5 de abril de 2019 18:07

El estadounidense David Malpass, nuevo presidente del Banco Mundial

El 6 de febrero de 2019, David Malpass hablaba después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara su candidatura para liderar el Banco Mundial durante un evento en la Casa Blanca. Foto: Archivo AFP

El 6 de febrero de 2019, David Malpass hablaba después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara su candidatura para liderar el Banco Mundial durante un evento en la Casa Blanca. Foto: Archivo AFP

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Agencia AFP

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David Malpass, un alto funcionario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y entusiasta partidario de Donald Trump, fue nombrado sin sorpresas este viernes 5 de abril de 2019 presidente del Banco Mundial para un mandato de cinco años que comienza la próxima semana.

Malpass, de 63 años, que era hasta ahora subsecretario del departamento de Tesoro estadounidense encargado de Asuntos Internacionales, era el único candidato para ocupar el puesto después de la sorpresiva renuncia de Jim Yong Kim.

La elección de Malpass fue un proceso “abierto y transparente”, dijo el banco en un comunicado. “El proceso fue seguido por una exhaustiva entrevista al Sr. Malpass por parte de los directores ejecutivos”, añadió.

El Banco Mundial quería ratificar el nombramiento de su nuevo presidente antes de la reunión de primavera (boreal) del organismo que se celebra la próxima semana en Washington.

Malpass, un fiel acólito del presidente Donald Trump que lo acompañó desde el inicio de su campaña electoral, se convirtió en una figura controvertida después de criticar en 2017 a las instituciones internacionales, que tachó de derrochadoras, “no muy eficientes” y “a menudo corruptas en sus prácticas crediticias”.

También se quejó del financiamiento que reciben países como China y otras naciones relativamente ricas.

En los últimos tiempos ha suavizado su mensaje afirmando que está comprometido con la misión del banco de eliminar la pobreza extrema y que las reformas instauradas el año pasado corrigen muchas de las críticas que él había señalado.

En una carta abierta a los empleados del Banco, Malpass dijo que la misión de la entidad era “más urgente que nunca”, agregando que había “escuchado con atención” lo ocurrido en las últimas reuniones con los trabajadores, los miembros del directorio y con otras partes.

La presidencia del Banco Mundial, que tiene sede en Washington, se atribuye habitualmente a un estadounidense, según un acuerdo tácito por el que, a cambio, la dirección del FMI se suele confiar a un europeo.

¿Un proceso abierto?

El economista tuvo una larga trayectoria en el departamento del Tesoro durante las presidencias de Ronald Reagan (1981-1989) y de George H.W Bush (1989-1993), pero también ejerció en el sector privado.

Durante 15 años trabajó en el banco de inversiones Bear Stearns, del que fue economista jefe. Después de que esa entidad despareciera en 2008 durante la crisis de las “subprimes”, Malpass fundó su propia consultora, Encima Global.

“En estos cargos, se centró en una variedad de cuestiones económicas, presupuestarias y de política exterior y la participación de los Estados Unidos en las instituciones multilaterales, incluido el Banco Mundial”, dijo el Banco en un comunicado.

Malpass ha recibido muchas críticas, entre otras cosas por su fracaso a la hora de anticipar el colapso financiero de 2008 que terminó por engullir a la entidad en la que trabajaba y por su oposición a las políticas instauradas por la Reserva Federal tras la crisis.

En un comunicado, el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, e Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense y asesora económica, felicitaron a Malpass citando el compromiso durante su carrera con la reducción de la pobreza.

Mnuchin se refirió a él como “ideal” para el cargo y, por su parte, Ivanka dijo que era “un líder extraordinario”.

Malpass fue el único candidato que concurrió a la elección después de la sorpresiva renuncia de su compatriota Jim Yong Kim, cuya candidatura había impulsado el expresidente estadounidense Barack Obama.

En los últimos años, los países emergentes habían intentado trasgredir las reglas no escritas por las cuales se rigen las dos grandes instituciones financieras internacionales con sede en Washington.

El Banco ha subrayado que ha escuchado estas críticas y que ahora el proceso es más abierto, sin embargo los pocos aspirantes no estadounidenses han recibido escaso apoyo de los grandes accionistas de la entidad.

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