7 de octubre de 2020 23:40

Un debate moderado entre los candidatos a la Vicepresidencia de EE.UU., que mostró las diferencias ya sabidas entre republicanos y demócratas

Uno de los temas más importantes del debate entre Kamala Harris y Mike Pence fue la crisis sanitaria de EE.UU. y el hecho de que el Presidente esté contagiado con el covid-19. Foto: captura

Uno de los temas más importantes del debate entre Kamala Harris y Mike Pence fue la crisis sanitaria de EE.UU. y el hecho de que el Presidente esté contagiado con el covid-19. Foto: captura

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Santiago Estrella
Editor

Los candidatos a la Vicepresidencia de Estados Unidos, el republicano Mike Pence (ocupante actual del cargo) y la demócrata Kamala Harris mantuvieron este 7 de octubre del 2020, en Salt Lake City (Utah) el único debate de cara a las elecciones del 3 de noviembre próximo. Fue, cuanto menos, un debate menos intenso -al menos, algo más respetuoso, que el que tuvieron la semana pasada Donald Trump y Joe Biden.

Sin embargo, se puede decir que, en este caso, el republicano también dominó la conversación, aunque no con la virulencia ni con las constantes interrupciones con la que Trump lo hizo la semana anterior. Pero jamás respetó el tiempo asignado, siempre se prolongó incluso cercano al minuto. La moderadora, Susan Page, jefa en Washington de USA Today, debió pedir constantemente a Pence que se le acabó el tiempo.

Podría decirse, entonces, que hubo tiempo y lugar para que se pudieran desarrollar más las ideas. Pero lo cierto es que parece que demócratas y republicanos han dicho todo lo que piensan, sobre impuestos, sobre la pandemia, sobre el aborto, sobre la designación de Amy Coney Barrett como candidata a jueza de la Corte Suprema, cambio climático, China, la discriminación racial por la policía y el sistema de justicia, el traspaso pacífico del poder en cado de que perdiera Trump y la sucesión presidencial, una posibilidad ante la edad de los dos.  

Sin duda, uno de los temas más importantes fue la crisis sanitaria del país y el hecho de que el Presidente esté contagiado con el virus. Harris decía que al menos el Gobierno de Biden hará caso a la ciencia y tomará todos los recaudos para que la población no se afecte y que, ante la crisis económica generada por la pandemia, y la irresponsabilidad del Mandatario que ignoró las advertencias que ahora deja al país con más de 210 000 muertes por covid-19.

Pence, en cambio, trató de contratacar con lo que ocurrió con la crisis sanitaria del H1N1 en el 2009. “Hubo 60 millones de contagios. Si hubiese sido tan letal como el coronavirus, en el país habría muerto dos millones de personas”, dijo. Pero acá hay un error, uno de los bulos que los republicanos bajo Trump están acostumbrados a hacer. Barack Obama, quien era presidente en ese entonces -y Biden su vicepresidente- declaró la emergencia sanitaria nacional antes de que hubiera un muerto y tuvo una política agresiva contra esa pandemia, a diferencia de Trump que ignoró las advertencias, según se publicó en el libro ‘Rabia’, del periodista Bob Woodward.

Harris intentó golpear, además a la falta de empatía del ocupante de la Casa Blanca, a su falta de liderazgo y a la desconfianza que genera la presión que ejerce el Mandatario para que haya una vacuna lista antes de las elecciones. Cuando Page le preguntó a Harris qué piensa hacer con la vacuna si al menos el 50% de los estadounidenses han mostrado desconfianza, ella contestó que se aplicaría la vacuna lo recomendaría si la ciencia lo corrobora, si Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas lo recomendara. “Pero si es la que dice Donald Trump, no”, dijo Harris.

Sobre la Corte Suprema, Pence defendió la nominación de Coney Barrett porque es una tradición estadounidense nombrar a los jueces incluso en periodos electorales, aunque no dijo nada sobre lo que pasó cuando Barack Obama quiso, en enero del 2016, proponer el sustituto de Antonin Scalia y los republicanos se lo impidieron, en febrero, porque era ya un año electoral. Ahora solo faltan 27 días y la próxima semana comenzarán las audiencias en el Comité Judicial del Senado con Barrett.

Entonces, Pence, sacó el as de la manga. Le preguntó a Harris si, Barrett es confirmada por el Senado, donde los republicanos son mayoría, y Biden gana las elecciones, si van a tratar de meter dos jueces más a la Corte, para que sean 11 y no nueve. Ella fue elusiva. Y más bien recordó lo que ocurrió en 1867, cuando falleció un juez. El entonces fundador, primer presidente Republicano y referente eterno del Partido, “el honesto Abe (Abraham Lincoln) no nombró candidato a juez porque sabía que no era lo correcto”. Y añadió que de los 50 jueces de Apelaciones nombrados por Trump, ninguno es afroamericano.

Ambos, en cambio, fueron elusivos para hablar sobre la transición pacífica del poder en caso de una victoria de Biden. Pence dijo que no ve posible una derrota de Trump; Harris, que ella y BIden comparten valores. Luego no quisieron hacerse cargo de lo que podría pasar en caso de inhabilidad de cualquiera que gane la Presidencia, algo que no es descabellado pensar por la edad de los candidatos: Trump tiene 74 años y Pence, 77.

Tampoco quisieron definirse sobre si China es un competidor, un rival o un enemigo como les preguntó Page. Biden defendió la guerra comercial y Harris le dijo que Trump ya es el gran derrotado.

Trump, en palabras de Harris, es una persona que ha fallado a Estados Unidos incluso en la política internacional. La salida del Acuerdo Climático y, sobre todo, abandonar el acuerdo nuclear con Irán ha sido una traición a nuestros aliados y ha abrazado a dictadores, como Vladimir Putin, el mandatario ruso, quien, además, tendría injerencias en las elecciones del 2016 y lo hace para las de este año. Pence defendió, en cambio, que, con Trump, Estados Unidos reconoció a Jerusalén como la capital de Israel.

Pence alertó a los votantes que con Biden aumentará los impuestos y que, gracias a los recortes de Trump, los hogares americanos lograron ahorrar USD 2 000 en impuestos, pero que los demócratas harán todo lo posible por aumentarlos y con ello, la pérdida de empleos. Harris dijo que Biden nunca ha dicho que aumentará los impuestos sino a aquellos que ganen más de USD 400 000 al año.

Finalmente, Pence defendió el uso de combustibles fósiles, el fracking y que el país ha sido el que más redujo la emisión de Co2 que los países que aún forman parte del Acuerdo de París contra el cambio climático. Pero no se animó a decir que el cambio climático afecte al país y al mundo. “El clima siempre cambia”, dijo.

Pero aparte de estas discusiones, de lo que más se está comentando en las redes sociales fue los varios minutos en que una mosca se posó sobre la cabellera blanca de Pence. Y quién sabe, siga siendo el tema del posdebate vicepresidencial.

El próximo 15 de octubre será el segundo de los tres debates entre Trump y Biden. Trump ha dicho que espera con ansia esa fecha. Biden, por su parte, dice lo mismo, pero que sería cuanto menos imprudente que se lo haga si el Presidente no se ha curado aún del covid-19. Y en este sentido, la salud de Trump ha sido una amalgama de noticias contradictorias de los médicos y de su equipo de gobierno.

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