26 de enero de 2021 00:00

137 curules se distribuirán en función de dos nuevas variables

Imagen referencial. El voto en plancha y el método Webster definirán la nueva correlación de fuerzas en la Asamblea en los próximos comicios. Foto: archivo / EL COMERCIO

Imagen referencial. El voto en plancha y el método Webster definirán la nueva correlación de fuerzas en la Asamblea en los próximos comicios. Foto: archivo / EL COMERCIO

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Roger Velez
Redactor (I)
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Para los ciudadanos que tienen menos de 40 años de edad, el 7 de febrero próximo será la primera vez que voten en plancha. En función de este mecanismo y del método Webs­ter se conformará la nueva As­amblea Nacional.

Los electores deberán marcar el casillero de la lista de la organización política o alianza de su preferencia, es decir, por todos los candidatos de una sola lista. Esto significa que no se pueden escoger candidatos entre listas; de hacerlo el elector anulará su voto, en aplicación a las reformas al Código de la Democracia.

Carlos Aguinaga, expresidente del Tribunal Supremo Electoral (TCE), recuerda que en 1997 hubo una reforma con la que la votación en plancha, por listas completas, quedó prácticamente en desuso hasta los comicios del 2021.

“Eso quiere decir que hace 24 años se dejó este sistema, por tanto, aquellas personas que están habilitadas para votar y que a la fecha de hoy tienen 40 años o menos -que representan alrededor del 55 o 60% del padrón- nunca han votado en lista”, expresó Aguinaga.

De esta forma, el número de votos que obtenga cada partido será clave para el control de la nueva Asamblea. El mismo método se aplicará para el resto de dignidades pluripersonales, como parlamentarios andinos en las elecciones de este 7 de febrero; y concejales o juntas parroquiales, en el 2023.

Según la presidenta del CNE, Diana Atamaint, esto “da la posibilidad de que el partido político trabaje para que el electorado vote por los principios ideológicos”. Aguinaga cree que, a mediano plazo, la lista cerrada contribuirá para “recomponer el régimen de partidos; es decir, para no hacerle tan atomizado, como es ahora”.

Esteban Ron, experto en temas electorales, añade que esto permitirá que el conteo de votos resulte más ágil.

El otro cambio importante tiene que ver con la fórmula para la asignación de curules. Hasta el 2017 se manejaban dos métodos: D’Hondt para asambleístas provinciales -a pesar de que en el 2004 fue declarado inconstitucional- y Webster para asambleístas nacionales. Con los ­comicios del próximo 7 de febrero se empleará este último método para todos.

“La asignación de escaños no dice quién entra a la Asamblea, sino cuántos cupos o cuántos asambleístas mete una lista u organización política”, explica el exdirector de organizaciones políticas del CNE, Pablo Córdova.

A diferencia del Webster, el método D’Hondt favorecía a las organizaciones políticas más votadas, pues las curules se asignaban en función de divisores continuos: 1, 2, 3, 4; en el orden del número de los votos que obtenía cada candidato. Con Webster, los votos de cada lista se dividirán por números impares 1, 3, 5, 7, conforme el número de asambleístas.

La fórmula implica que se hagan tantas divisiones como cantidad de listas y escaños disponibles existan. Así, como en Galápagos se escogen dos asambleístas, lo que corresponde es dividir el número de votos de cada lista para 1 y para 3; mientras que en Azuay se aplicarán 5 divisiones (1, 3, 5, 7 y 9).

Al final, los cocientes obtenidos se ordenan de mayor a menor y se asignará a cada lista los puestos que le correspondan, de acuerdo con los más altos cocientes. En caso de empate se procederá a sorteo.

Por ejemplo, en las elecciones del 2017, con el método D’Hondt vigente, en el distrito norte de Quito AP obtuvo dos escaños y Creo, otros dos. Al hacer la simulación con el método Webster, AP habría obtenido dos; Creo, uno; y el PSC habría alcanzado una curul.

En teoría, esto daría mayor oportunidad para que las minorías tengan más posibilidades de llegar a la Asamblea, pues si antes entraban cuatro de una sola lista, ahora podrían entrar tres y uno de minoría.

Sin embargo, Córdova cree que no habrá mayor cambio si los partidos más pequeños tienen una diferencia de votación “abismal” con las fuerzas políticas que están a la cabeza. Basado en sondeos, el experto cree que PSC, Creo, Pachakutik y Centro Democrático ­concentrarán el mayor número de asambleístas.

El académico Esteban Ron concuerda en que “las organizaciones políticas hegemónicas van a tener representación mayoritaria en la Asamblea, principalmente, por el arrastre que se da en virtud del candidato presidencial y de los asambleístas nacionales”.

La correlación de fuerzas se pondrá a prueba el 14 de mayo próximo, cuando la Asamblea sesione por primera vez para elegir a su directiva y, luego, en las votaciones para la aprobación de leyes o juicios políticos, agregan los expertos.

En contraparte, la directora de Participación Ciudadana, Ruth Hidalgo, teme que con estos nuevos mecanismos se complique la gobernabilidad desde el Parlamento Nacional, por la dispersión.

La polarización de fuerzas políticas ya se evidenció en la actual Asamblea, que terminará sus funciones en cuatro meses, después de que la bancada de Alianza País -que por una década controló la mayoría absoluta en el Pleno- se partió en dos, tras los procesos de corrupción que enfrentan sus principales figuras, desde el 2017, cuando el expresidente Rafael Correa dejó el poder.

En la actualidad, AP es uno de los bloques menos orgánicos. A mediados del 2019 se vio forzado a consolidar una mayoría con Creo y los bloques de Integración Nacional y de Acción Democrática (BADI) para el control del Consejo de Administración de la Legislatura (CAL) y las comisiones.

El acuerdo legislativo se deshi­zo en menos de un año, y desde entonces el Ejecutivo ha enfrentado complicaciones para la aprobación de sus propuestas en la Asamblea.

El BADI, que agrupó a ocho asambleístas de minorías, terminó por desintegrarse, en medio de escándalos de corrupción entre sus miembros.

USD 401 101 costó hacer la nueva papeleta 

La impresión de la nueva papeleta presidencial con distintivos verdes para las elecciones del 7 de febrero tiene un avance del 74,5%.

Diana Atamaint, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), confirmó que para la reimpresión de las papeletas presidenciales se requirió la suscripción de un contrato complementario con el Instituto Geográfico Militar (IGM) por USD 401 101.

Esto ocurrió, luego de que el 13 de enero pasado el CNE reconociera un “lamentable error” en 6,2 millones de boletas con distintivos lila, que se imprimieron con el logotipo equivocado del movimiento Amigo. El organismo anunció que destruiría esos documentos, pero hasta el momento no se ha confirmado cómo se realizará ese proceso.

Hay incertidumbre por el retraso en la papeleta para el Parlamento Andino. Ayer, 25 de enero del 2021, con los votos de Atamaint y de los consejeros Luis Verdesoto y José Cabrera, el Pleno del CNE negó el pedido de corrección del movimiento Justicia Social, sobre la resolución que les dio un día de plazo para inscribir a sus candidatos a parlamentarios andinos.

Debido a este recurso, el CNE por ahora no cierra el diseño definitivo de esa boleta cuando restan apenas dos semanas para los comicios. Este retraso incide directamente en el armado y envío de los paquetes electorales a las 24 provincias y al exterior.

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