21 de febrero de 2019 00:00

Declaración de Chapultepec se ratificó al cabo de 13 años

El vicepresidente Otto Sonneholzner, el presidente Lenín Moreno, María Elvira Domínguez (presidenta de la SIP) y Ricardo Trotti, (director de la SIP).

El vicepresidente Otto Sonneholzner, el presidente Lenín Moreno, María Elvira Domínguez (presidenta de la SIP) y Ricardo Trotti, (director de la SIP). Foto: Cortesía Presidencia

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Roger Velez
Redactor (I)

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El mural que representa a un cóndor atacando a un toro se convirtió en el telón de fondo en donde el presidente de la República, Lenín Moreno, firmó el pasado miércoles 20 de febrero de 2019 la Declaración de Chapultepec, a favor de la libertad de prensa y expresión.

El nombre de esa declaratoria alude al castillo ubicado en Ciudad de México, en donde hace 25 años se realizó una conferencia hemisférica sobre libertad de expresión.

El documento contiene 10 principios, entre los cuales se señala que “no hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión ni de prensa”, y que “el ejercicio de esta no es una concesión de las autoridades, sino es un derecho inalienable del pueblo”.

El poner la rúbrica en esta Declaratoria es una decisión personal de cada presidente en el continente americano.

“No hay un compromiso del Estado o del Gobierno, si no hay un compromiso personal del presidente Moreno de respetar la libertad de expresión, y eso sí que se lo haga con responsabilidad”, explicó el secretario de Comunicación, Andrés Michelena.

Entre los mandatarios de Ecuador que también asumieron este compromiso en el pasado reciente figuran Jamil Mahuad, Lucio Gutiérrez y Alfredo Palacio, este último en el 2006,es decir, hace 13 años.

En la última década, el expresidente Rafael Correa puso condiciones para suscribir el documento, en medio de su confrontación con periodistas, medios de comunicación, gremios y la propia Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Correa exigía que los medios difundieran noticias acorde con los conceptos que llevaron a su Gobierno a impulsar la aprobación de una Ley de Comunicación, hace cinco años, con normativas restrictivas para la libertad de expresión y prensa por organismos internacionales.

Por eso, cuando ayer Moreno puso su rúbrica en este texto, hubo sonoros aplausos. Uno de los muchos asistentes que registraron el momento con la cámara de su teléfono celular fue Ricardo Trotti, director ejecutivo de la SIP. El acto coincidió con el envío al Registro Oficial de la reforma a la Ley de Comunicación, que la semana pasada terminó de ser tramitada en la Asamblea.

María Elvira Domínguez, presidenta de la SIP, resaltó que con esas reformas se eliminen figuras como el linchamiento mediático o la Superintendencia de Información y Comunicación (Supercom).

Sin embargo, consideró que en ese texto aún “quedan elementos que pueden entorpecer o desencadenar expresiones antilibertad de expresión”.

Se refirió al artículo 5, en el que se establece que la información es un servicio público, pese a un dictamen de la Corte Constitucional y a convenciones internacionales.

“Creo que es necesario que se revise profundamente. De no hacerlo cualquier gobierno futuro, poco democrático, podría con este artículo retomar el sendero de los abusos”, dijo.

El artículo 5 de la Ley de Comunicación será revisado y discutido en la Asamblea por separado del resto de ese articulado, esto por decisión del Ejecutivo en su veto parcial.

La Declaración de Chapultepec también subraya que “toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente”, y que “nadie puede restringir o negar estos derechos”.

Además, que “ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público”.

El presidente Moreno, por su parte, afirmó que prefiere “mil veces la existencia de excesos de la prensa que el imperio de la censura o de la mordaza”.

“La prensa y la expresión solo pueden llamarse tales si son libres, no existe otra alternativa: si no existe una prensa, debería llamarse megáfono, parlante, marioneta, títere, pero nunca prensa”, señaló.

En el auditorio había 200 personas, entre ellas las máximas autoridades de todos los poderes del Estado, el cuerpo diplomático y directivos de los medios de comunicación y gremios de la sociedad civil.

“La libertad nadie nos la regala, la libertad se la conquista, es nuestra esencia, está en nuestro ADN, y si no es reconocida y respetada por un gobierno, este tampoco merece llamarse tal, ese momento habría que llamarlo desgobierno”, puntualizó.

A sus espaldas resplandecía la pintura de Oswaldo Guayasamín, en la Capilla del Hombre, en la que el cóndor representa a Ecuador y su espíritu de libertad, mientras el toro, a la colonización de España.

El presidente Moreno dijo a los asistentes que lo que más le llamó la atención fue la frase de Guayasamín ‘Mantengan la llama encendida porque siempre volveré”, plasmada en una de las paredes del museo de arte, situado al norte de Quito.

El Mandatario señaló que hay quienes malinterpretan mensajes de este estilo, al considerarse eternos “y como tales piensan que siempre tendrán derecho a regresar y estar presentes. Esa realidad, en este país, por lo menos, ya no va más”, enfatizó.

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