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Sin debate no hay respeto

Marco Arauz Ortega
Subdirector
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Es de justicia reconocer que el presidente Rafael Correa bajó el tono al referirse a los medios y a los periodistas, en su enlace sabatino.
En general no descalificó ni insultó, lo cual  no significa que no haya defendido sus ideas con vehemencia. Ese giro es un buen punto de partida, pues discrepancia con respeto es lo mínimo que se espera de quien detenta el poder.
         
Pero no hay ningún otro indicio de que su ‘guerra’ declarada contra los medios haya cesado, como en algún momento, y a propósito del inicio de su nuevo mandato, se dio a entender desde Carondelet. A las decisiones sobre  la publicidad oficial han seguido propuestas legales  y acciones dirigidas a minar en varios frentes a los medios privados.
 
Pero nadie ignora que la Ley de Comunicación, que debe  aprobarse hasta el 14 de  octubre como parte de un enorme paquete en la Asamblea, puede convertirse en la gran carta para tratar de controlar a unos medios que,  según el Gobierno, ejercen un ‘poder fáctico’ desmesurado y  debe someterse a escrutinio ciudadano.
   
Por esa misma importancia que el Gobierno le da al tema y por lo corto del tiempo, llama supremamente la atención que este no haya dado hasta ahora ninguna pista sobre sus lineamientos, cuando suele ocuparse con minuciosidad incluso de asuntos de menor trascendencia.

Sería bueno que el Gobierno al menos dé a conocer si se adhiere a algún proyecto de ley  de los que hasta ahora se conocen.  En un tema tan crucial no sería dable que se recurra a estratagemas y que no se respete el derecho a un debate frontal y público.            

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