12 de enero de 2021 00:00

Debate 2021 dio herramientas al ciudadano para razonar el voto

Lucio Gutiérrez, Gerson Almeida, César Montúfar, Xavier Hervás, Guillermo Celi, Pedro Freile y Juan Fernando Velasco, en el debate del domingo 10 de enero. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Lucio Gutiérrez, Gerson Almeida, César Montúfar, Xavier Hervás, Guillermo Celi, Pedro Freile y Juan Fernando Velasco, en el debate del domingo 10 de enero. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Redacción Política
y Guayaquil (I)

El Debate Presidencial 2021 permitió que 14 de los 16 candidatos en carrera por Carondelet presenten sus propuestas al país, en igualdad de condiciones.

Tras la jornada, analistas coinciden en la relevancia del encuentro y dan sus valoraciones sobre el desempeño de los postulantes.

Explicación de planes

El politólogo Simón Pachano cree que el encuentro fue útil, porque permitió a la ciudadanía conocer a los presidenciables y escuchar sus planteamientos. “Los candidatos trataron de presentar algunas ofertas impactantes, pero no fueron al fondo del asunto”.

Señaló que el formato acordado no permitió contraponer ideas, por lo que dice que “no fue un debate como tal”.

La investigadora Caroline Ávila cree que hubo poco trabajo en materia de comunicación política, pues no todos los aspirantes utilizaron adecuadamente los dos grandes momentos del debate: la pregunta inicial de por qué quiere ser Presidente y el mensaje de despedida. La experta coincide en que no se pudo “escrutar” las propuestas de los presidenciables.

Impacto en el electorado

Según Pachano, el debate fue una herramienta para que los ‘indecisos’ mediten su voto, mientras que Ávila considera que estos espacios no necesariamente mueven el tablero ni cambian intenciones de sufragio. “Por lo general quienes miran debates son quienes consumen información política y tienen una decisión tomada”.

Ávila cree que se afianzó Guillermo Lasso, que Ximena Peña no desentonó y César Montúfar se apegó a su perfil.

La consultora Dayana León reconoce que sí hubo candidatos que sorprendieron, sobre todo en el segundo día, como Pedro Freile y Xavier Hervas.

Pero en líneas generales advierte que trataron de no arriesgar. A su criterio, ese no era el espacio adecuado para ventilar “denuncias”, sobre todo si el aspirante aludido no se encontraba en el escenario. “Los candidatos también deben hacer una autocrítica”.

Para el analista político Pablo Guerrero, “los grandes perdedores” del evento fueron los candidatos ausentes: Andrés Arauz y Yaku Pérez, toda vez que su negativa evidenció que no están dispuestos a discutir sobre sus planes de Gobierno.

“Eso es falta de transparencia; con esa ausencia pierde el pueblo ecuatoriano. Yo sé que es una estrategia política el no ir, pero los ecuatorianos estaban ansiosos de escucharlos”.

Viabilidad de propuestas

El debate también evidenció algunos planteamientos con inconsistencias. El jurista Fabián Pozo y el analista político, Pedro Donoso, coincidieron en que no se explicó cómo concretarán los ofrecimientos.

Dijeron que, en los dos días de debate, identificaron no menos de diez planteamientos “alejados de la realidad e inconstitucionales”.

Pozo detalló que entre los aspectos cuestionados están la pena de muerte, el “trabajo forzado” para privados de libertad o la cadena perpetua en el contexto de corrupción.

“Mucho de ello es muy difícil de concretar por temas legales y constitucionales; también por obligaciones que tiene el Estado ecuatoriano a nivel internacional. Por ejemplo, instaurar la pena de muerte no se puede porque Ecuador es parte de tratados internacionales que prohíben la reincorporación de este tipo de pena”.

Donoso, de su parte, considera que el ofrecimiento de “propuestas mágicas” obedece al divorcio que existe entre el candidato y el partido político, lo que impide que se aplique filtros ideológicos al momento de elaborar los planes.

“No existe el filtro en la misma organización que identifique qué se puede hacer y qué no; por ello, las propuestas son muchas veces inconstitucionales y van a depender de un gran bloque en la Asamblea”.

Sin cámaras, los candidatos se desearon suerte y rieron

Sara Ortiz
Redactora (I)

Los 14 candidatos encontraron a un auditorio semivacío. Había silencio en los pasillos del Teatro Nacional de la Casa de Cultura, en donde se hizo el Debate Presidencial 2021, el fin de semana.

