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Un decreto Ejecutivo alerta a los acuacultores

Redacción Negocios

Doris Soliz, ministra de la Política, y Ramón Espinel, titular del Ministerio de Agricultura,  dieron paso al Decreto Ejecutivo firmado por el presidente Rafael Correa para la institucionalización de la Conferencia Nacional de Soberanía Alimentaria, el pasado viernes.
 
Esta Conferencia está integrada por Pedro Quimbiamba, de las organizaciones campesinas; Jorge Chiriboga, de los pescadores artesanales; Miguel Riofrío, de  las universidades; Roberto Gortaire, representante de los consumidores; Flavio López, delegado de los pequeños y medianos productores; y, Patricio Santi, de la Feine.

La Conferencia, según Espinel, servirá para “garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiados, de forma permanente”.

Sin embargo,  la Conferencia enfrenta ya   su primer problema. La Cámara Nacional de Acuacultura denunció que este órgano determinó “que el sector camaronero no tenga acceso al agua del mar para su producción. No se otorgarán autorizaciones de aprovechamiento de agua para la actividad de la cría y cultivo de especies bioacuáticas que se asienten en zonas de playa y bahía en áreas de manglar y salinas. Con esta decisión, las operaciones camaroneras previamente regularizadas o que iniciaron su proceso de regularización no podrán tener acceso al recurso marino costero o agua del mar”. 

Sin embargo, Espinel rechazó la denuncia de los acuacultores. “No hemos establecido impedimento alguno para la actividad acuícola. Lo que se ha hecho es preservar los espacios de los manglares y de las áreas de desove de las especies acuáticas. Pero esto ya se viene poniendo en práctica  desde hace algún tiempo en el Ministerio del Ambiente. El objetivo es mantener un control sobre la actividad. Si están cumpliendo con las normas ambientales no tienen por qué preocuparse”.

La Cámara, en cambio, insistió en su denuncia y hasta señaló en un comunicado que “si  no existe una reconsideración al respecto, el Ecuador se enfrenta ante la desaparición de la actividad camaronera nacional y de una actividad productiva importante”.