17 de enero de 2021 09:49

Presidenciables hablaron de eliminar el examen de acceso a la 'U', de vacunas; no expusieron acciones en concreto

Los candidatos a la Presidencia presentaron propuestas poco sólidas en materia social. Foto: Cortesía CNE

Los candidatos a la Presidencia presentaron propuestas poco sólidas en materia social. Foto: Cortesía CNE

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Mariela Rosero
Editora (I)

Buena parte de la agenda social -expuesta por los 16 candidatos en el debate del CNE- pareciera una trampa, la de decirle a la gente un poco de todo lo que quisiera escuchar. ¿Por qué? No presentaron programas, con nombres y detalles sobre cómo, por ejemplo, combatirán la desnutrición infantil; qué modelo educativo requiere el país y qué reformas puntuales harán; cuál será la estrategia para negociar las vacunas ya que no existe un almacén con stock disponible, para cuando alguien quiera comprar y cuántos recursos asignarán a sus propuestas.

En materia de educación, Ximena Peña destacó al llamar demagogos a quienes ofrecen eliminar el Examen de Acceso a la Educación Superior (EAES), que existe en el país desde el 2012. Esa promesa llegó primero de boca de Guillermo Lasso, quien además repitió su idea de la elección 2017 de acabar con la Senescyt; además precisó que reformará la LOES para que las universidades sean más autónomas, para que haya libre oferta y extensiones, sin la regulación de gobiernos de turno. Eso años atrás dio paso a que centros de educación superior privados ofrezcan no semestres sino cuatrimestres y entreguen ingenierías hasta en joyería; a los centros que se crearon sin supervisión se les conoció como 'universidades de garage'. Pidió a la gente remitirse a las redes sociales para ver su plan en educación, cuando le pidieron detalles sobre el mismo. Por su lado, Guillermo Celi al parecer no se ha enterado de que en el 2020, el filtro para acceder a cupos universitarios cambió de nombre y prometió eliminar el Ser Bachiller (EAES). Yaku Pérez también se sumó a los que acabarán con el EAES. Peña dijo que hay que instaurar una política de cuotas, por ejemplo para los afrodescendientes, pero eso existe desde el gobierno anterior.

Celi y Gustavo Larrea hablaron sobre los colegios técnicos. El primero sostuvo que los recuperará para que los jóvenes salgan con un oficio en mecánica, electricidad, etc. Larrea se mostró más conectado y se refirió a la necesidad de contar con colegios especializados en producción de banano, por ejemplo; aunque algo de eso se ha empezado a hacer lentamente. Isidro Romero tiene una idea inconstitucional: que la educación en las zonas rurales debería estar en manos de empresarios, no del Estado.

Lucio Gutiérrez se sumó a quienes buscan sepultar al EAES, pero además quiere regresar al 2010, cuando existía el bachillerato por especializaciones, Físico, Químico, Sociales, que fue reemplazado por el Bachillerato General Unificado, como funciona en el mundo. Además dijo que colocará otra vez en el currículo, la ética, la cívica; algo parecido dijo Celi; a Gerson Almeida se le ocurrió vincular, extrañamente, el fomento a la lectura, tema sobre el que le pidieron responder, con el derecho a la vida desde la concepción. Mencionó a Dios en su intervención, también Lasso puso al país en manos de Dios.

Juan Fernando Velasco se enredó con un concepto (nada nuevo) en torno a que se debería hablar de aprendizaje y no solo de enseñanza y remató diciendo que 'se aprende a lo largo y ancho de la vida' y que el desafío es formar ciudadanos que no se vuelvan corruptos; no dio luces sobre cómo hacerlo (lo que se esperaba). Andrés Arauz se agarró fuerte al pasado, tomando en cuenta que la tarjeta de presentación del gobierno anterior siempre fue la educación; pero además anunció que trabajarían en la educación inicial; y se comprometió a continuar con el programa de becas, la construcción de unidades del milenio, para cuyos alumnos habrá más transporte; prometió un ajuste en la Constitución para que las universidades no dependan de las asignaciones presupuestarias; y recordó que tiene un plan de Internet como derecho humano. No fue el único que mencionó la necesidad de dotar de conectividad; también Peña habló al respecto, con su canasta virtual, para que los chicos de escuelas públicas tengan tabletas; Yaku Pérez se sumó a la promesa de Internet para todos.

La mayoría dijo que había que vacunar contra el covid-19 a la población. Algunos como Celi indicaron que empezarán por los médicos, pero se supone que las primeras vacunas se las administrarán a ellos hasta marzo y el nuevo mandatario se posesionará en mayo; ninguno hizo pública una verdadera estrategia para negociar con los fabricantes, ni hizo gala de contactos con países productores en sus minutos en televisión nacional. Solo ofrecieron las dosis.

César Montúfar fue el único que adelantó que ubicará USD 240 millones para vacunar a 12 millones de ecuatorianos (la población es de más de 17 millones, pero algo más de 6 millones son menores de 18 años, que por ahora no están recibiendo las fórmulas), mencionó la necesidad de compras regionales. Fue crítico con el actual régimen por el número de víctimas mortales en la pandemia, aseguró que se enfocará en aumentar el diagnóstico de coronavirus y en inmunizar para levantar la economía.

Peña le puso un presupuesto, USD 50 millones, al plan sobre prevención de embarazo adolescente e infantil. Montúfar también habló de luchar por la no violencia contra la mujer, además de desinstitucionalizar la homofobia y transfobia (lástima que uno de sus candidatos recibió muchas críticas por ese tema, en esta campaña, días atrás). También Xavier Hervas repitió que ve un Ecuador sin violencia de género y de mujeres emprendedoras, pero no le puso presupuesto a esa lucha ni mostró voluntad política para hacer que se ponga en práctica la Ley de erradicación y prevención de la violencia contra la mujer, que tiene 37 meses en papeles. También Celi habló de mujeres emprendedoras. Arauz habló de mil dólares para un millón de madres. Por lo que, algunas críticas en redes sociales, fueron a candidatos que colocaban el tema de derechos de mujeres como relleno.

Por desarrollar quedaron planteamientos como el de Pedro Freile de que la salud sea un servicio 100% público, pero operado por privados; que no se trata de privatización, recalcó; no fue claro. Larrea dijo que el manejo de hospitales debe estar en manos especializadas y que el sistema de compras debe ser transparente. Arauz habló de seguimiento de pacientes, a través de tecnología. Lasso mencionó que trabajarán para lograr hambre cero (uno de los objetivos de desarrollo sostenible al 2030). En cuanto a cómo combatir la desnutrición solo afirmó que instaurará "un programa de alimentación, para alimentar a los bebés desde que nacen, con una buena dieta nutricional, con buenas proteínas, para que ese cerebro pueda adaptarse al conocimiento cuando llegue la etapa escolar, colegial y universitaria". Paúl Carrasco no logró responder nada en torno a qué hará por la diversidad sexo genérica. No se supo si no entendió bien la consulta, que mezclaba a esa población y a la de capacidades diferentes. Pero mencionó lo que hará por las trabajadoras sexuales, que es un grupo vulnerable y estigmatizado, pero no diversidad sexo genérica.

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