Los aspirantes a la Presidencia estuvieron atentos a las reglas. Las intervenciones serían cronometradas. Ante las cámaras se mostraban seguros, encorsetados y unos más elocuentes que otros. ¿Pero qué hacían cuando las cámaras dejaban de grabar?

Juan Fernando Velasco, del movimiento Construye, transmitió el evento en vivo, por su cuenta de Facebook. Hizo comentarios sobre sus rivales y aprovechó las pausas para dialogar con Pedro Freire, del movimiento Amigo, quien estaba sentado a su lado izquierdo.

Hablaron de la minería inversa, de la exportación de agua y de la posibilidad de desarrollar un reality show con Andrés Arauz y Yaku Pérez, los candidatos ausentes.

“Ya me toca”, dijo Velasco, cantante y exministro de Cultura, a su audiencia de 160 espectadores. Colocó su celular en la mesa, irguió la postura y apuntó la toma a su perfil.

La última intervención de Velasco, y lo que se transmitió, fue él, recitando de la letra de su canción Yo nací aquí.

Lo que no se vio en las cámaras fue el ademán que Freire hizo como si lo acompañara con una guitarra. Al terminar le dijo a Velasco: “Te han comprado con animalitos”. El cantante respondió: “Me robé de Internet (la letra)”. Risas.

Los dos se mostraron distendidos. Xavier Hervas, de la Izquierda Democrática y novato en la política, aprovechó cada pausa para memorizar su discurso. Revisaba sus notas, las recitaba en voz baja y ensayaba sus movimientos: mano derecha abierta, tres movimientos lentos y circulares y la mano izquierda en alto, formando un puño a la altura del mentón. Repitió la pose tres veces y una vez másen el programa en vivo.

Lucio Gutiérrez, de Sociedad Patriótica, Gerson Almeida, de Ecuador Unido, y César Montúfar, de Concertación, no se dirigieron la palabra durante la transmisión. Sin embargo, Montúfar fue el único que a su llegada y salida saludó con todos, incluso con los policías que controlaban la seguridad.

Al final del evento, el líder de Concertación se acercó al coronel, de quien fue opositor durante su gobierno. Le extendió el puño, el nuevo estilo de saludo en estos tiempos de pandemia, y el exoficial le devolvió la cortesía, deseándole buena suerte. Luego, Gutiérrez bebió un sorbo del té de guayusa que le había traído su esposa, Ximena Bohórquez.

Solo Guillermo Celi, Freire y Almeida optaron por asistir con sus compañeros para la Vicepresidencia en la jornada del domingo 10 de enero. “Celi y Sevilla, son una maravilla”, dijo el candidato de Suma al ingresar al auditorio con Verónica Sevilla.

A excepción de Montúfar, quien más confrontó ideas, los demás se limitaron a transmitir dos parámetros: cómo quiero que me vean y cómo quiero que miren a mi rival. El domingo, ninguno de los candidatos se quedó sin recitar sus líneas.

El sábado 9, en cambio, Isidro Romero, de Avanza, invirtió su primer minuto, en donde debía responder por qué quería ser presidente, en un reclamo contra Guillermo Lasso, de Creo. Se quejó de que lo había dejado con la mano extendida.

Lasso, quien se había persignado segundos antes, sonrió. Durante el resto del programa se mantuvo en su lugar. Mientras los demás políticos consumían café y en cada pausa iban al baño, el banquero prefería su sitio, el diálogo con Ximena Peña, de AP, y las bromas con las maquillistas. “Le voy a retocar”, le dijo una joven que sostenía la brocha con polvo. “Soy casado”, respondió.

Al final, ni Romero ni Lasso se despidieron. Ninguno de los dos atendió a la prensa acreditada para el evento. Romero salió del escenario y recorrió en total 53 escalones hasta llegar al hall. Lasso tomó un camino plano y abordó un vehículo atrás del escenario.

Giovanni Andrade, de Unión Ecuatoriana, Paúl Carrasco, de Juntos Podemos, Gustavo Larrea, de Democracia Sí, y Carlos Sagñay, de Fuerza Ecuador, aprovecharon que las cámaras se apagaban para revisar sus notas. También enviaban saludos a sus asesores y familia.

A Andrade lo acompañaba Mariana Castro. “Soy la esposa del presidente”, dijo entre risas, cuando se presentaba.

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