estudiantes. Por eso, la organización dice que se debe investigar a fondo, pues los hechos se presentan en todo el país. Eso también lo confirma el informe de Educación.

Allí se indica que Quito y Guayaquil son las ciudades más afectadas (385 casos). Pero provincias como Cotopaxi, Chimborazo, Pastaza y Tungurahua también presentan denuncias de agresiones.

En esta última provincia, está Fátima, una mujer que, pese a estar embarazada, recorre todos los días las calles de Píllaro, para localizar al agresor de su hija de 13 años. Ella tiene la boleta de captura en contra del maestro, quien es acusado por el delito de violación. Fátima cuenta que su niña fue agredida por tres ocasiones. La primera vez sucedió en el aula de clase y, las otras dos, en la bodega en la que se almacenaba la leche para el desayuno estudiantil de los alumnos, también dentro de la unidad educativa.

La madre relata que el maestro sometía a la niña diciéndole que iba a perder el año y que no diga nada de lo ocurrido.

Carolina Báez, coordinadora del Ministerio de Educación en Tungurahua, cuenta que se realiza una auditoría desde el 2014 de cada uno de los casos, pues dice que existen procesos administrativos archivados en contra de maestros.

Según las autoridades, esto también se realiza a escala nacional. Se busca que los casos no prescriban y los docentes implicados sean sancionados penal y administrativamente.

En Tungurahua también vive un niño de 8 años. Él tiene miedo de los profesores y a sus compañeros más grandes. En marzo pasado fue agredido sexualmente por un docente y dos estudiantes. En la denuncia se detalla que el maestro lo atacó en el baño del plantel.

Luego, el sospechoso le tapó la boca con un celular y lo agredió sexualmente. El niño forcejeó tanto que incluso la tapa del inodoro se rompió, pero no pudo escapar. Una maestra le habría ayudado a limpiarse en el baño y al parecer le pidió que no avisara a su madre de lo ocurrido, dice la denuncia.

En el documento además se detalla que la directora de la Institución supuestamente le había dicho al pequeño “ándate de aquí”.

Al llegar a su casa, el niño lloró y decía que no quería volver a la escuela. Después contó todo lo sucedido a su familia.

Beatriz, su madre, dice que las autoridades del plantel no le ayudaron. Actualmente el sospechoso está prófugo y la investigación no ha avanzado en la Fiscalía de Píllaro. Por eso presentará su protesta en Quito por las irregularidades.

La fiscal de Píllaro, Lorena Cárdenas, que está a cargo del caso, asegura que sí se han efectuado diligencias. “Hay un sinnúmero de trámites y hay que dar atención a todos; eso no significa que no estemos trabajando”, indicó a este Diario.

En la institución educativa en donde ocurrió el hecho, el pasado año lectivo, las autoridades se niegan a dar declaraciones. Según ellos, no hubo el supuesto abuso de acuerdo con sus investigaciones.

Similares ataques recibieron 15 menores en Cotopaxi. La Fiscalía indaga estos hechos.

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